
En Villa María, Ricardo Alleman bajó el costo de suplementación con esta técnica, que se hace a partir de colocar un cabezal maicero en una picadora; se cosecha el maíz con marlo y chala, y una humedad en torno al 25%
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Tercera generación familiar vinculada con el negocio lechero, Ricardo Alleman trabaja en el sur de Villa María, en un tambo pastoril de 500 vacas base alfalfa, y puso en marcha una alternativa para amortiguar el alza de los costos en el rubro alimentación. Recurrió a el earlage, técnica por la cual se cosecha el maíz con marlo y chala, con una humedad del grano que se encuentra en alrededor del 25 por ciento.
Se realiza colocando un cabezal maicero a una picadora de forrajes. "De esta manera, al recoger las espigas, se procesa el material en el cilindro picador y luego pasa por el cracker para que se parta el grano. De la picadora pasa a un camión volcador, que lo traslada hasta la embolsadora", indicó.
Alleman puso los ojos en esta técnica cuando, según comentó, en septiembre de 2010 comenzó a subir el precio de los granos y, en consecuencia, del suplemento de las vacas. "Me propuse como objetivo buscar una alternativa para que esta realidad no impactara en los costos del tambo, y así surgió la idea de utilizar el earlage ", señaló.
Había conocido a la herramienta mientras en los noventa estudiaba en la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Católica de Córdoba. Además, lo impulsaron a seguir adelante datos del INTA Rafaela sobre un mayor contenido de proteína.
"Datos del INTA Rafaela indican que un silaje de grano húmedo de maíz debería tener alrededor del 10% de proteína bruta, a diferencia del earlage, con alrededor del 13 por ciento. Es más fácil balancear una dieta con un material que tiene el 30 por ciento más de proteína que el otro", comentó.
En este contexto, según afirmó, lo que se reemplazó con el earlage fue el balanceado. "Lo que hicimos fue reemplazar 8 kilos de un balanceado comercial de calidad media por 10 kilos de earlage por vaca por día", expresó.
Impacto
Según Alleman, hubo un impacto favorable en lo que él buscaba: amortiguar la suba del costo de la alimentación. Pero hubo más: logró reducir los costos de suplementación en más del 50 por ciento.
"En términos de precio, los valores son muy distintos. El balanceado, dependiendo de múltiples factores, está en un rango de 0,90 a 1,10 pesos por kilo puesto en el campo, mientras que el earlage está en un rango de 0,30 a 0,40 pesos por kilo. Los números hablan por sí solos. Ocho kilos de balanceado comercial es igual a $ 8, mientras que 10 kilos de earlage es igual a $ 3,5. La disminución en los costos de suplementación fue mayor al 50%", explicó.
Un punto no menor fue que el contratista de silaje que habitualmente trabaja en el campo acompañó el desarrollo de esta experiencia. "Confió en que se trataba de algo interesante", indicó. Es más: el contratista tuvo que adquirir el cabezal maicero para hacerlo.
A favor
Hubo más cuestiones a favor que quedaron después de la realización de la experiencia. "Todo se dio por añadidura, como poder cosechar a principios de febrero un maíz de primera sembrado en septiembre con toda la cobertura para implantar las pasturas a partir del 1° de marzo y corroborar que en la cosecha, una vez recogidas las mazorcas, las pérdidas del material eran cercanas al 0 por ciento", subrayó.
Precisamente, respecto del rubro pérdidas del material, Alleman destacó la ventaja que hoy presenta está técnica.
"En cuanto a las pérdidas de material en la recolección, la diferencia sustancial con una cosechadora convencional es que éstas tienen un 72% de pérdidas debido al cabezal y un 28% debido a la trilla, separación y limpieza. Son estas tres últimas las que no existen en el earlage, y de allí la gran ventaja en cuanto a las pérdidas", explicó.
En este contexto, a Alleman también le quedó otra enseñanza clave: pudo enfrentar un cambio de paradigma con respecto a la manera como venía trabajando.
"Esta tarea me sirvió para constatar que el límite de superación está en nosotros mismos y que los cambios de paradigmas a veces sirven para agudizar más nuestro ingenio", enfatizó.
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