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ROSARIO.– Hizo siete tries el primer día y otros tres el segundo. Diez en cinco partidos. Todos los flashes apuntan a Marcos Moneta, pero hasta ahora el jugador más destacado de los Pumas 7s en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 viene siendo Sebastián Dubuc. Tati es uno de los jugadores que encarnan la nueva camada que tiene la difícil misión de mantener a la Argentina entre las potencias. Luego de un inicio de temporada complicado, que incluyó a un nutrido grupo de jugadores que hacían sus primeras armas, el equipo se consolidó y terminó alcanzando un meritorio cuarto puesto en el Circuito Mundial de Seven, SVNS World Championship Series. Entre ellos, Dubuc y otros seis jóvenes que están aquí.
Tati acepta el desafío y redobla la apuesta: “Sabemos que tenemos muchos jugadores nuevos, pero pasó un año y medio y esa excusa ya no existe: somos parte del equipo. Lo mostramos en los últimos tres torneos del circuito. Estamos muy convencidos y queremos ganar este torneo jugando bien y encarar el circuito de la mejor manera. Siempre queremos estar arriba”.
En el segundo día de acción en el Hipódromo de Rosario, los Pumas 7s vencieron por 29-7 a Colombia, 26-12 a Chile y 38-7 a Uruguay, potencial rival en la final del domingo, para la que los argentinos ya tiene el pasaje asegurado.
Después de ganar 10 trofeos en tres temporadas, al final de la campaña 2024/2025 la selección argentina sufrió una sangría sin precedentes, de seis jugadores, muchos de ellos, determinantes en el ciclo anterior. La estructura se resintió. Moneta, Luciano González, Santiago Álvarez Fourcade sostuvieron la estructura. Jugadores que antes eran de recambio explotaron, como Matteo Graziano y Joaquín Pellandini. No fue sino hasta que la nueva camada terminó de acostumbrarse al complejo sistema de engranajes que es el mundo del seven (físico, táctico, logístico, mental) que el equipo encontró su real funcionamiento y prácticamente estuvo a un try de consagrarse campeón de la temporada.
“Al principio costó adaptarse. Éramos seis o siete los más chicos y era nuestra primera experiencia en un circuito de este nivel”, observó el tucumano Martiniano Arrieta, uno de los que sobresalieron más prontamente.

Pasando en limpio, los jugadores nuevos que el domingo irán por la medalla dorada en Rosario son siete: dos que habían debutado en la 2024/2025 pero sin mucha participación (en un proceso de incorporación más lógico) y cinco que dieron el salto abrupto en esta campaña. Ellos son Arrieta (Universitario de Tucumán), de 21 años, 1,89 metros y 92 kilos; Juan Patricio Batac (Los Miuras/CASI), de 21, 1,89 y 88; Pedro de Haro (Atlético del Rosario), de 23, 1,84 y 92; Dubuc (Hurling), de 21, 1,82 y 83; Mateo Fossati (Belgrano Athletic), de 21, 1,84 y 85; Gregorio Pérez Pardo (SIC), de 22, 1,95 y 99, y Santino Zangara (Tala), de 22, 1,90 y 96.
Un primer vistazo permite observar dos factores en común: la edad y el tamaño. Todos tienen entre 21 y 23 años y superan los 181 centímetros y los 82 kilos. Esto tiene que ver con un proceso de captación que lidera el entrenador Santiago Gómez Cora y que bien explicó en una entrevista reciente para LA NACION: “El scouting es la parte que más me apasiona. Seleccionar al que ya se destaca es muy loable, pero a mí me divierte buscar al que nadie vio. Por eso pasamos de lo cualitativo a lo cuantitativo: altura, poder de saltabilidad, penetración, velocidad, utilización del pie”.

Para competir con potencias de la especialidad, como Fiji, Nueva Zelanda y Sudáfrica, la talla es determinante. Las excepciones son Dubuc y Fossati. El primero es el jugador más parecido a Moneta en el equipo, dueño de una gran capacidad de definición. No se puede darle un centímetro, porque lo hace pagar con su velocidad. Fossati, el menos experimentado de este grupo, es apertura en su club y cumple un rol de estratega y armado de juego antes que de definición y penetración. De Haro podría entrar en este rango, pero es un jugador grande para su posición de medio-scrum.
Otra singularidad es que no se trata de jugadores consagrados en sus clubes. Algunos provienen del sistema de academias de la UAR y pasan del 15 al seven, como Arrieta y Pérez Pardo, que tienen pasado en los Pumitas, pero otros fueron captados especialmente para el seven a edades tempranas: Batac, Dubuc y Fossati protagonizaron los Juegos Panamericanos Junior Asunción 2025 (además de Valentín Maldonado, que está en el plantel pero no vino a Rosario), entrenados por el ex centro de Olivos Augusto Gómez Alustiza.

La unión del grupo es una marca que caracterizó a los Pumas 7s en la etapa reluciente de 2021 a 2025. “Están todos los días del año juntos, y cuando tienen vacaciones... también se van juntos”, rio alguna vez Gómez Cora. El factor humano es algo que los entrenadores valoran en el momento de la captación y que los más experimentados intentan transmitir a través del ejemplo.
“Los jugadores que ya llevaban varios años en el Seven, como Mone [Moneta], Santi [Álvarez], [Santiago] Vera Feld, Lucho [González] y Toto [Mare], nos recibieron de la mejor manera. Nos hicieron más fácil la adaptación al grupo y al juego, y nos trataron como a uno más. Estoy muy agradecido por eso”, contó Arrieta. “El grupo nos recibió increíblemente bien”, agregó Batac, que contó con hinchada propia llegada desde Junín, a 200 kilómetros. “En cada viaje, en cada entrenamiento y en cada momento estaban pendientes de nosotros y nos preguntaban si necesitábamos algo. Se portaron diez puntos y nos incluyeron rápidamente. Formamos un gran grupo y seguimos por este camino, porque estamos muy bien”.

Gregorio Pérez Pardo explicó la importancia de tener al lado a jugadores consagrados: “Me sorprendió la capacidad que tienen para integrar a los más jóvenes. Siempre nos dicen que nos enfoquemos en el trabajo, que en la cancha cumplamos el sistema de juego pero que cuando podamos pongamos nuestra impronta”.
Los Pumas 7s jugarán este domingo a las 16.20 el último partido de la zona de clasificación en el Hipódromo ante Brasil, ya con el pase a la final asegurado. El partido por la medalla dorada está pactado para las 20.12. Pero este equipo tiene objetivos más grandes. Recuperar el alto protagonismo en el Circuito Mundial, alcanzar la clasificación olímpica (reservada para los cuatro primeros del SVNS) y, en última instancia, seguir afinando el lápiz con miras a Los Ángeles 2028.

“Las expectativas son muy altas”, afirma Arrieta. “Tenemos un equipo increíble y queremos ir paso a paso, partido a partido y torneo a torneo, intentando convertirnos en el equipo que queremos ser y mostrarlo en cada partido”.
Quedó en evidencia al final de la temporada pasada y se ratifica encuentro tras encuentro aquí, en Rosario: el recambio quedó atrás, es el momento de la consolidación.



