
Baños limpios y cronómetro en mano: el control sorpresa del CEO de YPF que ahora va por un millón de barriles
Marín recorre estaciones al azar, revisa los baños y mide cuánto tardan en entregarle una hamburguesa; adelantó que busca ampliar el VMOS a un millón de barriles diarios
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Cuando un viaje dentro del país dura una hora de avión, Horacio Marín prefiere hacerlo en camioneta. En el camino, para en dos o tres estaciones de servicio elegidas al azar, entra al baño, pide una hamburguesa y mide con cronómetro cuánto tardan en entregársela. Después informa lo que vio. “Los baños limpios te dicen: ‘estos pibes trabajan bien’”, explicó el presidente y CEO de YPF, que repite esa idea para resumir la búsqueda de excelencia que, según dice, impulsa en toda la compañía.
Marín habló en una entrevista grabada desde Abu Dhabi, donde participa de Adipec, una exposición petrolera que él considera la más grande del mundo, y donde negocia los últimos contratos del proyecto de gas natural licuado (GNL) Argentina LNG. El video se proyectó en Diálogos para la Argentina, el evento anual del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, en la Bolsa de Comercio porteña. Allí anticipó que YPF quiere que el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) llegue a transportar un millón de barriles diarios.
El VMOS, de 437 kilómetros, une la cuenca neuquina con Río Negro y tiene un avance del 85%. En una primera etapa sumará entre 180.000 y 190.000 barriles diarios de capacidad de exportación, con los primeros envíos comerciales previstos para el primer trimestre de 2027. Estaba previsto que su capacidad pudiera ampliarse hasta 770.000 barriles. “YPF necesita capacidad y pedimos pasarla de 770.000 a un millón. Ya estamos trabajando viendo casos de un millón de barriles”, dijo Marín. Con ese volumen, según sus cálculos, el oleoducto generaría exportaciones por más de US$25.000 millones al año, contra unos US$20.000 millones con 770.000 barriles.
La obra, de US$3000 millones, la llevan adelante ocho petroleras, e YPF es la que tiene más capacidad reservada por ser la de mayores activos en Vaca Muerta. Se financió con el project finance más grande logrado en la Argentina. Marín comparó la negociación con una reunión de consorcio, donde “nadie es jefe del otro”, y contó que, para destrabarla, YPF organizó encuentros de lunes a viernes en Pilar, con todos los equipos alojados allí.
Ante un auditorio de abogados, contó que al firmar había unas 100 personas trabajando, en su mayoría letrados, y advirtió que a veces la negociación se traba en riesgos de probabilidad mínima. “El contrato sin riesgo no existe”, sostuvo. “Muchas veces cedimos un montón de cosas que para nosotros no eran la clave”, admitió.
Uno de los momentos más tensos fue el traslado de las dos monoboyas del puerto de exportación, fabricadas en Emiratos Árabes Unidos justo cuando estalló el conflicto en Medio Oriente. Cada día de atraso implicaba dejar de exportar 180.000 barriles, unos US$12,6 millones diarios, y una demora de seis meses habría significado pérdidas por US$2500 millones.
Las monoboyas cruzaron el estrecho de Ormuz en un barco de Islas Marshall con las luces y el GPS apagados, y luego fueron transferidas en un puerto de Omán al buque contratado para traerlas a la Argentina. Como se compraron FOB, el riesgo era del consorcio. “Nos íbamos a comer el garrón. Tomamos el riesgo y salió bien”, dijo.
La firma del GNL
En Abu Dhabi, YPF, la italiana Eni y Adnoc, a través de su brazo internacional XRG, acordaron 27 de los 28 contratos del proyecto de GNL. El último se cerrará en Londres y la firma de la decisión final de inversión se haría entre el 26 y el 30 de noviembre. Es una inversión de US$51.000 millones bajo el RIGI, a la que el año próximo se sumaría una expansión por otros US$25.000 millones. La primera fase prevé 12 millones de toneladas anuales, unos 60 millones de metros cúbicos diarios, el 40% de la producción actual de gas del país. Según Marín, el proyecto aportará entre US$10.000 y US$12.000 millones de exportaciones por año durante 20 años.

Hoy la Argentina produce casi un millón de barriles diarios de petróleo, de los cuales consume unos 550.000 y exporta el resto. Con precios normales, de US$70 el barril, el ejecutivo calcula que la Argentina podrá exportar US$50.000 millones en energía. Son US$10.000 millones de la producción existente, US$20.000 millones del VMOS y otros US$20.000 millones del GNL. “Le metemos la segunda turbina al avión”, graficó, en referencia a que la energía se sumaría al agro como motor exportador.
En las estaciones, la vara también está alta. YPF tiene unas 130 propias y 1600 de operadores privados. Hasta abril, los equipos tienen como meta entregar la hamburguesa en 90 segundos, y quienes lo logren recibirán un premio de cinco sueldos. Marín celebró las colas de hasta 80 metros en la apertura del local de McDonald’s en la estación de Vicente López y los turnos para tomar café en las Black de Córdoba. “YPF es la Argentina al palo, y la Argentina al palo empieza en las estaciones”, dijo.
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