
Se trata de un canal de 14 kilómetros del río Chico, en Santa Cruz, en plena estepa patagónica; es para potenciar el trabajo en distintas chacras
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EL CALAFATE, Santa Cruz.- La Secretaría de Estado de Recursos Hídricos, junto con la municipalidad de Gobernador Gregores, puso en funcionamiento el sistema público de riego de esta localidad, ubicada en el centro de la provincia, conocida por su microclima y por ser un pulmón verde en medio de la estepa patagónica. La reapertura de las tres compuertas sobre el río Chico inició una nueva temporada para abastecer a unas 80 chacras, dentro y fuera del sector conocido como Isla Fea. El sistema toma agua del río Chico y la conduce por un canal troncal de 14 kilómetros, del cual se derivan canales primarios, secundarios y terciarios que suman 45 kilómetros desde donde toman agua todos los productores de la zona.
Su apertura se vive aquí también como el inicio de la temporada productiva. Para la jefa comunal, Carina Bosso, el inicio del riego constituye un momento especialmente esperado por las familias que trabajan la tierra en el valle de Gobernador Gregores. “Todos los chacareros siempre, todos los años, están a la expectativa de poder comenzar con sus tareas en cada una de sus chacras”, expresó.

El sistema abastece a unos 80 establecimientos productivos y constituye una infraestructura indispensable para la actividad económica de la localidad. En ese sentido, Bosso sostuvo que el trabajo de la provincia no se limita al mantenimiento del riego, sino que también comprende el acompañamiento a las distintas iniciativas productivas que se desarrollan en la zona.
Por su parte, el agrónomo Emilio Rivera, secretario de Estado de Recursos Hídricos que depende del Ministerio de Energía y Minería, detalló que las tareas de limpieza abarcaron el canal principal, los canales secundarios y terciarios del ámbito público, que suman unos 15 sifones y compuertas derivadoras. El canal principal puede transportar aproximadamente dos metros cúbicos de agua por segundo, equivalentes a 2000 litros por segundo, según precisó Rivera.
Sobre la función de cada estructura, el funcionario explicó en diálogo con LA NACION que las compuertas derivadoras “son las que se utilizan para manejar el agua y desviarla a determinados sectores”. Los sifones son estructuras “que permiten el paso de los canales de riego por debajo de las rutas y de las calles, sin que pierdan nivel y dominio de riego, para poder continuar dando el servicio al resto de las chacras”.

Rivera indicó que el río tiene un módulo de 30 metros cúbicos por segundo, pero detalló que es muy variable y tiene “un comportamiento bien estacional”. En este momento, señaló, hay caudales altos y probablemente haya algún pico más de crecida a medida que se siga derritiendo la nieve caída durante el invierno. Por eso, dijo, “requiere de regulación permanente”. El río Chico se forma a partir de la unión de los ríos Lista y Belgrano, a la altura del paraje “Las Horquetas” sobre la ruta nacional 40; ambos ríos se alimentan de varias cuencas de la zona cordillerana y desembocan en el mar.
La infraestructura del sistema de riego público lleva el nombre de Emiliano Velasco, abuelo de Rivera, el funcionario quien ayer estuvo monitoreando la puesta en marcha del sistema. Su abuelo participó del proyecto original junto con otros vecinos y llegó a ser director de la delegación del Consejo Agrario Provincial en la localidad de Gregores. No llegaron a conocerse, pero esta obra que tiene más de 60 años, los volvió a encontrar.

La limpieza previa a la apertura se hizo este año en el marco de un convenio específico entre la provincia y el municipio. La jefa de Áreas Productivas de Zona Centro de la secretaría de Estado de Recursos Hídricos, Julieta Askenazi, es quien tiene a su cargo la operación del sistema. Explicó detalles de la operatividad: “No se puede intervenir un canal con el terreno húmedo, no podemos entrar con máquinas, ni con la motoniveladora ni con el zanjador”. Y explicó que esperaron a que la tierra se oree: “Tuvimos una ventana muy cortita, de pocos días, donde teníamos los canales en condiciones para poder trabajar”.
La habilitación del sistema es progresiva. Primero se abre el canal troncal y se deja que el agua recorra los 14 kilómetros, lo que lleva toda la jornada. Askenazi explicó que en ese trayecto el agua “siempre va levantando un poco de residuos que quedan, algo de hojarasca y demás, que nosotros vamos retirando”. Rivera añadió que, una vez estabilizado el sistema, se va optimizando con la regulación de las compuertas. Según Askenazi, se busca largar el agua en esta fecha porque “ya empieza la gente a sembrar. Hay mucha gente que produce árboles, tiene animales también”.

Desde la apertura y hasta el final de la temporada, dos profesionales se ocupan de la operación diaria: la propia Askenazi y Valentino Garazzino, egresado de la Escuela Agrotécnica de Gobernador Gregores, que se incorporó recientemente a la Secretaría. Rivera señaló que ambos recorren los canales, derivan el agua a los distintos sectores y regulan las tres compuertas, según la demanda de los productores aguas abajo y el comportamiento del río. “No hay horario, no hay otra prioridad que poder garantizar el riego para los productores”, afirmó.
El funcionario vinculó estos trabajos con la política de fortalecimiento de la producción. “A nosotros nos toca ese rol, y que va en línea con todas las políticas que está impulsando el gobernador Claudio Vidal de fomentar la producción de forrajes, granos, y expandir la superficie de ajo, a través del Consejo Agrario en diferentes lugares de la provincia de Santa Cruz”, remarcó.
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