
Sergio Costantini hace programas de computación para productores
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Nació y se crió en Balcarce manteniendo muy poco contacto con el campo, hasta que ingresó en la Facultad de Agronomía local. "Mi vocación es la economía -comentó-, pero me decidió la vecindad de esa casa de estudios y, sobre todo, que una materia importante en la carrera era economía de la producción."
Hoy, Sergio Costantini, es docente en la cátedra correspondiente de la facultad donde se recibió y también enseña dicha disciplina en el Community College, de Mar del Plata, y en Calsis, programa de computación para productores, difundido a través de los grupos de Cambio Rural.
"A partir de esas actividades profesionales -dijo- comenzó mi vinculación con el campo y su gente, más allá de paisajes y tradiciones; hoy siento que soy uno más entre los muchos productores con quienes me comunico a diario."
Actualmente, nuestro entrevistado, que se califica productor part-time, junto con un especialista, el ingeniero Vicente Arreate, y un agricultor con larga tradición en el tema, Jorge Asim, integra un grupo dedicado especialmente a producción papera, Atlantic S. de H. También es parte de una cooperativa de profesionales y trabajadores rurales que presta asesoramiento sobre proyectos de producción y provee mano de obra capacitada para las actividades intensivas de la zona, "servicio que interesa a muchos productores pues obvia trámites burocráticos vinculados con la contratación de personal temporario".
Costantini sostiene que, pese a todos los problemas del sector, la empresa pudo crecer, pues la diversificación de actividades personales de cada socio les permite reinvertir en ella gran parte de las ganancias. "A lo largo de estos años priorizamos el crecimiento vertical; los números nos dicen que es una adecuada forma de aumentar producción por unidad de superficie y, en consecuencia, disminuir costos."
Atlantic no cuenta con tierra propia, pero está integrada en forma permanente a la rotación de cultivos de la estancia El Moro, ubicada en Pieres, partido de Lobería. Allí producen variedades de papa para industria y abasto, utilizando en un comienzo semilla importada por las fábricas. Ahora trabajan con semillero propio, lo cual les permite seleccionar sus variedades, además de vender a terceros. La producción para consumo fresco se maneja con dos líneas: la de oferta normal -producida en la zona- y la denominada temprana, que hacen en General Belgrano y Junín. Esto les permite entrar en el mercado en noviembre/diciembre, cuando se está acabando el producto de la campaña anterior, lo cual significa un buen diferencial de precio.
-De las opciones que manejan, ¿cuál prefieren?
-En realidad, pensamos que la diversificación ofrece ventajas y actúa como fusible; trataremos de seguir en esa línea. Cuando empezamos, producir para las industrias -chips y prefritas- era una alternativa muy interesante; además de la seguridad de colocación del producto que significa el contrato previo, tenemos los muy buenos planes de apoyo que permiten a los productores pagar en especies equipos de última generación, a lo que se agrega la difusión de tecnología de punta para el manejo de los cultivos y el acondicionamiento posterior a la cosecha. La contra a todo ello es, en este momento, que una sobre- oferta puede significar menor precio para los contratos futuros.
"De todos modos -señaló- proyectamos seguir creciendo a partir de esmerarnos en cumplir con los compromisos de calidad."
Agregó que un paso importante será la cosecha con maquinaria propia; otro, mejorar la capacidad y calidad total del acondicionamiento para el mercado.






