
A contramano de la inmediatez de las redes sociales, la plataforma apuesta por la espera como una forma de hacer que las conversaciones sean más intencionales
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Si antes había que esperar a que una paloma mensajera cruzara ciudades para recibir una carta, ahora basta con aguardar a que un pájaro virtual viaje, por ejemplo, desde San Pablo hasta Manaos o desde Porto Alegre hasta Recife. Esa es la propuesta de Roost, una aplicación que viene llamando la atención por reemplazar la entrega instantánea de mensajes por recorridos que pueden durar horas o incluso días, según la distancia entre los usuarios y la velocidad real del ave elegida.
La plataforma forma parte de una tendencia conocida como “slow-cial”, una especie de red social de la lentitud. En lugar de competir con aplicaciones enfocadas en las respuestas inmediatas, Roost apuesta por la llamada “gratificación diferida”: el usuario elige cuatro aves para su “nido”, y cada una entrega los mensajes a la velocidad que tendría en la naturaleza. Un halcón llega antes que un colibrí, mientras que quienes quieran desacelerar aún más pueden optar por mensajeros como tortugas o caracoles.
Las nuevas palomas mensajeras
Creada por Logan Mendelsohn, gerente senior de producto del área de confianza y seguridad de Ticketmaster, la aplicación nació como un proyecto entre amigos, pero rápidamente ganó popularidad. Según TechCrunch, la plataforma pasó de 10.000 a 100.000 usuarios en apenas tres días, después de que una publicación en Threads mostrara a una adolescente usándola para intercambiar mensajes en inglés isabelino con sus amigos. Hoy, Roost se acerca a los 300.000 usuarios.

“Hoy en día, todo en un celular es instantáneo. Es como si siempre estuvieras recibiendo alguna notificación. Roost es una pausa frente a esa inmediatez. Está conquistando a las personas de una manera que hace que no se sientan presionadas todo el tiempo a tener que hacer algo", afirmó Mendelsohn a TechCrunch este mes de julio.
El desarrollador sostiene que la propuesta busca fomentar conversaciones más intencionales. A su juicio, la demora reduce la ansiedad por obtener respuestas inmediatas y cambia la forma en que las personas se comunican.
“Hay mucha menos presión cuando sabés que el mensaje no le llegará a alguien de inmediato, y creo que eso realmente conectó con nuestra comunidad de usuarios”, señaló.
Desde el comienzo, la aplicación también fue desarrollada con un fuerte foco en la privacidad. De manera predeterminada, los contactos solo pueden ver la ciudad del usuario, mientras que compartir la ubicación exacta requiere autorización. Además, la función para intercambiar mensajes con desconocidos advierte explícitamente que no se deben compartir datos personales.
“En cualquier plataforma nueva que conecte personas, la confianza y la seguridad deben ser lo primero en lo que se piensa. Cuando empezás desde cero con esa perspectiva, podés incorporar esos aspectos desde el principio”, afirmó Mendelsohn.

El creador también recibió críticas tras admitir que utilizó imágenes de aves generadas con inteligencia artificial en la aplicación. Frente a la reacción de la comunidad, lanzó un concurso para que artistas creen nuevas ilustraciones. Según explicó, si bien la IA fue fundamental para desarrollar la aplicación por su cuenta, todas las decisiones sobre el producto siguen siendo tomadas por él y por los usuarios de la plataforma.



