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Para febrero próximo, el frigorífico de carne vacuna ArreBeef, de Pérez Millán, en el partido de Ramallo, va a tener un 30% más de capacidad de faena y despostado. Está invirtiendo US$10 millones para lograr eso. Y no para de recibir pedidos desde el exterior. "Sobredemandados", resume Angeles Borrell, responsable de la dirección de la empresa. ArreBeef está entre los primeros exportadores y hoy el 60% de su producción va a China.
Desdelsur, una tradicional empresa productora de legumbres en la zona de Tartagal, en Salta, hoy tiene exportaciones por unos US$50 millones y ventas totales por US$70 millones. Un 80% del negocio viene por el lado del poroto y la producción de garbanzos y maní. En tanto, un 20% lo representa la ganadería. Esta última es para la firma una actividad en ascenso. De tener 10.000 cabezas hace dos años ahora saltó a 50.000 y en los próximos dos años va a alcanzar los 80.000 animales. Apunta a exportar y a que la ganadería pase a ser el 50% de la facturación de la empresa.
Snack Crops, con sede en Pehuajó, exporta a más de 70 países el maíz pop para pochoclos. Entre otros clientes, de manera directa en Inglaterra tiene a la cadena de supermercados Walmart. También hace girasol confitero y otras especialidades como chía. Como anécdota, en Arabia Saudita les enseñaron a los árabes cómo poner este nombre en ese idioma. De su cartera de productos global hoy la firma vende unas 30.000 toneladas por unos 18 a 20 millones de dólares.
Saputo, la canadiense dueña en el país de las lácteas Molfino y La Paulina, tiene un mix de negocio que, según los meses, ronda un 60% de exportación y otro 40% de mercado interno. Más allá de cómo se de uno u otro porcentaje, esta firma que procesa 1000 millones de litros al año es líder en la exportación.
Más producción, más exportaciones. ArreBeef, Desdelsur, Sanck Crops y Saputo estuvieron entre las firmas distinguidas en AlimentAR, el premio organizado por Exponenciar y Banco Galicia y que contó con más ganadores en seis categorías. Cada una a su modo y en su negocio, las empresas están apuntando a crecer más, si bien no dejan de mencionar preocupaciones del momento.
"Estamos creciendo mucho en China. El 60% de nuestras exportaciones van a ese país. Están aprendiendo a comer carne vacuna 1400 millones de habitantes (según un informe que había encargado el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, el consumo allí pasará de 4 a 8 kilos por habitante año para 2027)", contó Ángeles Borrell, responsable de la dirección del frigorífico ArreBeef, que tiene 1000 empleados. En una reciente firma de un contrato con un importador chino, su interlocutor le dejó en claro cómo incluso el consumo va migrando de la carne porcina -de gran consumo en China- a la vacuna.
"Estamos sobredemandados en el mundo, con Europa y Chile también. Estamos apostando a crecer y satisfacer las demandas externas que tenemos con nuestra marca", agregó. En esta línea está la inversión por US$10 millones que puso en marcha la empresa hace ocho meses para tener un 30% más de producción. En febrero próximo estará concluida la inversión. Hoy la firma faena unas 24.500 cabezas por mes y aguarda para dar el salto.
La empresaria no duda de que el camino es el crecimiento. "Tenemos un potencial enorme; va a depender de nosotros, con el acompañamiento de las organizaciones del Gobierno", indicó.
Además, el mismo frigorífico está con una inversión de US$4,3 millones para producir energía con estiércol bovino. Se había presentado en el plan RenovAr 2.0. "En un año vamos a estar generando energía", señaló Borrell.
José Macera, de Desdelsur, remarca que la suba de las retenciones, que alcanzó a los productos como los que produce su empresa con el esquema de $4 por dólar exportado, tuvo un "impacto grande sobre el precio neto". Y que la retención que iba a ser de un 12% termina estirándose a un 15 a 20%. Por ello, sostiene que "debería corregirse" esta situación para que al menos los productos especiales estén en la categoría de $3 por dólar exportado.

Pese al impacto de las retenciones, en esta empresa no creen por ahora que vayan a modificarse las próximas intenciones de siembra. "El productor va a seguir apostando; la gente sabe que el Gobierno no tenía muchas alternativas (cuando tuvo que aumentar los derechos de exportación)", apuntó.
Y, más allá de la caída de ingresos por las retenciones, tras la devaluación en la compañía sostienen entre los puntos positivos que en términos de dólares habrá una baja de costos en labores y fletes, entre otros rubros pesificados.
"Estamos apuntando a crecer en la ganadería", remarcó Macera. En la empresa tienen el foco puesto en la cuota de exportación 481, de carne terminada en feedlot para Europa. En ese marco está el incremento de las cabezas de ganado de 10.000 hace dos años a 80.000 dentro de los próximos dos años. Hoy tienen un feedlot propio de 50.000 cabezas instantáneas.
Todo el proyecto está ligado a la producción de alimento propio, desde las pasturas hasta 25.000 hectáreas para soja y maíz y el aprovechamiento de subproductos de la planta de General Mosconi (Salta) donde procesan las legumbres que exportan.
"Nuestro foco siempre fueron las legumbres y algunos productos especiales, pero encontramos en la ganadería un complemento para el manejo del suelo y porque tenemos un modelo productivos a los mejores costos de lo que puede haber en la Argentina", señaló el empresario. El Rabobank vio equilibrio en el negocio y facilitó un crédito.
Sergio Casas y Juan Iturralde son presidente y vicepresidente, respectivamente, de Snack Crops. Hacen 1000 hectáreas propias de maíz pisingallo (para pochoclos) y suman 8000 de terceros. "Agregamos 100% de valor", destacó Casas. En los últimos años invirtieron US$2 millones para seguir creciendo y llegando con su producto a más de 70 países. Al maíz pop agregan negocios como girasol confitero y chía.

No dejan de destacar las oportunidades que hay para el país con los productos especiales, pero también alertan por la suba de las retenciones. El pisingallo debe pagar $4 por dólar exportado.
"Nos llevó 25 años ser líderes en la exportación de pisingallo, pero de continuar esta diferencia arancelaria Estados Unidos y Brasil posiblemente nos desplacen", afirmó Casas. Hoy, contra las más de 200.000 toneladas que la Argentina coloca en el mundo de pisingallo, Estados Unidos exporta 130.000 toneladas y Brasil 40.000 toneladas.
Casas también alerta que un exportador hoy termina de recuperar IVA entre los 90 a 150 días cuando la ley marca 30 días. "Gran parte del capital de trabajo está en manos del Estado", afirmó.
Para David Nahum, gerente de negocios internacionales de Sudamérica de la canadiense Saputo, hoy "no es un momento fácil para la industria lechera en general", pero el foco está puesto en seguir buscando el crecimiento. Esta empresa, presente en el país desde cuando en 2003 adquirió Molfino a Molinos Río de la Plata, ya tiene experiencia en esto como líder en la exportación de lácteos. Vende desde leche en polvo a quesos. La empresa tiene una planta en Rafaela y otra en Tío Pujio.
"La participación del mercado externo (en el total de la firma) es del 45%, pero a veces hay un 60% de mercado doméstico y otras de 40% exportación. Buscamos una buena rentabilidad; se apuesta a los productos del mercado internacional y del doméstico", señaló.
"No es un momento fácil para la industria en general porque los costos están aumentando, los precios internacionales tampoco ayudan y el mercado doméstico está caído, pero como empresa le ponemos ganas a la industria y al trabajo de todos los días", concluyó.


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