Abierto de Hurlingham. Ellerstina se siente en plenitud, como hace rato que no le pasaba: factores de un cambio y por qué sueña en grande

Nicolás Pieres, el back de un Ellerstina que funcionó de entrada
Nicolás Pieres, el back de un Ellerstina que funcionó de entrada Fuente: LA NACION - Crédito: Sergio Llamera
Claudio Cerviño
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19 de noviembre de 2020  • 10:30

Pasa el tiempo. ¡Y cómo! Ellerstina ganó la Triple Corona en 2010 y llegaba el tiempo de la renovación: Pablo Mac Donough y Juan Martín Nero se iban a La Dolfina. Nicolás Pieres entraba en la formación para jugar con sus hermanos, Facundo y Gonzalito. Nunca imaginaron lo que se venía. La hegemonía del equipo de Cañuelas, la triple Triple Corona seguida. Es cierto que en el camino metió un bocado familiar en Palermo 2012, con los tres hermanos Pieres y el cuñado Mariano Aguerre. Más varios títulos en Tortugas y en Hurlingham. Pero con sabor a poco en lo que respecta al objetivo máximo de todo polista y habida cuenta de la organización con la que cuenta desde hace tiempo.

Una década después, hay sonrisas en el búnker de General Rodríguez. No es para menos: por polo, por circunstancias, es el mejor de la temporada y algunos ya se animan a presagiar un revival de aquel 2010. La percepción de que en la vereda opuesta por ahora hay más problemas que certezas (lesiones varias, ningún título camino al Argentino Abierto y hasta pérdida del equilibrio emocional, como le ocurrió a Adolfo Cambiaso en la semifinal con RS Murus Sanctus) influye seguramente en el estado de ánimo. Pero nada comparable con las propias sensaciones. Ellerstina recuperó la autoestima, el sentirse en plenitud. Hacía rato que no le pasaba.

¿Acertó con Hilario Ulloa? Claramente. No porque sea mejor que su antecesor (Polito Pieres), que además tiene lazos familiares con los hermanos Pieres. Pero cuando un jugador encaja, el equipo anda y todo parece funcionar como si detrás hubiera años de trabajo en conjunto en vez de un puñado de prácticas y 5 partidos oficiales, la cabeza cambia. De manera rotunda.

A esta altura, otros años, Ellerstina se la pasaba haciendo modifcaciones de puestos. La idea de arranque entraba en la nebulosa, se apelaba a los golpes de timón y así desembarcaba en el Abierto de Palermo: buscando el equipo, el bendito funcionamiento.

A esta altura, otros años, Ellerstina se la pasaba haciendo modifcaciones de puestos en medio del río. La idea de arranque entraba en la nebulosa, las convicciones no parecían tales, se apelaba a los golpes de timón en busca de la tabla de salvación y así desembarcaba en el Abierto de Palermo: buscando el equipo, el bendito funcionamiento. Difícil por esa vía, más cuando del otro lado hay un campeón que juega de memoria, sobre todo las finales que importan.

Hilario Ulloa recorre kilómetros por partido, con una enorme cuota de sacrificio, pero además aporta gol
Hilario Ulloa recorre kilómetros por partido, con una enorme cuota de sacrificio, pero además aporta gol Fuente: LA NACION - Crédito: Sergio Llamera

Este Ellerstina 2020 arrancó y fue como el Mercedes de Lewis Hamilton: si no se lo choca en la pista, difícilmente no llegue a la meta. Y mucho más complejo aún es que no esté en el podio. No tuvo que buscar demasiado: el polo fluyó de entrada. Facundo Pieres volvió a jugar como mejor sabe y dónde más daño provoca: marcó 46 de los 89 goles del equipo, cuyo promedio es de 17,8 por partido. Ulloa se adaptó como si fuese otro Pieres y brinda sacrificio y goles: convirtió otros 21, es decir que entre los delanteros se apuntan el 76% de los tantos. Nada mal para ser un comienzo de relación polística en la cual no existe la superposición de puestos: Facundo es 1 e Hilario es 2. Cada uno en lo suyo. Gonzalito está liberado como 3 y puede circular sin tanta demanda como reclama el puesto de N° 2. ¿Nicolás?

Hoy nadie habla del famoso talón de Aquiles de esta década de Ellerstina: quién juega de back. Ese oceáno indisimulable, y traumático, que dejó Nero cuando pasó a La Dolfina (¿cómo no le hicieron un contrato en blanco cuando llegó en 2008?). Ellerstina está bien de polo, bien de la cabeza y tiene un back con habilidades polifuncionales que cada partido discute el premio al mejor jugador. Lo espera primero una final dura frente al único equipo que lo hizo vacilar, en la semifinal de Tortugas: RS Murus Sanctus. Y luego, un Argentino Abierto en el que por primera vez en mucho tiempo tendrá una zona más aliviada que La Dolfina.

Volvió a soñar Ellerstina. En grande. Y no precisamente por factores ajenos.

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