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La decisión era imposible de torcer. Había motivos muy fuertes que provocaron el final de la relación de Héctor Pipo Méndez con los Pumas. Segundos antes de ingresar en el vestuario de Liceo Naval, el último miércoles, el técnico no escuchó el pedido de Pedro Sporleder. "No renuncies, todos nos bancamos cosas", le dijo el segunda línea. Pero él no estaba dispuesto a seguir bajo condiciones inapropiadas.
Cuando se fue, optó por el silencio, y se excusó: "Voy a hablar la semana que viene." La hora de conocer los motivos de su inesperado alejamiento llegó; ayer, desde su casa en La Plata, Pipo se despachó sin reparos. En cada palabra se notó su disgusto y su bronca: "Desde que volvimos de la gira, trataron (por los dirigentes) de hacerme a un costado. Quisieron humillarme y someterme. Y no me fui antes porque quise tomarme unos días para pensar y para seguir trabajando con el equipo."
También enumeró, por orden de importancia, las razones de su portazo: "Hicieron todo lo posible para que me fuera... La renuncia tuvo tres ejes conductivos, cuyo detalle es el siguiente: 1) "Porque pretendieron degradar a Silva, dejándolo afuera del Mundial -lo acompañaba como asesor-. Pochola tiene una trayectoria que no se respetó; es un referente del rugby argentino y no se puede hacer eso."
2) "También quisieron humillarme bajándome al cargo de segundo entrenador."
3) "Insolentemente, y con mucho atrevimiento, intentaron manejar todo y buscaron modificar la lista del Mundial. ¿A quiénes me refiero? Especialmente, Antonio Dragotto, Federico Fleitas y Fernando Conde (vicepresidente segundo y vocales titulares de la UAR, respectivamente). Pero ésto no me importa, porque estos supuestos adversarios míos, no son tales. Dragoto, por ejemplo, estaba en Irlanda y sabía perfectamente lo de la lista. Pero se quiso presentar un enfrentamiento entre Buenos Aires y el interior, que nunca existió."
Como trascendió que durante la gira por Escocia e Irlanda existieron algunos desencuentros con Alex Wyllie, el otro técnico, Méndez comentó: "En lo personal, está todo bien con Alex. Las discusiones que tuvimos no tienen nada que ver con este conflicto. Las diferencias fueron sólo internas."
Méndez aclaró su posición en esta historia, que mucho tiene que ver con una novela de luchas personales y traiciones.


