
Al instalarse la penitenciaría en esta localidad se prometió prioridad laboral a sus habitantes, pero finalmente eso no ocurrió
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URDAMPILLETA.- Una nueva fuente de trabajo que debería haber generado entusiasmo y expectativas en esta pequeña comunidad del partido de Bolívar hoy es centro de las controversias por un criterio de designaciones que favoreció a desocupados de su ciudad cabecera.
Tras la visita del gobernador Felipe Solá en abril y la apertura de una cárcel en Urdampilleta, se dieron a conocer las listas de un centenar de trabajadores ingresantes en ese establecimiento. En su mayoría correspondían a personas residentes en la ciudad de San Carlos de Bolívar y no de la localidad de origen a las que se había prometido empleo seguro (y que en un plebiscito previo había votado a favor de la construcción de la unidad penitenciaria).
A grandes rasgos, los casi 700 internos de la cárcel implicaban unos 200 puestos de trabajo, de los que por lo menos 100 provendrían del distrito de Bolívar, ya que los suboficiales, oficiales y parte de la planta jerárquica y administrativa tenían pase desde otros destinos.
Una vez aprobado el plebiscito en 2002, se acordó que la cárcel serviría para solucionar la falta de trabajo en Urdampilleta y en la vecina localidad de Pirovano, por lo que la ciudad de San Carlos de Bolívar aparecía como la menos prioritaria. No obstante, la designación de 67 bolivarenses en desmedro de 129 urdampilletenses originó un conflicto que tuvo a la cabeza al foro comunitario local y al diputado Isidoro Laso (PJ).
Para el diputado Laso, la propuesta de radicar la cárcel en Urdampilleta respondía a la necesidad de "frenar el achique de un pueblo deprimido, acorralado por las inundaciones y la falta de industrias, y también ayudar a Pirovano".
Por otro parte, Laso aclara que en su caso, "hubiese sido políticamente más redituable haber llevado la cárcel a Bolívar", pero prefirió otorgar esa posibilidad a pueblos que vivían una difícil situación económica con un desarraigo de las jóvenes generaciones que socavaba el futuro local. "Pero lo que actualmente se ve es una mayoría de personas que van a viajar 20 minutos desde Bolívar sin tener prácticamente vínculos económicos con la comunidad", agregó.
Apoyando el cartel de reclamo y como miembro del foro, Luis Rodríguez señaló: "Alrededor de la cárcel varias familias proyectaron su vida y ahora viven desesperanzas. Urdampilleta es otra vez víctima del favoritismo que se tiene hacia la cabecera de partido, y motivo también para pensar en una autonomía de la localidad".
Culpas y porcentajes
Por su parte, los responsables directos a nivel local se desentendieron de culpa alguna en los criterios de selección del personal. Entre ellos, Miguel González aclaró que en la primera tanda de empleados, en términos porcentuales, "se privilegió más a Urdampilleta, dado que de 220 bolivarenses anotados, ingresaron 67, mientras que de 129 urdampilletenses inscriptos, entraron 53, lo que se debe interpretar como un 50% contra un 25% de cupos cubiertos".
Asimismo, el referente bolivarense expresó que "se va a incorporar otra tanda, por lo no se deben apresurar opiniones", a lo que el asesor Juan Miguel agregó que "ya van a llegar desde la provincia las explicaciones a las personas que no fueron seleccionadas en un primer momento".
Es así como por estos días se originó un mar de dudas en Urdampilleta ante un nuevo contexto social generado por la radicación de la cárcel y la imposibilidad de obtener, al menos, un rédito económico de ello (del que sí gozaría Bolívar, sin tener a pocos metros la penitenciaría).






