Los relojes de la providencia salvaron a Sarmiento

Emiliano Tagle
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18 de marzo de 2017  

Fuente: LA NACION

En sus obras, Sarmiento relata que poco tiempo después de su regreso de Europa, estando en Chile, decide encontrarse con sus hermanas y su hija Faustina. Éstas partieron a su encuentro de San Juan a Uspallata, 60 leguas a caballo por caminos de montaña y faldeos. Desde allí enviaron al chasqui Alaniz con un mensaje oral por el cual se esperaban instrucciones sobre el lugar y el día de encuentro.

En Los Andes de Aconcagua, Sarmiento recibió el mensaje y envió al chasqui Alaniz con un mensaje escrito en un papel de cigarrillo, para que en caso de emergencia "sea fumado". Ésta era una de las precauciones tomadas para evitar contratiempos con los seguidores del fraile Aldao en Mendoza. Luego, desde Chile, partió a caballo junto al joven Alais, de Aconcagua, hacia el lugar de encuentro: el Puente del Inca.

Sobre estos viajes a caballo decía Sarmiento: "Tales viajes sorprenderán al lector pampeano por la sencillez de la concepción y lo áspero y montañoso del paisaje. Es lo mismo, mutatis mutandi, que galoparse cincuenta leguas de pampa".

Próximos al lugar del encuentro se cruzan con una partida de ocho hombres, con las camisetas, chiripá y gorro con manga colorados. Ahí nomás Sarmiento se bajó del caballo y con maña de viajero se puso a acomodar los aperos dando la espalda a los "Colorados de Rosas".

Ya en el Puente del Inca, hicieron noche, y a la madrugada dejaron los caballos ensillados por las dudas y esperaron la llegada de las hermanas y Faustina. Temprano llegaron éstas, junto a Domingo Soriano Sarmiento, Alaniz y un primo hermano arriero.

Sobre la maravilla natural del puente decía el propio Sarmiento: "...entramos bajo la bóveda inmensa y casi plana del sulfato del magnífico Puente del Inca, la maravilla natural y única en aquellas desnudas y solemnes alturas. El río Mendoza, naciente aún, se precipita por debajo, muchos conos sulfurosos brotan agua de sus cúspides, una serie de fuentes de agua caliente, saltan y hacen gárgaras pantagruélicas, en la base del arco del lado de la montaña, y toda la estupenda techumbre casi plana como la bóveda del Escorial?"

Llegado a Chile, recibió carta de su amigo Mariano E. de Sarratea, que le comentaba que Cuitiño con sus hombres había pasado rumbo a Ecuador a unos baños muy eficaces. El coronel Ciriaco Cuitiño fue oficial de policía y líder de la "Mazorca", se mantuvo fiel a don Juan Manuel de Rosas hasta el día de su fusilamiento, el 30/12/1853.

Esto reflexionó Sarmiento: "Que atraviese uno sin necesidad la Cordillera y se encuentre con una partida de enemigos mortales no pasa de una borricada; pero que regrese uno de Europa y Cuitiño viaje trescientas leguas para tener una noche el gusto de dormir en el Puente del Inca con un salvaje unitario, el más salvaje de aquellos tiempos, al que más ganas le tenían, es para creer que la bóveda del Puente del Inca fue construida expresamente para servir de palio a tan edificante espectáculo. Sin embargo, nada sucedió, por estar en desacuerdo los relojes de la providencia y el destino que se disputan el gobierno del mundo".

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