
El oficialismo introdujo cambios al proyecto de Patricia Bullrich: hay consenso para llevar el bioetanol al 15%, mientras que para biodiésel se propone un 10% obligatorio más hasta un 5% optativo de coprocesamiento
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El Senado quedó más cerca de avanzar con un nuevo marco regulatorio para los biocombustibles, después de una nueva reunión en la que el oficialismo introdujo cambios al proyecto presentado por Patricia Bullrich con el objetivo de acercar posiciones, particularmente en la discusión por el biodiésel. Mientras que para el bioetanol existe un consenso generalizado para llevar el corte obligatorio al 15%, en biodiésel la propuesta que impulsa el Gobierno contempla un 10% obligatorio más hasta un 5% adicional y optativo de coprocesamiento para las refinadoras. La intención es intentar alcanzar un dictamen la semana próxima.
Según pudo reconstruir LA NACION, existe interés desde el sector del bioetanol para que el Senado avance con la iniciativa o, eventualmente, desdoble el tratamiento de ambos biocombustibles. En esa actividad hay inversiones que podrían ponerse en marcha rápidamente si se modifica el marco vigente. Sin embargo, la posición que expresó Bullrich durante la reunión fue mantener ambos productos dentro de una misma iniciativa y procurar que las diferencias que persisten alrededor del biodiésel no terminen frenando al bioetanol.
“Esa es una propuesta absolutamente razonable que tiene el consenso de lo que para nosotros es lo más importante, que es YPF, que permite de alguna manera generar un mercado que satisfaga a todos”, señaló Bullrich. Y agregó: “Nosotros queríamos discutir llegar al 10, no al 11%, pero hacer el 10% significa llegar al 15% efectivo”.
La senadora planteó que la salida consiste en combinar el 10% de biodiésel obligatorio con la posibilidad de incorporar hasta 5% de coprocesamiento. “El Gobierno cree que esto es una salida consensuada, que le da a todos la posibilidad en la reconversión, a las no integradas le da la reconversión entre el 10 y 5% de coprocesamiento y se llega al 15% y con eso votamos biodiésel y bioetanol; sacamos el dictamen y la semana que viene lo hacemos realidad”, afirmó.

Desde La Libertad Avanza (LLA) también consideraron a LA NACION que la negociación ingresó en su etapa final.
El senador Pablo Cervi sostuvo: “Creemos que el proyecto de biocombustibles está en una etapa muy avanzada y muy cerca de un dictamen en la Comisión de Minería, Energía y Combustibles. Después de meses de intercambio, mesas de trabajo y diálogo con los distintos sectores, hemos avanzado en concretar un proyecto que dinamice y modernice el sector tomando los aportes de los diferentes actores para enriquecer el proyecto presentado por la senadora Bullrich”.
En el caso del bioetanol, según pudo saber este medio, tanto las cadenas involucradas como legisladores entienden que existe un consenso generalizado para avanzar hacia un corte obligatorio del 15%. La negociación encuentra además respaldo entre los productores de bioetanol de maíz y de caña, aunque hay discusiones sobre la distribución de ese mercado.

La situación del biodiésel, en cambio, es más compleja. En el bloque oficialista trabajan sobre un esquema que establezca un corte obligatorio del 10%, al que podría agregarse otro 5% de manera optativa para las refinadoras mediante coprocesamiento. La intención en el Senado es utilizar esa alternativa para acercar posiciones entre los diferentes actores y construir una salida técnicamente viable.
El cambio es significativo respecto de las discusiones anteriores. Desde una de las cámaras que participa de las negociaciones explicaron que el nuevo esquema fija un 10% obligatorio de biodiésel y deja el coprocesamiento en 5% por fuera de ese corte, y es optativo para las petroleras.
“Lo importante de ahora es que ese 5% es adicional al 10% de corte y voluntario. De alguna manera aumentó el corte; antes podía ser hasta el 10% incluido coprocesamiento”, señaló una fuente. Ese coprocesamiento supone que la petrolera incorpora durante su proceso materia orgánica, como sebo u otros aceites, para obtener combustibles renovables. Bajo el esquema que se discute, ese volumen ya no desplazaría una porción del 10% obligatorio de biodiésel, sino que podría agregarse por encima si la compañía considera conveniente hacerlo.
En el sector entienden que las modificaciones reflejan una decisión del Gobierno de intentar sacar adelante una legislación que incluya tanto al bioetanol como al biodiésel. Según la misma fuente, también se hicieron concesiones vinculadas con las provincias y con los tiempos previstos para que las plantas más pequeñas puedan adaptarse al nuevo esquema y ganar competitividad. “Esta es la mejor propuesta. Hay que aprovechar ahora; se acomodó un poco la ley para que avance”, resumió.

Otra de las modificaciones incorporadas contempla que las provincias puedan establecer cortes superiores a los pisos fijados por la ley, siempre que desarrollen la regulación y los incentivos correspondientes. Desde el oficialismo sostienen que el objetivo final es establecer un marco previsible que eleve la participación de los biocombustibles, incentive inversiones y aproveche la capacidad productiva del país.
Marcelo Kusznierz, presidente de la Cámara Santafesina de Energías Renovables (Casfer), sostuvo que el sector mantiene seis planteos: un 12,5% de corte obligatorio mínimo, con el coprocesamiento de las petroleras por encima de ese porcentaje; que ese 12,5% se calcule sobre la matriz energética actual; la creación de segmentos entre empresas integradas y no integradas; libre competencia entre esos segmentos; límites a la captación de mercado por empresa, y la incorporación de biocombustibles de segunda generación que permitan el doble conteo y reduzcan el volumen físico necesario.

Kusznierz rechazó la utilización del concepto de “reconversión” para las empresas no integradas y afirmó que esa definición desconoce “la realidad de las plantas no integradas y las potencialidades del sector para seguir creciendo en producción con un marco normativo moderno, que lejos está de la redacción actual”. Y agregó: “En lo único que estamos de acuerdo con Bullrich es que en ningún lugar del mundo existen leyes separadas para los distintos tipos de biocombustibles”.
Por su parte, la industria del biodiésel y del aceite de soja nucleada en Carbio y Ciara ya había reclamado que el Senado avance con el tratamiento y dictamen del proyecto de Bullrich. Su posición también contempla un corte superior al 10%.

Desde la industria del bioetanol de maíz, en tanto, existe una valoración positiva del avance parlamentario. Patrick Adam, director de la Cámara de Bioetanol de Maíz, consideró que “el proyecto de la senadora Bullrich es un paso importante en la buena dirección” porque lleva la mezcla mínima obligatoria con las naftas del 12% al 15%, crea un mercado libre por encima del volumen obligatorio, autoriza los vehículos flex que pueden utilizar hasta 100% de bioetanol y habilita estaciones de servicio dedicadas a este combustible.
“La reunión de la comisión de energía fue muy positiva: se presentaron nueve proyectos de biocombustibles, lo que muestra el genuino interés que despierta en las provincias y el rol de los biocombustibles para descarbonizar el transporte, generar valor agregado y empleo en origen, y desarrollar la agricultura”, sostuvo Adam. “Esperamos tener en breve dictamen de comisión y avanzar rápidamente hacia la media sanción en el Senado”, agregó.
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