
Bodegas Bianchi, una empresa que apuesta a la familia
La firma tiene una facturación de $ 27 millones y sigue ganando mercados
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Ante la ola de compras que está arrasando con las empresas familiares del país y pese a que ofertas no le faltaron, los Bianchi no quieren vender.
"Nos sentimos muy contentos con lo que estamos haciendo. La familia está sólida y eso es fundamental", dice Alejandro Bianchi, vicepresidente de la bodega. Se les nota.
Exportan a 25 países, su facturación asciende a 27 millones de dólares y lanzaron una nueva línea de vinos llamada Famiglia Bianchi, con destino de exportación y, en principio, para un grupo selecto de restaurantes y vinerías.
Nuevo tinto
Estiman que dentro de unos meses presentarán en sociedad un nuevo tinto que se llamará Enzo Bianchi, en homenaje a uno de los hijos de Valentín, el fundador de la bodega a principios de siglo.
La historia de la firma, es similar a la de miles de inmigrantes que poblaron el país, en este caso, provenientes de Italia.
Valentín Angel Bianchi, tenía 21 años, con un título de maestro en sus manos, pero con un futuro no muy alentador en su pueblo natal, al sur de Italia, cerca de Bari.
Su hermano ya estaba en San Rafael, Mendoza y le escribió a Valentín para que lo acompañe. Se subió al barco en 1910 y una vez llegado a la Argentina, se dedicó a diversas actividades, entre ellas fue propietario de una compañía de colectivos.
Luego, decidió junto con un cuñado -enólogo- empezar a hacer vinos, en el terreno ideal para tal fin.
La bodega Bianchi comenzó oficialmente en 1928. Su cuñado se abrió y quedó todo en manos de Valentín que pasó a manejar todo junto con sus cuatro hijos.
Despegue
El despegue se produjo en 1935 cuando consiguió un préstamo bancario. Asimismo, encontró un distribuidor en Buenos Aires que fue comprado por la multinacional Seagram.
Los nietos Valentín toman las decisiones en la bodega familiar.
En 1994 invirtieron seis millones de dólares en la construcción de una nueva bodega San Rafael con una capacidad de nueve millones de litros.
En 1996 lanzaron el Champagne Bianchi. Compiten con el dueño del mercado, Chandon, y el segmento de los importados.
"Queremos que la gente aprenda a tomar un champagne con un estilo diferente y, de a poco, irnos imponiendo", afirmó Valentín Bianchi, presidente de la firma. Esperan este año llegar a vender 10.000 cajas.
La producción que se vende de las dos bodegas es de 4,5 millones de litros. Cuentan con 200 hectáreas propias de vid en San Rafael, pero necesitan de más proveedores. Por eso, están en conversaciones con inversores nacionales y del exterior para que se interesen en la zona en la compra y plantación de fincas.
Los nuevos lanzamientos son la etiqueta Famiglia Bianchi (dos blancos y dos tintos). Se venderán en el exterior y en exclusivos restaurantes y vinerías. Luego pasaría al canal supermercadista. El precio por botella rondará entre 25 y 30 pesos.
El próximo lanzamiento es el vino Enzo Bianchi, nombre del hijo del gran Valentín. Será una botella con un valor de entre 50 y 70 pesos, de producción limitada y cosecha seleccionada.
El sector del consumo masivo también lo están estudiando. La materia prima, la uva, es con lo que cuentan y sus derivados pueden ser una buena alternativa de negocio.
"Hemos pensado en aceto balsámico y en grapa, pero primero queremos explotar el mercado internacional del vino que cada día crece más", puntualiza Valentín.
Una moda
Precisamente, los vinos argentinos están de moda en el mercado mundial. Los chilenos pasaron también por su momento de gloria, pero según los empresarios vitivinícolas, los trasandinos se pegaron a una imagen de "vinos buenos, pero muy masivos". Los nacionales tomaron ese lugar de exclusividad y distinción.
Las exportaciones de Bianchi crecieron un 50 por ciento: 2 millones de dólares (700.000 litros) principalmente vino tinto, chardonnay y cabernet sauvignon y malbec a 25 países. Entre ellos se destacan Paraguay, Brasil, Estados Unidos , Japón e Inglaterra.
Su última facturación fue de $ 27 millones. La etiqueta que más vende es su clásico borgoña (40% de su facturación), le siguen el chablis (30%) y el Lacrado (16%).
El 50% del mercado nacional en vinos finos dicen que se lo reparten junto las bodegas López y Chandon. Seagram, el gigante de bebidas espirituosas, dueño además de las bodegas San Telmo, les hizo una oferta de compra interesante.
Pero los Bianchi no quieren vender. "El negocio tiene continuidad dentro de la misma familia. El vino fino es un buen negocio. No estamos pensando en vender. El grupo familiar está muy sólido y eso ayuda", aclaró Alejandro Bianchi.
Para futuros proyectos internacional no descartan una asociación, pero no para el mercad interno."Sería una pena jubilarse antes de los 40 años", remarca Alejandro.
El periodista que firma esta nota, por primera vez entrevistó a una persona con su mismo nombre. Pese a esta singular característica, no tiene ningún parentesco con los Bianchi bodegueros.
En detalle
- Productos: Champagne, Famiglia, Chardonnay, Margaux, Don Valentín (lacrado), 1887, Cinta de Plata, Particular y, en el futuro, el Enzo Bianchi
- Facturación: $ 27 millones
- Crecimiento 1998: 15 por ciento.
- Bodegas: 2 (San Rafael, Mendoza).
- Exportaciones: $ 2 millones a 25 países.
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