
Bridgestone reparte ganancias de 2010 entre sus empleados
Según informó el sindicato de la industria del neumático, la firma les está pagando $ 3924 a cada uno
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La empresa fabricante de neumáticos Bridgestone Firestone les está pagando por estos días a sus empleados 3924 pesos, por el reparto de las ganancias del ejercicio 2010, de acuerdo con lo previsto en una cláusula del convenio que rige para los 1300 trabajadores de la firma. El beneficio fue incorporado en una negociación que mantuvieron la compañía y el sindicato en 2001.
El dato de la distribución de parte de las utilidades obtenidas en 2010 fue difundido ayer por el secretario general del Sindicato Unico de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna), Pedro Wasiejko, en medio del debate por una ley que les otorgue ese beneficio a todos los trabajadores bajo relación de dependencia, sin necesidad de que exista un acuerdo específico previo entre empresas y trabajadores.
Esa ley es reclamada en forma insistente por el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, y resistido en general por el sector empresario, con el argumento de que cada sector, o en todo caso cada empresa en particular, debería negociarlo con el sindicato correspondiente. En los diez años que lleva vigente la cláusula, ésta es la cuarta vez que los empleados obtienen el pago adicional, según explicó Wasiejko a LA NACION. El dirigente recordó que 2004 fue el primer año en que correspondió el beneficio, con un pago de $ 10.800 para cada trabajador; en 2005 se asignó una suma de $ 2700, mientras que el monto fue de $ 1870 en 2006. Ni en 2008 ni en 2009 se cumplieron las condiciones para que se efectivizara el reparto de las utilidades.
Las condiciones
De acuerdo con lo firmado en su momento, para que exista la distribución, la utilidad neta de la compañía (después del pago de impuestos) debe ser superior al 6%. De lo que excede ese nivel de ganancia se reparte el 33%, con un pago que es igual para todos, sin diferenciación por categorías. Otro tercio de las utilidades se destina a capital de trabajo (siempre considerando el excedente del 6%) y, finalmente, otra porción va a inversiones.
Wasiejko explicó que la empresa está pagando ahora el reparto de ganancias, mientras que luego el sindicato tendrá acceso a los balances para ver los números. El sindicalista recordó que el de Bridgestone es el único caso entre las empresas del sector que tiene una cláusula de reparto de ganancias, y opinó que ese mecanismo es más ventajoso que otros, como el de fijar premios por productividad. "Es más difícil medir la productividad que ver los balances" para determinar cuánto le toca a cada uno, según el sindicalista enrolado en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).
El año pasado, el entonces presidente de Bridgestone Argentina, Daniel Benvenutti (hoy directivo de la compañía en México), había explicado que la definición del esquema de distribución de ganancias se había hecho teniendo en cuenta las características propias de la actividad y la necesidad de resguardar los fondos necesarios para los planes de la empresa. Por esa razón, el directivo había opinado que una eventual ley no debería imponer una única modalidad de participación de parte de las utilidades en las mismas condiciones para todos.
En el caso de Bridgestone, el momento de la negociación fue bastante particular. Corría 2001 y en plena crisis hubo medidas de reducción de costos, incluyendo salarios. En la negociación con el sindicato, se resolvió entonces que una vez que se recuperaran los números de la compañía y volviera a haber ganancias, se participaría de ellas a los trabajadores.
En diferentes convenios existen cláusulas que garantizan pagos adicionales en función de los aumentos de productividad, de los volúmenes de venta o del cumplimiento de determinadas pautas de conducta, como el presentismo. No es frecuente, en cambio, la firma de la cláusula de participación en las ganancias.
El reclamo de los sindicatos para generalizar ese beneficio se basa en el artículo 14 bis de la Constitución, que indica que, entre otros derechos, las leyes deben asegurar a los trabajadores la "participación en las ganancias de las empresas, con control de producción y colaboración en la dirección".






