
Por Carlos Alberto Medrano Para LA NACION
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Crear una nueva raza ovina supone seguramente repetir aspectos comunes a otras preexistentes y también y más importante imprimir caracteres distintivos que precisamente la hacen elegible para tal o cual nicho ecológico o para tal o cual condición comercial. El caso que aquí se trata surge para atender las necesidades alimentarias de una particular familia, la que aunque minoritaria no deja de ser importante y a la vez estratégica, como lo es la familia rural.
Corrían los primeros años de la década del 70 y la especie ovina no tenía en general el mejor panorama mundial. En esos años en la Estación Experimental INTA Anguil (La Pampa) se disponía de una raza ovina importada de Alemania con buenas características lecheras y también mostraba una elevada prolificidad y la misma cuando se cruzaba con las razas tradicionales generaba corderos precoces, con buenas masas musculares y buenas características organolépticas.
La raza Ost-Friesian, que es de la que se habla, a la vez mostraba signos de inadaptabilidad a las condiciones que la región semiárida pampeana le imponía.
Cuando la raza Ost Friesian se cruzó con hembras Corriedale, el producto obtenido mejoró sensiblemente. Las "media sangre" obtenidas se sirvieron a la vez nuevamente con machos puros Ost-Friesian, obteniendo así ejemplares que mantenían gran parte de las virtudes observadas en los puros y pocas expresiones de sus defectos. El productor, en ese contexto, decidió llevarlo a su campo para mejorar su "majada de consumo" dirigida más a la familia rural que a cualquier cuestión de mercado.
Múltiple propósito
Pampinta es una raza de triple propósito a juzgar por la calidad comprobada de sus carnes, la exquisitez de sus quesos y la bondad de sus lanas. La raza hoy dispone de una institución que la respalda, la Asociación Argentina de Criadores de Pampinta creada el 17 de marzo de 2005. Ha sido aceptada en el seno de la Sociedad Rural Argentina y sus criadores ya pueden exponer sus productos en los diversos escenarios nacionales y del exterior. Integra desde de mayo la Federación Argentina de Criadores de Ovinos.
Sus asociados ya exceden los 50 criadores y se sigue en dicha tarea. En el primer año de vida se seleccionaron en 20 planteles alrededor de 2000 ejemplares para constituir majadas puras por cruza, mientras cinco cabañas ya inscribieron sus ejemplares en los registros de la Sociedad Rural Argentina.
Como corolario a todo lo expuesto, este año , por primera vez, los productores privados estarán en Palermo, ya que durante 2005 lo hizo la cabaña del INTA ANGUIL-La Pampa.
El autor es actualmente técnico del INTA Anguil, La Pampa.






