Tanto el análisis de suelo como el de agua son claves para la toma de decisiones en estos sistemas
4 minutos de lectura'

En la región pampeana, numerosos estudios han demostrado que el agua y la nutrición de los cultivos son los principales factores determinantes para reducir las brechas de rendimiento. Sin embargo, en sistemas bajo riego es necesario pensar ambos factores de forma conjunta.
El riego en sistemas agrícolas otorga numerosas ventajas, entre las que se destacan la estabilidad y la posibilidad de buscar techos de rendimiento (maximizar la producción). No obstante, para lograr dichas ventajas en los sistemas bajo riego no es suficiente con el agregado de agua, sino que hay que complementarlo con un adecuado manejo nutricional de los cultivos, lo cual permitirá incrementar la eficiencia de uso del agua.
A la hora de planificar la nutrición en cultivos bajo riego, se puede abordar el problema desde dos enfoques: uno por tipo de nutriente y otro en función del plazo de trabajo. En todos los casos, tanto el análisis de suelo como el de agua son claves para la toma de decisiones en estos sistemas.
Cuando se habla de tipo de nutriente, se hace hincapié en su movilidad en el suelo, donde se clasifican en dos grandes grupos: nutrientes móviles y poco móviles. En ambos casos es necesario cumplir con las cuatro R (dosis, momento, fuente y forma correcta).
Los nutrientes móviles (nitrógeno y azufre) son aquellos cuya demanda depende directamente del nivel de rendimiento. Dentro de este grupo, el nitrógeno es el principal nutriente limitante en los sistemas bajo riego. Para determinar su dosis correcta, debemos contemplar el N disponible al momento de la siembra y el aporte por mineralización. En la determinación de la dosis, los sistemas bajo riego tienen una ventaja clave: la estabilidad. De esta forma, podemos estimar con gran precisión la demanda por parte del cultivo.

Otra ventaja de estos sistemas es que nos permiten hacer coincidir la demanda del cultivo con la oferta de N. En maíz, por ejemplo, se puede planificar una nutrición nitrogenada fraccionada en tres o cuatro momentos, lo cual impacta positivamente en la eficiencia de uso del nitrógeno y reduce el impacto ambiental. Por otro lado, el azufre es un nutriente de suma importancia en sistemas agrícolas de secano; sin embargo, en sistemas de riego es fundamental medir su concentración en el agua, ya que esta puede constituir una fuente importante y suficiente para cubrir los requerimientos de los cultivos.
Por otra parte, si bien los nutrientes poco móviles no dependen del nivel de rendimiento sino del contenido de los mismos en el suelo, es clave que su manejo sea adecuado para evitar deficiencias. En este gran grupo, los que se destacan por su importancia y frecuencia de deficiencia son el fósforo, el potasio y el zinc. Para estos nutrientes, es necesario que los lotes se encuentren por encima de los niveles críticos reportados por la bibliografía.
Enfoque
El otro enfoque para analizar el manejo de nutrientes es en función del plazo (tiempo) de trabajo. En nutrientes móviles como el nitrógeno, se puede evaluar la incorporación de cultivos de cobertura con fijación biológica (como la vicia). Sin embargo, este enfoque cobra mayor relevancia en los nutrientes poco móviles, donde se puede planificar a corto, mediano o largo plazo. En la agricultura en general, pero en los sistemas de riego en particular, el mediano y largo plazo adquieren muchísima importancia. Esto se debe a que se realizan inversiones proyectadas para los próximos 20 años, y la salud física y química del suelo debe ser óptima para mantener esa estabilidad productiva.
En el corto plazo (una campaña), el objetivo es evaluar mediante análisis de suelo que ningún nutriente sea limitante para el rendimiento del cultivo a realizar. El mediano y largo plazo no solo deben evaluar la disponibilidad actual, sino también la extracción por parte de los cultivos. Aquí surge un punto clave: no basta con conocer los kilos producidos, sino que es necesario realizar análisis del grano cosechado. Esto permitirá reponer con precisión los nutrientes exportados y otorgará sustentabilidad a los sistemas bajo riego. De lo contrario, las dos principales ventajas de estos sistemas —la estabilidad y el aumento de la producción— se verán seriamente comprometidas.
El autor es ingeniero agrónomo y consultor
1Cuando hay agua, ¿cerramos la brecha o se corre el arco?
2La cosecha de pasto también puede ser récord
3Louis Dreyfus invertirá US$400 millones en Bahía Blanca para una de las mayores plantas de molienda de girasol del mundo
4Mientras negocia una deuda de US$350 millones, Granja Tres Arroyos busca reabrir una planta en Entre Ríos




