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Fruto de la primera generación del padrillo estadounidense Missionary, El Fanfante le permitió el sábado último a su entrenador, Alfredo Gaitán Dassié, levantar por tercera vez la copa correspondiente al Gran Premio Gran Criterium (G 1).
De esa manera, quedó a mano con los hermanos Santamarina, aquellos a los que -confiesa el preparador- "le debo todo lo que soy en esta profesión". El potrillo que se mantiene invicto en dos carreras en la milla de San Isidro le permitió a Fernando, titular del stud Las Hormigas, festejar en una prueba en la que José, dueño de la caballeriza Tandil, lo había hecho en 1993, con Alphard, a las órdenes del mismo cuidador.
El triunfo de El Fanfante encendió la ilusión por lo que puede venir, pero representó mucho más para su propietario. Fernando eligió al potrillo en un remate del haras Las Camelias. "Le gustó el caballo y las referencias que había del padre, un hijo de Deputy Minister que ganó ocho carreras y tiene buen físico. No recuerdo cuánto se pagó, pero sí que fue en diez cuotas y todavía vivía el doctor (Melchor) Posse", comenta Gaitán Dassié. Además, incidió el recuerdo de La Flautista, la madre del alazán: "Fue muy buena potranca en La Plata", subraya el preparador.
Por el concepto que tiene El Fanfante en el stud, propietario y entrenador volvieron a la carga cuando el martes de la semana pasada hubo otra subasta de Las Camelias. "Salió bien y optamos por repetir", aseguran, ya con el trofeo en sus manos y una nueva esperanza en camino: Saludes, un hijo de Missionary en madre por Southern Halo, fue adquirido por Las Hormigas en 77.000 pesos.
"El Fanfante es igual a su padre. Saludes, en cambio, es más chico, pero tiene muy buen pedigree y es más vistoso", señala Gaitán Dassié, y advierte con una sonrisa: "Todavía hay alguna otra bala en el stud". Chiquitín, Grande Capitán y Belmopán, pertenecientes a esa caballeriza, fueron vendidos entre el año pasado y éste.
Si en el turf, como en el fútbol, se necesita la suerte del campeón, El Fanfante también la tuvo. Corrió una prueba que fue anulada, donde también estuvo Best Bob, luego ganador del Raúl y Raúl E. Chevalier. "Creo que llegó cuarto. Hubo algunos caballos que levantaron, pero fue un buen refregón", dice el entrenador, que ahora se ilusiona con que su potrillo emule a Muñecote, que en 1995 fue el único ganador del Gran Criterium que repitió en el Juvenile de las Estrellas.
"Será otra carrera. Puede perder, pero va a estar entre los mejores", anticipa respecto de la prueba del 25 del actual, y agrega: "En más distancia va a ser un caballo más importante". A su lado, Fernando Santamarina confirma que el potrillo estará en ese cotejo y no escucha ofertas: "Primero está la gloria. Después la venta", asegura, con palabras que suenan a un oasis en pleno desierto en un turf que se libera pronto de sus mejores proyectos de cracks.



