Auguran un 2015 sin un claro piso para los aumentos salariales

De Diego, Melconian, Deverill, Bohorquez y Angeli coincidieron en que los desafíos serán mayores a los de 2014
Paula Urien
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19 de octubre de 2014  

Este año está a punto de transitar su último bimestre, y las conferencias y los foros que se dan en diferentes puntos del país intentan anticipar algún panorama sobre lo que se podrá esperar durante 2015. Sin embargo, los pronósticos no se dan con tanta seguridad como durante otros años.

La 10ª Conferencia de Salarios y beneficios de FOCO, que fue el miércoles último en el hotel Park Hyatt, estuvo marcada por números que hoy hablan de una cierta estabilidad, pero que rápidamente pueden cambiar. "El 2015 no va a ser un año alegre para los argentinos", pronosticó el economista Carlos Melconian. "Tendremos una inflación parecida y salarios que nuevamente estarán por debajo de la inflación. Esto no termina en la hiper porque falta un año, nada más", disparó, haciendo referencia al próximo proceso electoral.

"Enfriamiento de la economía, alta inflación, problemas de competitividad, alta presión impositiva, dificultad para comprar divisas", es el panorama actual que pinta Florencia Deverill, directora de People & Change de PwC Argentina. Y en materia de Recursos Humanos, las dificultades no son menores: solapamiento salarial y presión sindical. Además, por supuesto, el problema del impuesto a las ganancias que "hasta hace unos años pagaba el profesional con bono y hoy le toca a la recepcionista y al personal de limpieza, además de a los gerentes", dice Deverill.

La gestión entonces del clima organizacional es extremadamente difícil en estos tiempos.

En general, las empresas siguen en compás de espera, pero admiten estar transitando las últimas notas de ese compás, y que "ya no queda grasa para cortar", según palabras de Marcela Angeli, directora del Área de Talento y Compensaciones de Towers Watson. "Desde mi percepción, este fue un año en el que las empresas se dedicaron a optimizar los recursos. Tienen que llegar al 30% por debajo de los resultados para hacer reducciones drásticas. Consumo masivo, por ejemplo, está en el 10% este año."

Sin embargo queda en el aire todavía alguna experiencia adquirida durante 2001, cuando varias empresas decidieron recortar sus planteles drásticamente para volver a tomar personal pocos meses después.

De todas maneras, los presentes admitieron que siguen los despidos por goteo, los retiros voluntarios y las jubilaciones anticipadas, en un volumen difícil de contabilizar, pero con un ritmo constante. Los más complicados están en el sector de la logística, transporte, construcción y en la industria automotriz, donde el 17% de las empresas encuestadas por Towers Watson admitió estar reduciendo personal. Dentro de esta misma encuesta, sólo el 13% de las empresas dijo estar incrementando el personal, porcentaje que se reducirá al 10% en 2015.

En esta tendencia hay especialmente dos mercados que van para otro lado: petróleo y laboratorios, ambos con buena expectativa y los mejores sueldos.

Como en muchas de sus presentaciones, Marcela Angeli recomienda firmemente incrementar la comunicación del paquete de compensación total. "Estamos mal si comunicamos sólo el incremento salarial", advierte.

Incremento salarial

Hay coincidencia en general en que el incremento proyectado para 2015 será de alrededor del 30%, pero también hay consenso en que este número no se podrá mantener con una inflación estimada en alrededor del 40% anual.

"Recomendamos a las empresas monitorear este número trimestralmente", dice Valeria Bohorquez, de la consultora Mercer. Ya no alcanza con hacer una proyección anual y presentarla a la casa matriz. Hoy los números cambian mes a mes.

De todas maneras "sigue la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, sobre todo para quienes están fuera de convenio, que además ya venían rezagados", dice Deverill, que agrega: "A un analista senior casi no le alcanza para vivir solo".

Las medidas que están tomando las empresas para afrontar la pérdida del salario real de sus empleados pasan por la extensión de los beneficios como la cochera, el auto de la compañía, los gastos de combustible, el almuerzo como monto mensual, entre otros.

Sin embargo, una salvedad: estos beneficios son remunerativos y hay que tenerlo en cuenta antes de otorgarlos. Forman parte del sueldo en caso de desvinculación.

Como beneficios extraordinarios, Deverill dice que las empresas piensan este año adelantar el bono en su totalidad o en parte para ganarle a la inflación, alguna gratificación extraordinaria, reintegro de algunos gastos como por ejemplo medicamentos, combustible, y hasta hay empresas que ayudan con la cuenta del supermercado y también con la cuota del colegio de los chicos para los altos ejecutivos.

Desde el punto de vista legal, en un momento donde es difícil mejorar salarios golpeados por la alta inflación hay mucha presión por incorporar sumas no remunerativas. Sin embargo, "la jurisprudencia es aplastante", dice el abogado laboralista Julián de Diego. "Las prestaciones no remunerativas, aun las homologadas por el Ministerio de Trabajo, son inconstitucionales y un fraude a la ley de contrato de trabajo".

"Vamos a tener un último bimestre y un 2015 muy movidos –dice De Diego–. Hoy, las demandas del personal son canalizadas a través de los delegados y no del sindicato", agrega. Como ejemplo, los metrodelegados. "Los sindicatos pierden la fuerza de otros tiempos para conducir a las bases", dice.

"Los grupos de izquierda buscan administrar la empresa a través de una cooperativa, mientras que los sindicatos bajan el nivel de conflicto porque saben que hay despidos. Desisten entonces del conflicto para evitar el compromiso que significa para el empleo. No sé si vieron que camioneros está quietito."

Por otro lado, Valeria Bohorquez, de Mercer, explica: "Antes, los mandos medios estaban del lado del accionista, de la compañía, pero hoy están con el gremio. Va a costar a las empresas volver a fidelizarlos".

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