La familia Castagnola: la opinión tajante sobre el asesinato de Villa Gesell

Bartolomé Castagnola, junto a sus herederos
Bartolomé Castagnola, junto a sus herederos Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Xavier Prieto Astigarraga
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30 de enero de 2020  • 00:01

El caso del asesinato de Fernando Báez Sosa no es ajeno a los hermanos polistas Bartolomé y Camilo Castagnola. "Cuando podemos, vamos a un boliche. Nos divierte salir con amigos en Cañuelas", cuenta Barto Castagnola a sus 19 años. "Un poco se conocen entre todos acá", agrega Camilo, de 17. Tipos tranquilos si los hay, dejan ídem a su padre cuando de salidas se trata. "Los conozco bien. No me preocupa, gracias a Dios. Sé lo que son", apunta Lolo, el padre, que dice mostrarles "todas las noticias", a propósito del terrible episodio en la discoteca de Villa Gesell.

Por las dudas, Jeta toma sus recaudos. "Trato de salir en grupos grandes, con muchos amigos. Solo no voy, es medio peligroso", advierte. Su hermano mayor aclara: "Nunca en mi vida me peleé. Ni en el colegio, ni en un boliche ni en nada. Es más: si veo problemas, trato de disparar". Lo mismo pasa con Camilo: "Yo soy remiedoso. Disparo mal", admite. En efecto, están enterados del homicidio de hace unas semanas a manos de un grupo de rugbiers. Y Barto tiene una opinión contundente sobre el asunto: "Lo que pasó ahí fue una locura. A esos flacos, perpetua".

Una charla de familia

Siempre impulsivo, esta vez Bartolomé Castagnola interrumpe tímidamente una charla y pide un favor en la caballeriza: sacarle una foto con una señora, Susana Toraca. Raro para el cronista no haberla visto nunca en 22 años de cubrir polo: es la mamá. "Tremenda. Yo era único varón; ella me hacía todo lo que yo quería. Conmigo sufría los partidos; yo tenía carácter y a ella no le gustaba que gritara y fuera tan temperamental. Daba vueltas por Buenos Aires y aparecía después de los partidos en Palermo. La verdad es que tenía razón. Ahora disfruta a los nietos y está chocha de la vida. Es fanática del polo y no se pierde un partido de ellos; es la primera que está sentada. ¿Viste lo que son los dos? A ella no podían decirle lo mismo de mí, cuando estaba sacado. Salí más a mi viejo, que era más bueno que Lassie y tenía un corazón enorme, pero también carácter", comenta Lolo. El cuerpo del viejo está inhumado a pocos metros, ante una imagen de la Virgen que la propia Susana puso como custodia.

Tres años y medio atrás, en el mismo lugar, Castagnola enunció esto en una entrevista junto a Barto y Jeta con LA NACION, después de que unidos levantaran la Copa República Argentina, cuando los chicos tenían 15 y 13: "¡Ojalá ellos sean cien millones de veces mejores que yo! ¿Sabés cuál es mi sueño? Estar sentadito acá, manso, y que éstos estuvieran preparándose para ir a jugar el Abierto. Ésa es mi próxima meta. Lo que más quiero es que pase el tiempo: yo querría tener 50 años ya. Para ver qué pasa. Quiero ver eso". Lo dijo a los 46. Ahora tiene 49 y ya los vio debutar en el Argentino Abierto. "Es un placer. Todavía tienen que seguir creciendo y aprendiendo, pero van bien. Se dio así, natural; no es que fue presionado. Jeta no iba a jugar el Abierto el año pasado pero lo convenció Du Plessis. «Estoy medio chico», decía. Pero tampoco iba a jugar la República, y fue y ganó. Ahora tiene más físico. Tampoco ufff, pero el año anterior era una larva. Fue un año espectacular, hay que festejar, pero también hay que seguir", apunta un Lolo hoy de 98 kilos, 13 más que cuando jugaba, que bromea a cada rato con su supuesta rusticidad (tuvo 10 goles varios años) y la compara con el talento de sus hijos.

