Se fue amenazado por la barra brava

Guillermo Rivarola confió que renunció por la presión de ese grupo. "No era el clima ideal, uno tiene hijos y una familia", dijo el ex entrenador
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28 de septiembre de 2005  

Ayer fue el último día de Guillermo Rivarola en la Academia. Por la mañana se acercó hasta la práctica que el plantel realizó en Escobar y se despidió de los jugadores. Después, el ahora ex entrenador de Racing dio una conferencia de prensa en la que confió que el principal motivo de su renuncia eran las amenazas de los barrabravas tras la caída ante Boca por 2 a 0.

"Esta decisión que tomé creo que es la mejor, sobre todo para que los jugadores puedan trabajar tranquilos, porque esto también los afectaba a ellos y la verdad es que me voy porque había que descomprimir la situación", manifestó Rivarola.

Los últimos días de Rivarola en Racing se habían tornado muy complicados: en el match ante Olimpo, en Avellaneda, buena parte del público pidió su renuncia y lo había insultó antes, durante y después de la igualdad 2 a 2 ante el conjunto de Bahía Blanca.

"La derrota en el clásico ante Independiente (0-4) nos marcó un poco, pero la verdad no entiendo por qué tanto ataque hacia mi persona, porque si se miran los números del campeonato tan mal no nos fue. Tengo la tranquilidad de haber siempre trabajado por el bien de Racing", dijo Rivarola, que se retiró del predio Mis Marías con todo su cuerpo técnico: su ayudante Miguel Colombatti y los preparadores físicos Javier Valdecantos y Pablo Mansilla.

Pero lo ocurrido tras la derrota con Boca, donde un grupo de violentos se acercó hasta el hotel Amerian, donde se concentra la Academia, lo insultó y le exigió que deje el cargo inmediatamente, fue el detonante para que tome la determinación de abandonar el cargo.

"Muchos factores influyeron en esta decisión, como que te vayan a apretar después de un partido. Miedo no tuve. Pero sabía que no era el clima ideal, uno tiene hijos y tiene familia, tenés hasta los viejos de uno. Ellos leen y escuchan todo eso y a lo mejor se preocupan. Insisto en que no tengo miedo de nada. Simplemente entendí que era el momento para darle aire a una situación compleja, ya que también pensé que el próximo partido iba a ser muy complicado y ante situación lo que menos quiero en perjudicar a los muchachos y a Racing. Siempre dije que cuando me diera cuenta que había que dar un paso al costado, lo iba a dar y éste era el momento indicado", confió Rivarola.

Así terminó todo. De la peor manera. La presiones de unos violentos decidieron el futuro del entrenador.

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