
Alicia Caballero: “Las personas tienen que estar en el centro de las decisiones”
La futura decana de la Facultad de Ciencias Económicas de la UCA cree que el economista debe ser capaz de leer la impronta cultural en la que vive
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Según Alicia Caballero, actual directora de la Escuela de Negocios de la Universidad Católica Argentina y que en marzo próximo asumirá como decana de la Facultad de Ciencias Económicas, "cuando los jóvenes ingresan a la carrera de Economía, es raro encontrar quien diga que quiere trabajar en finanzas, porque a esa edad no tienen muy claro de qué se trata. Después de cursar las materias de finanzas se entusiasman. Además, incluso dentro de esa área, las microfinanzas y microcréditos están claramente orientados a mitigar pobreza. Y ése es un campo que crece año tras año", señala esta doctora en Economía, que empezó su carrera en Citibank y pasó por empresas del sector de finanzas y de consultoría.
Es doctora en Economía summa cum laude por la UCA y licenciada en Economía de la misma universidad. Tiene un máster en Finanzas del CEMA y realizó un Programa sobre Fusiones & Adquisiciones en la Wharton School de la Universidad de Pensilvania. Para la futura decana, el mundo necesita "más economistas con foco en temas sociales y sociológicos. La economía se fue matematizando mucho. Lo que funciona en Finlandia, por ejemplo, no tiene por qué funcionar en la Argentina. El economista tiene que retomar la capacidad de entender y leer la impronta cultural en la que vive y cuestiones sociales. El hombre tiene que estar en el centro de las decisiones", explica.
Señala que el tema de los valores y cómo llevarlos a la acción está entre los que más interesan actualmente a las empresas. La ética, la responsabilidad social empresaria (RSE), la caridad, el amor al prójimo y la inclusión tienen una dimensión económica, dice.
–¿Hay un desfase entre los valores enseñados a los jóvenes y la realidad de las empresas?
–Cuando un chico entra a una organización, es difícil que pueda imponer reglas, más bien acepta las decisiones. Aún así siempre se puede tener un comportamiento ético individual. Por otro lado, las universidades también forman líderes y éstos deben saber llevar los valores a la acción. En algunas organizaciones, habrá un desfase y en otras no tanto.
–¿Hay una doble moral? Se enseñan ciertos valores, pero el mundo no se mueve siempre con reglas tan claras
–En muchas empresas, ciertas prácticas ya están desterradas porque hay controles, auditorías y normativas internacionales como, por ejemplo, contra el lavado de dinero. La informática ayudó mucho a limitar la discrecionalidad de la gente ante prácticas que no son honestas. No niego que siguen existiendo brechas entre lo que se predica y se practica, pero en cuanto a los jóvenes, éstos van eligiendo en qué lugar prefieren trabajar. No se bancan cualquier cosa ni siguen en la primera empresa a la que entran sólo porque consiguieron trabajo. Buscan compartir sus valores y si no lo hacen, no les importa irse.
–Nuestra economía es particular. ¿Cómo impacta esto en la decisión que toman los jóvenes de seguir esta carrera?
–A los 17 años no tuvieron mucha posibilidad de evaluar cómo funciona nuestra economía, pero acá se habla más del tema que en países con economías más estables y eso genera curiosidad. Muchos ingresan con un ideal social.
–¿Cómo se vinculan hoy los jóvenes con la universidad? ¿Qué piden y están dispuestos a dar?
–En Ciencias Económicas, hay un núcleo duro de matemática y estadística que, aunque se modernicen los procesos de aprendizaje, siempre lleva un tiempo aprender. En este caso, no se da esto de "me siento, escucho y lo saco". Muchos se preguntan para qué les sirve matemática, por ejemplo, y éste es un error conceptual. La matemática amplía la mente, el razonamiento lógico y la capacidad de solucionar problemas. Otro cambio en relación con la universidad es de dimensión temporal. Los chicos perciben que carreras de cuatro o cinco años son muy largas. Quiero introducir carreras más cortas con contenido interdisciplinario y que permitan una salida laboral razonablemente rápida. No se trata de facilitar ni simplificar nada porque seguimos creyendo en que dedicar tiempo y esfuerzo es un valor para obtener determinadas metas.
–¿Qué puede hacer la universidad para solucionar la dificultad de estudiar contenidos duros como los que menciona?
–Tenemos educación a distancia y generamos cátedras virtuales. Permiten ayudar en el proceso de aprendizaje. También dan resultado las tutorías. Los jóvenes son reacios porque no quieren quedarse más tiempo en la universidad, pero este método es un modo eficaz para ayudarlos.
–¿Cómo llegan preparados de la secundaria?
–El problema no es tanto el contenido, sino la metodología del estudio. Llegan a la universidad sin la capacidad de sentarse frente a un libro largo y de leer en diagonal para separar lo importante de lo que no lo es. Están acostumbrados al PowerPoint. Creo que los profesores debemos hacer el esfuerzo de adaptación a los nuevos cerebros que no logran metabolizar las clases magistrales y ser más dinámicos con clases en las que se dan muchas cosas, es decir, explicación, trabajo en equipo y discusión. El desafío es capturar la atención de chicos que por definición tal vez ya la tienen dispersa.
–¿Qué salida laboral tienen las carreras de la facultad, Economía, Contador Público, Administración de Empresas y Marketing?
–En todos los casos, es rápida. Para economistas, el campo de las políticas públicas, el sector finanzas y el de seguros está muy abierto. También hay investigación. El licenciado en Administración es demandado por áreas de RR.HH., Operaciones y Logística de las empresas. Es una figura generalista que se va especializando. Para mejorar su desempeño creo que habría que darle más manejo de herramientas tecnológicas y de teorías de juegos para la toma de decisiones. Los profesionales de Marketing siempre son demandados y más ahora con el tema digital. Y la de Contador Público es una carrera que en los últimos años se robusteció por las nuevas normativas. El rol de los contadores en las organizaciones está revalorizado porque los controles son más profundos y se necesitan reportes a todo nivel. En nuestro país, cualquier persona que hace una declaración jurada necesita un contador.