Lolo, con su mamá, Susana, y los chicos que están en boca de todos en el polo
Lolo, con su mamá, Susana, y los chicos que están en boca de todos en el polo Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

-En aquella entrevista de 2016 manifestaste: "Siempre les digo que hasta que me traigan la copita de Palermo, van a estar en falta conmigo. Y si lo están, voy a quererlos igual. Pero ojalá no estén en falta". ¿Cuándo te parece van a cumplir?

-Ojalá la ganen... No es una obligación. Palermo me puede y que lo ganaran mis hijos sería un regalo impresionante de la vida. A divertirse no van; van a tratar de ganar. Es un regalito que les pido, por favor. Disfruto mucho más ahora que cuando jugaba yo... Ni hablar. Hay una diferencia... Es inexplicable cuando uno tiene un hijo... Es totalmente distinto. Me da más ganas de seguir trabajando. Tengo una satisfacción... Me llena el alma. No estoy pensando en los contratos, la guita; estoy pensando en que disfruten que les vaya bien. Somos unos agradecidos a la vida.

-¿Qué te dice de ellos la gente?

-Lo que más me importa de lo que me dicen es que tienen buena leche, son humildes y se portan como los dioses en la cancha, por la educación que tienen. Es lo que más me llena como padre. Hasta los referís me dicen "lo que fuiste vos y lo que son tus hijos"... Eso me llena mal. Yo habré tenido de todo en la cancha, pero quiero que sean así, no quiero que hablen.

-¿Qué sentiste entre ovaciones y festejos en Palermo?

-Se los ganaron por el sistema de polo rápido y lindo de ver. Porque son hermanos y son chicos. La manera en que encaran a los tipos grandes... La gente se vuelve loca por eso. Son desparpajados y humildes.

Castagnola y su madre, la abuela de los chicos que son sensación en el polo
Castagnola y su madre, la abuela de los chicos que son sensación en el polo Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

-¿Cómo fue la incorporación de Polito Pieres?

-Polito siempre tuvo muy buena onda. Publicó en Instagram la foto de él con los chicos... Se dio todo así, muy natural. Él siempre quiso a los chicos y tenía ganas de jugar con ellos algún día. Hablamos después de la final de Palermo. Les conté a los chicos y estaban como locos por jugar con Polito. Con Mati Torres no teníamos caballos suficientes para la temporada que viene. Después de Polito apareció Las Monjitas.

-¿Cómo lo tomó Matías Torres Zavaleta?

-Se lo dije en mi casa, sentados los dos. Si hubiera aparecido antes Monjitas, seguramente habría seguido él. Pero necesitábamos más caballos para entrar a la cancha 1 de Palermo. Obviamente, no lo tomó del todo bien, pero cuando los chicos vayan afuera, el primero que van a poner es Mati Torres.

-¿En qué contribuye el patrón Ali Albwardy?

-Fue el que creyó en ellos cuando eran chicos. Sin Ali habría sido más difícil estar en Palermo. Empezó toda la historia con él, en enero de 2018.

-¿En qué consiste el acuerdo con Las Monjitas?

-Va a darnos caballos para Palermo. Es fundamental. Eligió a La Natividad por los chicos. Le gustaron, como a la gente. Será La Natividad-Las Monjitas, pero la presión es la misma.

Otros tiempos: Lolo Castagnola, como back de La Dolfina
Otros tiempos: Lolo Castagnola, como back de La Dolfina Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

-Sos el director técnico. ¿Cómo van a formar adelante?

-Jeta jugará de 1 y Polito de 2. O de uno y medio y de uno y medio. Si se combinan bien a su velocidad, es un problema para el otro equipo. Me gusta mucho Polito. Mucho.

-¿Objetivos para 2020?

-Ganar todo. Es la verdad. Todos los partidos. Después, perderemos.

-Tus hijos viajan a lugares impresionantes, ganan dinero siendo muy jóvenes, conocen gente importante. ¿Sentís que viven en una burbuja? ¿Hacés algo por que conozcan el mundo más terrenal de cualquier chico de su edad?

-Sí, pero lo viven bastante tranquilos. Si piensan que están en una burbuja y son Dios, no van para ningún lado, quedan ahí. Espero que sigan así, trabajando hasta el día en que se retiren. Cuando te la creés, sonaste... La abuela, la madre, yo, les hablamos para que vean que no es tan fácil todo en la vida.

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