A través del decreto 205/2026, firmado por el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, suprimió departamentos técnicos y concentró funciones estratégicas en el Instituto Nacional de Semillas
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Después del intento, el año pasado, por convertir el Instituto Nacional de Semillas (Inase) en una Dirección Nacional, dependiente de la Secretaría de Agricultura, el Gobierno formalizó una reestructuración profunda en el organismo. Lo hizo a través del Decreto 205/2026, donde se dan de baja algunas direcciones, que fueron reemplazadas por otras “más operativas”. Fuentes oficiales expresaron a LA NACION que se trata de un cambio para volver “más eficiente” el organismo y desestimaron que hubiese reducción de personal.
La normativa, publicada en el Boletín Oficial, lleva las firmas del presidente Javier Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo, y busca avanzar en la supresión de más de una decena de departamentos técnicos y administrativos. Al mismo tiempo los cambios implican modificaciones en el rango de áreas estratégicas como Fiscalización y Registro de Variedades. El Inase es autoridad de aplicación de la ley de semillas y realiza tareas de fiscalización, registro y control en la materia. Se financia con recursos propios y es considerado superavitario, ya que cobra por los servicios prestados a empresas del sector semillero.
El Ejecutivo justificó la decisión de reestructuración, que ya había intentado, bajo la premisa de adecuar el funcionamiento del organismo descentralizado. Vale recordar que el Gobierno venía impulsando una serie de cambios en el Inase que implicaban reducir su autonomía y transformarlo en una dirección dentro de la órbita de la Secretaría de Agricultura, en línea con su política de achicamiento del Estado y reducción del gasto público. La iniciativa apuntaba a simplificar la estructura administrativa, fusionar áreas técnicas y jurídicas, que generaron preocupación en el sector por el posible impacto en la capacidad técnica y de control del organismo. Eso lo buscó con el decreto 462/2025, rechazado en el Congreso.
Del decreto de hoy se desprende que la nueva normativa deroga los primeros cuatro artículos de la Decisión Administrativa N° 2283/2020 y anula las aperturas departamentales que regían desde la Resolución 43/1995. “Deviene necesario modificar la estructura organizativa del citado Instituto Nacional, como así también derogar, incorporar, homologar y reasignar diversos cargos”, detalla el decreto, enmarcado en el Convenio Colectivo de Trabajo Sectorial del Sinep.
El impacto más notorio del rediseño es la supresión de unidades operativas e investigativas históricas. A nivel técnico, el decreto elimina el Departamento Laboratorio de Biotecnología, el Departamento Control de Calidad Físico, Fisiológico y Sanitario, el Departamento de Certificación Nacional e Internacional de Semillas y el Departamento Control de Comercio. En la órbita administrativa, la poda alcanza a los departamentos de Tesorería, Programación y Control Presupuestario, y de Compras, Contrataciones y Mesa de Entradas.
En paralelo a las áreas suprimidas, también se contempla la derogación de direcciones enteras, tales como la Coordinación de Relaciones Institucionales, la Dirección de Recursos Humanos, Dirección de Desarrollo de Semillas y Creaciones Fitogenéticas, Dirección de Evaluación de Calidad, la Dirección Nacional de Articulación Federal y la Dirección de Oficinas Regionales. También desaparece el Departamento de Certificación Nacional e Internacional de Semillas, lo que obliga a una redistribución de las funciones de certificación de exportaciones, vitales para el cumplimiento de estándares internacionales.

Sin embargo, el reordenamiento también implica una concentración de poder y una jerarquización en áreas de control. La Dirección de Fiscalización da un salto de dos escalafones, pasando del Nivel III a convertirse en la Dirección Nacional de Fiscalización (Nivel I). Un movimiento idéntico experimenta la exDirección de Registro de Variedades (Nivel II), que ahora operará como Dirección Nacional de Registro de Variedades (Nivel I). Por su parte, la Dirección de Administración y la Dirección de Asuntos Jurídicos quedan homologadas en el Nivel II.
La fortalecida Dirección Nacional de Registro de Variedades concentrará la administración del Registro Nacional de Cultivares y del Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares (Ley N° 20.247). Entre sus funciones textuales de alto impacto geopolítico e institucional se le encomienda “asistir al Instituto en las relaciones de intercambio técnico con la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (Upov), un punto neurálgico en los debates actuales sobre propiedad intelectual genética. Además retendrá el control de la Red de Ensayos Comparativos de Variedades de Trigo (RET).
Según se menciona, el control interno y el blindaje de datos también ocupan un lugar central en la nueva estructura. La Unidad de Auditoría Interna reportará directamente a la cúpula del organismo, actualmente presidido por Martín Famulari, con la misión de auditar de forma “independiente, objetiva, sistemática e integral” bajo las normas de la Sindicatura General de la Nación (Sigen).
También se formalizan las acciones de la Coordinación de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Esta área tendrá la potestad de gestionar la seguridad informática y monitorear los activos de red, con el mandato expreso de “supervisar la aplicación de las normas de integridad y seguridad de los datos” y de “desarrollar, implementar y mantener actualizado un plan de contingencia para los servicios tecnológicos centrales”.
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