
Las restricciones del Gobierno ocasionan descuentos adicionales en los precios de esos cereales que acercan los derechos de exportación a esa tasa
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Por la intervención del Gobierno en los mercados granarios, que ocasiona distorsiones y no permite una operatoria libre, los productores sufren descuentos adicionales en los precios y hoy, por esa situación, las retenciones reales se acercan al 40%. Esto afecta sobre todo al trigo y el maíz, los cultivos más sensibles al humor oficial.
Así lo revela un trabajo de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea). Mientras el trigo hoy paga una retención del 23%, la tasa del maíz es del 20%. No obstante, según el informe, "el manejo de los Registros de Exportación provoca descuentos adicionales del 16 y el 14%, respectivamente". Considerando esos descuentos extras, el derecho real en ambos casos se acerca entonces al 40 por ciento.
"Cuando se habla de los descuentos en el valor de los granos, se suele asociar sólo con los gravámenes a las exportaciones. Sin embargo, esta visión es incompleta, porque, además del porcentaje de retenciones impuesto por el Gobierno, el productor sufre otras reducciones adicionales. Este descuento extra se traduce en el valor que recibe el productor, que es menor al precio internacional de los granos descontadas las retenciones y los gastos de embarque", expresa el informe preparado por esta entidad técnica del agro.
Según destaca Aacrea, la explicación a este comportamiento es que los registros de exportación para el trigo y el maíz estuvieron cerrados durante la mayor parte de 2008 y en el primer semestre de 2009.
"Consecuentemente, se generó una situación de sobreoferta interna que desincentiva la competencia entre los molinos, las aceiteras, los consumos (feed lots, industria avícola, etcétera) y los propios exportadores, lo que provoca una baja del precio interno de los cereales", remarca la entidad.
En diálogo con La Nación, Rafael Llorente, presidente de Aacrea, le apuntó al intervencionismo oficial, que se canaliza vía la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca). "El primer culpable de todo esto son las restricciones con la forma en que lo hace la Oncca", afirmó.
"Las principales causas que explican las diferencias en los cereales son el intervencionismo en los Registros de Exportación, los cambios de los plazos establecidos para los embarques de exportaciones y la creación de los ROE mediante la resolución 543. La suma de todos estos factores, más el constante cambio de las reglas vinculadas al comercio de granos, genera una gran falta de previsibilidad, condición fundamental para el negocio, que se refleja en castigos en los precios", subraya el trabajo.
Llorente comentó, en esta línea, que las deducciones que registran los productores son mayores en trigo y maíz porque no hay un mercado libre y, además, los países extranjeros no ven confiable a la Argentina.
Por eso, para el presidente de Aacrea, hay que "liberar los mercados y la posibilidad de exportar". "No pueden haber restricciones", apuntó. Llorente abogó para que el productor cobre "el precio que corresponda".
Si a los descuentos adicionales provocados por la intervención se suman las retenciones, la cuenta final da que el productor recibe sólo el 61 por ciento y el 66% del precio de los cereales, respectivamente en trigo y maíz, según consigna la entidad.
Soja y Girasol
El informe también aborda la situación de la soja y el girasol, que poseen derechos de exportación del 35 y el 32%, respectivamente. Aacrea sostiene que en este caso los descuentos son menores, en relación a lo que ocurre con el trigo y el maíz, porque la exportación está activa. "Actualmente, para la soja el descuento extra es del 2% y para el girasol, del 6%", explica.
De todos modos, pese al menor descuento, por tener retenciones más alta se observa que al proyectarse el descuento en ambos casos las retenciones reales también se acercan al 40 por ciento.
La consecuencia de esta situación no es menor para el productor, ya que sobre la torta del precio se queda con una tajada más reducida. Según el trabajo, "el precio final que recibe el productor es del 63% para la soja y el 62% para el girasol".
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