
Hace diez años, vecinos de esta localidad de la provincia de Buenos Aires tuvieron un sueño: contar sus historias a través del cine. Hoy llevan realizados 17 largometrajes y varias telenovelas
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SALADILLO.- En plena década de los noventa vecinos y vecinas de Saladillo, localidad ubicada a 182 kilómetros de la Capital Federal, dirigidos por los cineastas Julio Midú y Fabio Junco se convirtieron en actores y actrices y hoy llevan realizados 17 largometrajes y varias telenovelas.
Esta es la experiencia de un grupo de hombres y mujeres que se aferraron a la expresión artística para rescatar del olvido a su ciudad y contar sus historias cotidianas. Cada octubre las puertas del Cine Marconi se abren para disfrutar de la muestra de "Cine con Vecinos". Pasen y vean.
Un colectivo despintado y torcido recorre una calle de un barrio del pueblo. Dante, un adolescente de unos 15 años, comparte el asiento con David, su hermano mayor. De su bolso saca una foto amarillenta en la que se ve a su padre sonriente sentado en una mesa con amigos. Así comienza "Lo bueno de los otros", la última película de Cine con Vecinos que recorre la vida de un adolescente marcada por el alcoholismo de su padre.
"La idea es contar historias simples, cosas nuestras, que nos pasan o nos pasaron en Saladillo porque forman parte de nuestra identidad. Pero las historias son universales, se pueden ver en un pueblo de Francia y se entienden", destaca Fabio Junco, que junto con Julio Midú, son los que llevan adelante este fenómeno en el que todo el pueblo se convierte en un set de filmación.
La imagen latente de este movimiento empezó a principios de los noventa, cuando Midú, que en ese entonces tenía 19 años, propuso hacer una mininovela con la gente del pueblo para pasar en un programa infantil del canal local.
"Se veía mucho en los bares, en las estaciones de servicio, me acuerdo que era salir a la calle y decir: «Uy, mirá la pusieron en la YPF y en el Bar Rivadavia también la están mirando»", recuerda Jenny Mieres, mientras sostiene en brazos a sus dos hijos menores. En el film "Sueños Robados", Jenny interpretaba a una ejecutiva que compraba a un bebe y le ocultaba su verdadera identidad.
"Julio siempre fue un enloquecido de las telenovelas de Migré, miraba «Extraña Dama», «Una voz en el teléfono»... Me acuerdo que vivíamos en Salto y a veces la antena se cortaba, entonces él se subía al techo y nos preguntaba a gritos si se veía. Era un show, pero bueno, con tal de ver la novela, hacía cualquier cosa", comenta Florencia Midú, hermana de Julio, que hoy vive en Capital Federal con él y estudia teatro en la Manzana de las Luces.
Día de rodaje
La helada de la mañana se va secando con el sol, los vecinos llegan a la casa de Fabio, toman mate y se preparan para un día de rodaje. "Vos sos la hermana de Nélida, te van a mandar a un geriátrico", le dice Fabio a René, que es la coprotagonista de la nueva película que están rodando y que interpretó a la abuela de Dante en "Lo bueno de los otros".
René Regina, de 69 años, empezó a actuar en las primeras novelas de Julio. "La convocatoria fue de boca en boca: «¿Vos querés ayudar, vos querés colaborar?» Unos decían que no y otros que sí; yo me enganché, me fue a buscar a mi casa y acá estoy", se entusiasma René, mientras se acomoda el rodete prolijamente armado y se alista para salir a escena.
El nuevo largometraje será la primera comedia de Cine con Vecinos. "Pobres Mujeres", que así se llama, se mete en la relación de dos hermanas jubiladas y de sus familias. Alvárez de Toledo, un pueblo de unos 200 habitantes, a 12 kilómetros de Saladillo, es uno de los escenarios naturales de la película. Cerdos y gallinas interrumpen su siesta para ver qué está pasando. A lo lejos se escucha el relinchar de un caballo y una mujer mira desde su casa la grabación de las escenas. "Me parece muy divertido que hagan esto", comenta.
Con una Mini DV (videofilmadora digital) en trípode y una caña, Midú avisa que está grabando; Junco repasa la letra con las actrices y da la orden de acción. Una de las dos hermanas persigue por una calle de tierra a su hija que lleva en brazos a un bebe y arrastra de la mano a una nena de 2 años. Mientras tanto, detrás de cámara, los demás toman mate y comen tortas negras; cuando todo está en silencio se escucha la carcajada de un loro y hay que volver a empezar.
"En Saladillo ya es normal que un par de locos estén filmando en la calle. Al principio fue raro ver, por ejemplo, a González y decir «¡Ah, mirá el mecánico, actúa!». Pero se sumó mucha gente que encontró en esto una manera de expresarse", resume Mario Rímolo, que también empezó con la primera novela y hoy hace de padre de Lara, (su propia hija de 8 años, en la vida real).
