
Al Mercosur le conviene buscar una moneda única
Para el banquero, la Argentina no obtendría demasiados beneficios si dolariza su economía; en cambio, una divisa común en el bloque impulsaría una rebaja en las tasas, abaratando el acceso al crédito
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Si la Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y sus Estados asociados, Chile y Bolivia, decidieran a partir de hoy avanzar en un camino común para obtener una unión monetaria en el Mercosur, esto sólo sería posible en el 2015.
La estimación corrió por cuenta de Jochen Metzger, representante para América latina del Deutsche Bundesbank, el Banco Central de Alemania, que tuvo un rol protagónico en las negociaciones para crear el euro, la moneda común europea.
Invitado a exponer sobre la política monetaria de la Unión Europea en la reciente Convención Nacional de Ejecutivos de Finanzas, organizada en Mar del Plata por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), Metzger aseguró a La Nación que nuestro país no obtendría mayores beneficios en el caso de que prosperara la iniciativa gubernamental de dolarizar la economía, más allá de que esto se realice bilateralmente, o bajo consenso de los Estados Unidos. Ponderó, en cambio, las ventajas que representaría una moneda común para todo el bloque.
-¿Es factible pensar en una unión monetaria en el Mercosur, a la luz del escenario actual?
-Con una etapa adecuada de preparación, no debería ser conflictiva. El primer requisito es alcanzar un punto de coordinación macroeconómica y de consolidación de las debilidades fiscales.
-¿Cuáles serían las medidas comunes que deberían acordar los socios para que esto sea posible?
-Todas las reglas de las economías deben ser armonizadas, así que deberían deponer las disputas comerciales para favorecer un libre movimiento de capitales y personas. También es indispensable lograr una coordinación de políticas competitivas y laborales. Por eso yo aconsejo un proceso en varios pasos, y el primero debe darse en el terreno de la política monetaria, que es el campo más fácil. En primer término, habría que establecer un derecho de consulta.
-¿En qué consiste?
-Se trata de conformar el Comité Monetario, en el que cada país socio tenga derecho a intervenir en la política monetaria de su vecino. Ningún país podría tomar una decisión sin consultar. De haber existido este comité, Brasil no podría haber flexibilizado su tipo de cambio en enero último, sin contar antes con la aprobación de todo el bloque, que incluso podría haber vetado su decisión.
-¿En qué beneficiaría a la gente la existencia de una moneda única para todo el Mercosur?
-La gente dejaría de preocuparse por el riesgo de que se modifiquen los tipos de cambio, la tasa de inflación sería más baja y disminuirían los intereses, por lo que el acceso a los créditos resultaría más barato. La competencia entre las empresas mejoraría y se produciría una baja de precios generalizada de productos y servicios. Además, como respuesta a la flexibilización en el mercado laboral, habría más empleo para todos.
-Si Europa tardó 40 años, ¿cuánto tiempo le demandaría al Mercosur alcanzar una unión monetaria?
-El paso sin duda sería más corto, porque se podrían evitar los errores que nos retrasaron a nosotros. Los estudios indican que podría tardar unos 15 años. Si se avanza a partir de ahora, en el 2015 ya podría haber una moneda común. Para mí ése es un cálculo muy realista.
-¿Cómo se ve en Europa la convertibilidad?
- Es un caso muy especial. Existe una cierta curiosidad por saber cómo funciona esto, pero los inversores han sabido aprovecharla. Se la ve como algo positivo, porque el gobierno puede lograr financiamiento vendiendo sus bonos, y las empresas pueden colocar sus obligaciones en el mercado. Sin la ley de convertibilidad, todo sería más difícil para la Argentina.
Flexibilizar
-¿Podrá sostenerse la convertibilidad si los países de América latina siguen liberando sus tipos de cambio?
-Para mí, eso no se decide de acuerdo con lo que hacen los vecinos. Cuando una nación tiene un tipo de cambio fijo debe ser más flexible en las otras áreas, para ser capaz de equilibrar los choques externos. Para sostener la convertibilidad, la Argentina debe flexibilizar de inmediato el mercado de trabajo y de bienes de capital.
Si el próximo gobierno avanza en ese sentido, no veo por qué habría de verse afectado por lo que hagan sus vecinos. Se trata de una decisión de política doméstica. Salir del tipo de cambio fijo no tiene que ver con factores externos. La clave es flexibilizar los mercados internos.
-¿Qué sería más ventajoso para la Argentina, dolarizar su economía o atarse a una moneda común para todo el bloque regional?
-Es un cálculo muy difícil de establecer. Con el tipo de cambio fijo y la ley de convertibilidad ya se consumió la mayor parte de las ventajas de una dolarización. La ventaja adicional que puede venir con una dolarización formal solamente se puede obtener con un acuerdo monetario con los Estados Unidos. Una dolarización unilateral no agrega nada, y podría ser perjudicial para la relación con Brasil.
-¿Hasta qué punto es posible la unión monetaria en un bloque en el que Brasil, uno de los socios, representa casi el 60 por ciento del mercado? ¿No se generaría un gran desequilibrio?
-Una unión monetaria es más que evitar devaluaciones competitivas. Ese es el punto menos importante. La política monetaria común depende de una estructura de poder. En el Banco Central europeo, cada uno de los 11 países miembros tiene la misma capacidad de decisión con su voto.
Vale lo mismo el voto de un país muy chico, como Luxemburgo, que el de uno muy grande, como Alemania. Con una estructura adecuada, la diferencia de poder ecónomico no debe ser considerada como un obstáculo mayor.





