Buenas noticias para el algodón

Por Héctor Müller
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30 de abril de 2004  

La larga lucha con los países desarrollados por lograr una mejora sustancial en la comercialización de productos agrícolas tuvo esta semana la mejor noticia de los últimos tiempos: el órgano de disciplina de la Organización Mundial de Comercio (OMC) va a fallar en pocos días más en favor de la demanda que presentó Brasil en contra de Estados Unidos por los subsidios al algodón. Al conocer el trascendente dictamen del ente que rige las reglas del comercio mundial, Ernesto Bolton, presidente de la Cámara Algodonera Argentina, sostuvo que, de mantenerse el fallo, "habremos ganado una batalla que venimos dando desde 1985 en todos los foros internacionales en contra de las subvenciones de las naciones ricas a la agroindustria algodonera". La presentación de Brasil fue apoyada por la Argentina, Australia, Canadá y Nueva Zelanda y contó con una activa participación de la Unión Europea. Por lo tanto, la determinación también favorecerá a nuestro país. Los precios internacionales del algodón cayeron un 54% desde la época de los 90; sin embargo, a través de fuertes subvenciones, Estados Unidos logró incrementar su producción y sus exportaciones.

Ahora habrá que esperar el falllo de la OMC, pero es sin duda una buena noticia que también fue destacada por Ernesto Liboreiro, director ejecutivo del Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI). Liboreiro prevé además que las negociaciones internacionales podrían mejorar a partir de 2005 de la mano de una mayor dinamización de la economía mundial y de un considerable aumento de los índices de empleo. Se superó una etapa en que las economías de los países desarrollados estaban transitando por un período de bajo nivel.

Estados Unidos, por ejemplo, está creciendo alrededor del 4,5% y a partir de marzo se crearon 308.000 nuevos empleos cuando venía con niveles de menos de 100.000 por mes. Lo mismo está ocurriendo en Europa y en Japón. Este "mejor humor" mundial llevaría a los países desarrollados a negociar con mayor flexibilización dentro de la OMC los temas de siempre, reducción de aranceles y los subsidios a la producción y a la exportación.

Si no se lograra nada, quedaría como precedente el caso Brasil-algodón. Vencida la Cláusula de Paz que impedía litigios por perjuicios provocados por los subsidios, ahora los países desarrollados están directamente expuestos a sufrir demandas por cualquier otro sector que demuestre daños por subsidios.

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