
La principal procesadora de pollos del país mostró un fuerte deterioro y escasez de flujo que ya afecta la operatoria en las granjas productoras; hay atrasos previsionales y una fuerte incertidumbre en la cadena
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La principal procesadora de pollos del país, Granja Tres Arroyos, atraviesa una profunda crisis financiera que ya impacta de lleno en más de 200 productores integrados de Entre Ríos. En el último trimestre relevado, la empresa acumuló 224 cheques rechazados por un total superior a los $7000 millones en un contexto de tensión comercial, atrasos previsionales y fuerte incertidumbre en la cadena.
La situación golpea especialmente a los productores integrados de la provincia. “Hay mucha preocupación e incertidumbre por parte de los productores integrados en la provincia de Entre Ríos”, advirtió Ricardo Unrein, de la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (Capit) e integrante de la comisión de avicultura de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).
Para Unrien, la empresa viene con problemas económicos de toda la vida pero fue ayudada por los diferentes gobiernos justicialistas: “Hasta que llegaron gobiernos de un palo distinto que dijeron que así no se podía seguir, que tenían que trabajar bien sino les iba a ir mal y es lo que sucedió. Esto se veía venir internamente”.
Según describió a LA NACION, la actividad en las granjas se redujo drásticamente. “Solo están bajando pollitos bebé dos días a la semana nomás, cuando antes bajaban todos los días por la intensa actividad que tuvo desde siempre Granja Tres Arroyos”, señaló.
El ajuste operativo se combina con dificultades en la provisión de insumos básicos. “Los productores están prácticamente sin gas para calefaccionar. A eso se suma la entrega restringida de alimento. En la actualidad, los productores tienen el alimento la primera semana y después ya les empiezan a llevar cada cinco días. En definitiva no sé para qué llevan a esos pollitos bebé a las granjas y después no proveen de alimentos. A los pollos que llegan se les raciona el alimento, el pollito bebé debe comer 30 gramos por día y le dan 20 gramos como mucho, un poco por la mañana y un poco por la tarde. El pollito queda con vida pero mal alimentado y no tiene el peso adecuado; lo tienen a dieta obligada”, dijo.

En ese contexto, algunos establecimientos sobreviven gracias a acuerdos informales. “Algo de alimento le están prestando las otras integraciones y los productores le pagan con algo de ese pollo que ya está terminado”, explicó.
En Entre Ríos hay unos 2200 productores avícolas, de los cuales alrededor de 200 están integrados a la firma. La empresa faenaba cerca del 35% de los pollos del país, lo que equivale a casi un millón de aves por día. “Hay gente que tiene hasta dos crianzas y tres crianzas todavía sin cobrar. El que vive solo de esa actividad directamente hoy lo liquidó. Solo aquellas granjas que tienen las dos habilitaciones pueden ir con otra integración”, alertó.

En Entre Ríos existen dos habilitaciones, una de Senasa y una de Medio Ambiente. Esta última la tienen unos pocos, por ese motivo la mayor parte de los productores deben seguir con la firma: “Pero no sirve seguir criando si nadie está cobrando”.
El punto más crítico, según el dirigente, es el financiero. “Lo más grave es que los cheques que dieron rebotaron todos sin fondos y ahora están dando cheques nuevos para mayo. Es una barbaridad. Los mismos de Granja Tres Arroyos reponen con otros para mayo, pese a que se estaba hablando de una venta total de la empresa”, remarcó el dirigente.
La falta de información oficial profundiza el desconcierto, dijo. “Granja Tres Arroyos no brinda ningún panorama, no dice nada, no tenemos ninguna información para ver qué hacer, porque la empresa no comunica nada y tampoco atiende a nadie”, dijo Unrein. “Se cortó todo diálogo”, resumió.
En paralelo a la crisis productiva, un informe comercial actualizado al 19 de febrero de 2026 expone el deterioro financiero de la firma. En el último trimestre informado, la empresa registró 222 cheques rechazados “sin fondos” por $6.955.701.991,96 y dos por “defectos formales” por $109.282.623,03. El total asciende a 224 cheques rechazados por $7.064.984.614,99.
La concentración de rechazos se aceleró en los últimos meses: en enero de 2026 se registraron 83 cheques por $1.775.779.147,94 y el mes en curso otros 117 por $4.357.568.973,44. De ese total trimestral, 221 figuran como “no recuperados” por aproximadamente $6885 millones y tres como “no pagó multa” por unos $179 millones.
Los rechazos corresponden mayormente a valores emitidos por la sociedad operativa principal, controlada por la familia de Grazia. También hay movimientos vinculados a integrantes del grupo empresario, con antecedentes de cheques rechazados y regularizaciones parciales posteriores.
En materia crediticia, la compañía mantiene situación 1 (normal) en la Central de Deudores del BCRA, aunque el scoring refleja un escenario de riesgo intermedio asociado a la evolución reciente del comportamiento de pago. En esa línea, aun así, Granja Tres Arroyos figura con un nivel de créditos en diferentes entidades bancarias por más de $56.000 millones.
Otro dato relevante es la existencia de atrasos en obligaciones fiscales y previsionales. Hay demoras en aportes patronales y cargas sociales, aunque no registra quiebra ni concurso preventivo vigente.
En detalle, desde mayo de 2025 se consolidó un esquema de incumplimiento sostenido en aportes de seguro social. Durante varios meses la empresa mantuvo pagos de obra social, pero con contribuciones patronales parciales. En noviembre de 2025 el seguro social figura impago y la contribución patronal también, mientras la obra social aparece como paga.
A partir de diciembre de 2025, los tres conceptos —aportes de seguro social, obra social y contribución patronal— figuran como impagos, situación que continúa en enero de 2026.
Mientras tanto, los productores gestionan ante autoridades provinciales la posibilidad de flexibilizar habilitaciones para integrarse a otras empresas y evitar el cierre de establecimientos. La incertidumbre, sin embargo, domina el escenario de una de las compañías más relevantes del sector avícola argentino.

“Tenemos las manos atadas. Ahora estamos tramitando ante Medio Ambiente para que a las granjas que están con problemas por el tema de Tres Arroyos se les permita integrarse con otra empresa para seguir trabajando, como se hizo cuando cerró Sagemüller. En la zona de Crespo, había 90 granjas que no tenían la habilitación de Medio Ambiente y se firmó un convenio entre Medio Ambiente y Senasa que por 90 días se permitía el pase de una integración a otra, sin dicha habilitación, con la promesa de que cuando terminara el problema sigan con los trámites de la habilitación del Medio Ambiente. Y ahora estamos en ese rumbo”, cerró Unrein.
LA NACION consultó en la empresa y, hasta el cierre de esta nota, no tuvo aún respuestas.






