
Decadencia: la quiebra fraudulenta de la empresa Swift-Deltec en la década del setenta fue un triste antecedente en la industria frigorífica argentina.
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En los oscuros años de la Argentina de la década del 70, la industria frigorífica también tuvo su ciclo de decadencia moral y económica: cierre y retirada de las grandes compañías extranjeras, intervención estatal y escándalos que salpicaron a ejecutivos y funcionarios.
La quiebra fraudulenta de la compañía Swift, que en mayo de 1969 se constituyó en una empresa del grupo Deltec International Limited, fue el caso más representativo de un complejo frigorífico que se marchitó por una infinita sucesión de problemas que excedieron lo económico. El 21 de diciembre de 1970, la Compañía Swift de La Plata SA realizó su pedido de convocatoria de acreedores por una deuda con bancos nacionales y extranjeros, productores de ganado y abastecedores. La empresa argumentó que múltiples fluctuaciones en los negocios habían afectado su rentabilidad.
Al mismo tiempo que la suspensión de personal afectó a los 7979 empleados de las plantas de Berisso y Rosario, el juez en lo comercial Salvador Lozada manejó la convocatoria que terminó con la quiebra del frigorífico y la posterior intervención del Estado durante siete años, hasta que en agosto de 1977 el complejo industrial fue adjudicado a la firma Carnes Argentinas SA.
Cuando el juez rechazó el acuerdo que los acreedores del frigorífico habían celebrado para liquidar las deudas de la compañía, el caso dejó de ser un conflicto económico y pasó a constituirse en una cuestión política.
La renuncia de Bruno Quijano -entonces ministro de Justicia del ex presidente de facto Alejandro Agustín Lanusse, sospechado de haber presionado, por intermedio del comandante del Cuerpo del Ejército I, Tomás Sánchez de Bustamante, al juez Losada para que homologara el concordato entre los acreedores- provocó una gran convulsión política.
En el círculo del escándalo, 18 directivos del grupo Deltec llegaron a ser procesados, cuando en septiembre de 1973 la Corte Suprema de Justicia de la Nación extendió la responsabilidad de la quiebra a Deltec International y a Deltec Argentina.
Después, las bombas en el frente de los domicilios de varios funcionarios del Swfit y el secuestro de Guillermo Lliaywen fueron los últimos hechos que sucedieron antes de la adjudicación de la empresa a Carnes Argentinas SA.
Superado el conflicto por el manejo del frigorífico, la historia logró cerrarse, aunque con varias heridas en el camino, cuando la norteamericana Campbell Soup adquirió, en 1980, el 60% de las acciones de la empresa.
En la mira
En 1932, cuando el gobierno de Agustín P. Justo decretó que la División de Contralor del Comercio de Carnes debía examinar la contabilidad de los frigoríficos, el Swift también estuvo envuelto, junto con otras empresas, en fuertes cuestionamientos.
Cuando la firma se negó a que el Estado fiscalizara sus cuentas, el gobierno le aplicó, con otro decreto, una multa.
El Senado también investigó, en 1934, las cuentas del Swift.
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