En todo este período ya se rodaron 17 películas y "Lo Bueno de los Otros" fue seleccionada para la sección Vitrina del Festival de Mar del Plata. Mientras que seis de las 17, incluida la última, fueron elegidas para ser mostradas en el Festival de Toulouse, en marzo de este año.
"En Francia sorprende el hecho de que con esto de la globalización y de que cada uno esté pensando en sí mismo, haya un lugar en el que la gente se tome un tiempo para llevar adelante un proyecto comunitario. Es una resistencia silenciosa, no panfletaria, que cambia las subjetividades", comenta Junco, mientras alza al bebe de Jenny, su ahijado. Y ejemplifica: "Uno de los actores, Cacho, de 65 años, fue a hacer un curso de locución para mejorar su dicción".
Hoy son más de doscientos los vecinos y vecinas que se animaron a actuar. Cuando Junco y Midú llegan a Saladillo, el pueblo entero se convierte en una gran puesta en escena: se usan los patrulleros, las casas, las escuelas, los clubes, la iglesia.
En "Lo bueno de los otros" aparece el colectivo local que hace más de 45 años va de Saladillo a Polvaredas, un pueblo rural de calles de tierra. El señor que lo maneja es su chofer de siempre, Tito, de 70 años, que fue reconocido por todos sus vecinos en el estreno que se hizo en Saladillo. "Cuando era chico, mi mamá me ponía en el colectivo de Tito con una caja de alimentos y me mandaba a la casa de mi tía, al campo, por veinte días. Cuando Tito me vio se emocionó. Estas películas son históricas", remarca Junco.
Según dicen los directores, siempre se trata de buscar las profesiones y oficios propios de la gente. En "Lo bueno de los otros", por ejemplo, el zapatero del pueblo hace de sí mismo.
"Verme en la pantalla me parecía un sueño", cuenta Carmen Drive, que representa, en esa película, a la mamá del adolescente y esposa del padre alcohólico. "Yo no me veía en ese personaje porque es una mujer muy sometida y todo el tiempo está sufriendo; en cambio, yo soy muy alegre."
Cuando no es actriz, Carmen cuida a dos nenas e integra el Coro de Saladillo. Está en el proyecto del cine desde que empezó y antes integraba el elenco del teatro vocacional. "Trabajando en las películas me divierto mucho, somos todos conocidos, tomamos mate, conversamos y lo pasamos bárbaro. El cine nos revolucionó a todos. Al principio nadie creía que estos dos locos lindos iban a llegar a esto", reflexiona Drive, que hace 2 años y medio quedó viuda y encontró en el cine una forma de transformar el dolor de esa pérdida en acción.
Desde el Bar Rivadavia se ve la plaza principal, grupos de adolescentes se sientan en los bancos, los autos aminoran la velocidad y las campanadas de la iglesia marcan las 7 de la tarde. Dos jubilados toman un cortado y miran por la ventana. "Yo nunca vi las películas, pero sé que todo Saladillo los apoya. Ese chico empezó bien de abajo, así que es bueno que lo reconozcan", dice uno de ellos acomodándose los anteojos y apurando el último trago de café.
Fenómeno comunitario
Aunque no fue pensado colectivamente, este proyecto se transformó poco a poco en un fenómeno comunitario. La solidez de lo colectivo es lo que permite que se mantenga a lo largo del tiempo.
Lo que rescatan Junco y Midú, ambos criados en Saladillo, es la potencialidad de las personas. "Antes, a los vecinos no se les cruzaba por la cabeza hacer un guión y ahora, a la salida del cine Marconi, hay gente que lleva cuentos y nos los da para que nosotros los perfeccionemos. Siempre hubo gente que escribía, pero ahora se animan a mostrarlo."
Para el intendente municipal, Carlos Gorosito, "con esto, Saladillo está presente desde Ushuaia hasta la Quiaca; estos dos muchachos son un orgullo para los saladillenses".
Así se desarrolla este sueño, que comenzó hace diez años y que convirtió a Saladillo en un gran set de filmación. Cuando la cámara se enciende, las diferencias se esfuman y los vecinos se transforman en protagonistas de sus propias historias.
Espacio de encuentro
Para el 10 y el 11 de septiembre, Fabio Junco y Julio Midú están organizando junto con el Grupo de Teatro Comunitario del pueblo de Patricios, ubicado en Nueve de Julio, y con Fundación Pasos, una ONG ítalo-argentina, una muestra de arte con vecinos. "AvecinArte propone un espacio de encuentro para la creación colectiva", dijeron los organizadores. Se proyectará "Lo bueno de los otros" en el cine del pueblo, Patricios dará la función de su obra "Nuestros Recuerdos" en la que actúan más de 60 vecinos y vecinas actrices, y también estará el Circo Social del Sur y el director de cine Néstor Montalbano.





