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No encontró oposición Soy Carambolo en el clásico Chacabuco (G 2-2400 m), ayer en el césped pesado de Palermo. Porque faltó a la cita Ordak Dan, al que un sobrehueso obligó a dejarlo en el box, y porque el rival que más cerca terminó del favorito resultó el estadounidense Zeide Isaac, que cruzó a dos cuerpos luego de hacer el gasto adelante y parecer rendido en mitad de la recta.
"En mitad de carrera comenzamos a arrimarnos y en la recta ya era difícil que se nos escape el triunfo", dijo Juan Carlos Noriega, apenas se bajó del hijo de Val Royal. Era la primera foto que se sacaban desde octubre pasado, cuando Soy Carambolo se quedó con el Progreso, en la misma distancia, pero en la grama de San Isidro. "Vino siempre fácil. Está más manso para tenderlo y correrlo. Eso ayuda mucho, porque lo principal es evitar que sangre, sobre todo en estas carreras que no se le puede dar furosemida", agregó el cordobés.
Estuvo lejos en el desarrollo el ganador. Cuando fue por el primer puesto hizo todo sencillo, sin padecer los bruscos retrocesos de Dream Storm y Calvados. Limó diferencias por dentro en el último codo y buscó a media cancha en el derecho, mientras el veterano Zeide Isaac se sacaba de encima a Río Plateado y Latin King, para sostener valientemente el placé, delante de Sunny King.
Un año atrás, Soy Carambolo fue tercero en este cotejo, en el debut del torneo Oro Verde, que finalmente se adjudicó en la sumatoria de puntos. Ahora pica en punta en la segunda versión del certamen, con otros dos capítulos por delante. "En el pasto se siente cómodo", sentencia Noriega. Queda claro.


