Con una deuda cercana a los US$120 millones y más de 20 pedidos de quiebra en curso, la cooperativa reconoció que ya no puede sostener su funcionamiento ni presentar una salida viable
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Tras más de un año de intentar salir de la crisis a través del concurso preventivo, SanCor terminó reconociendo que ese camino quedó agotado. Con una deuda cercana a los US$120 millones y más de 20 pedidos de quiebra en curso, la cooperativa solicitó su propia quiebra y admitió que ya no puede sostener su funcionamiento ni ofrecer una salida a sus acreedores.
En el escrito presentado ante la Justicia, la empresa no solo formalizó esa decisión: también reconstruyó cómo se fue deteriorando su situación. De ese recorrido surgen al menos siete factores que, combinados, terminaron por dejar sin margen al proceso concursal.

La primera razón que expuso la empresa es que el concurso preventivo, iniciado en febrero de 2025, no logró cumplir el objetivo para el que había sido planteado: ordenar la crisis y permitir la continuidad de la firma. Con el avance del proceso, esa expectativa inicial se fue diluyendo hasta quedar sin efecto. “Este proceso constituía la herramienta adecuada para superar la situación de crisis económica y financiera que acuciaba a la cooperativa” , indicó en el escrito, aunque con el correr de los meses quedó expuesta la “frustración del concurso como vía idónea para la superación de la crisis”.
En segundo lugar, la compañía detalló que buscó alternativas concretas para sostener la actividad industrial y generar ingresos, incluso recurriendo a acuerdos con terceros para aprovechar su capacidad instalada. Sin embargo, esos esquemas no lograron cambiar el cuadro de fondo ni estabilizar la operación. “Se procuró avanzar en esquemas colaborativos de producción con terceros que permitieran la utilización de la capacidad instalada y la generación de ingresos operativos. Sin embargo, estas alternativas —si bien valiosas desde una perspectiva de continuidad— no resultaron suficientes para revertir las limitaciones estructurales que afectan a SanCor”.
Un tercer factor clave fue la imposibilidad de recomponer el financiamiento en la etapa posterior al concurso. Esa restricción se combinó con una falta de liquidez que fue agravando el cuadro operativo. “La persistente restricción de acceso al crédito post concursal y la insuficiencia de capital de trabajo condicionaron de manera determinante la capacidad de mi representada [dijo el abogado patrocinante] para operar en niveles económicamente sustentables”.
A esto se sumó, como cuarto punto, la dificultad para ajustar su estructura interna frente al nuevo contexto. La empresa señaló que no logró reducir costos al ritmo que exigía la crisis, lo que amplificó los desequilibrios. “Ciertamente, la rigidez y elevada incidencia relativa de su estructura de costos, que no ha podido ser adecuada con la celeridad y profundidad que el contexto requería”.

En quinto lugar, el deterioro se trasladó al funcionamiento cotidiano del negocio, con impacto directo en la relación con proveedores y en la dinámica productiva. La operatoria comenzó a resentirse y a perder previsibilidad. “En este escenario, comenzaron a verificarse dificultades crecientes en la operatoria: retraimiento de terceros en la continuidad de las relaciones comerciales, tensiones propias de la dinámica productiva”.
Como sexta razón, la empresa reconoció que la crisis no solo se mantuvo, sino que se profundizó con la acumulación de nuevas deudas durante el propio proceso concursal, incluyendo compromisos clave para el funcionamiento. Esto terminó por agravar el cuadro financiero. Se reconoció “la imposibilidad de dar cumplimiento regular a las obligaciones generadas con posterioridad a la apertura del concurso. Ello derivó en la acumulación de deuda postconcursal —en particular, obligaciones de naturaleza salarial, fiscal y comercial— y en un progresivo agravamiento de la situación económico-financiera de la Cooperativa”.
Por último, la compañía planteó que la situación alcanzó un punto crítico por la presión de acreedores y la imposibilidad de presentar una propuesta creíble dentro del concurso. Con múltiples reclamos en curso, el margen de acción quedó completamente limitado. “Actualmente, se encuentran radicados ante este Juzgado más de veinte (20) pedidos de quiebra promovidos por sedicentes acreedores” , dijo la firma, y añadió que “la magnitud y composición del pasivo verificado no hace sino confirmar la inviabilidad de formular una propuesta de acuerdo preventivo que resulte seria, realizable y susceptible de cumplimiento”. En ese contexto, sostiene que “resulta materialmente imposible estructurar una propuesta de acuerdo en condiciones de viabilidad y cumplimiento”.
Con ese escenario, SanCor concluyó que el proceso concursal dejó de ser una herramienta viable para superar la crisis y que cualquier intento de prolongarlo solo implicaría agravar la situación. Por eso, en su presentación, sostuvo que la quiebra aparece como la única alternativa posible para ordenar el pasivo y dar un marco legal al desenlace de la compañía.
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