
Vidal se dedica a la cirugía con la misma pasión que a criar Angus
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Dedicar la vida a dos actividades y descollar en ambas es proeza reservada a unos pocos hombres dotados de gran voluntad. El doctor Roberto Vidal, presidente hasta el año último de la Academia Argentina de Cirugía, es uno de ellos. No necesitó vivir dos veces para que lo valoremos, no sólo como un cirujano sobresaliente, sino también como uno de los más importantes criadores de Angus Colorado.
Confiesa que nunca entendió la frase "no tengo tiempo" y afirma que para lo que uno realmente quiere siempre hay horas o minutos por aprovechar.
Siempre agradece a Dios la suerte de gozar con igual intensidad el desempeño de dos tareas, en apariencia tan distintas, como la medicina y la producción ganadera.
En opinión de Vidal, son muchos los médicos que buscan compensar con el sosiego de la naturaleza las tensiones de su profesión, lo que no impide que a veces encuentren en la vida rural otro tipo de sobresaltos.
"Mi actitud ante la vida se entiende -explica- si se toma en cuenta la eudaimonia, un concepto aristotélico que nunca olvido y que alude a la capacidad de encontrar la felicidad en el trabajo." Ahí puede encontrarse la clave de su éxito.
Había empezado a amar el campo en su adolescencia, que transcurrió en Alberdi, pueblo de la provincia de Buenos Aires.
Cuando hace 25 años compró un viejo casco de estancia en Roque Pérez, otra localidad de la provincia de Buenos Aires, no imaginó que lo que empezaba como un hobby se convertiría en una pasión que daría origen a "un esfuerzo y una preocupación constantes".
Sin descuidar para nada su profesión, empezó poco a poco a entregarse con mayor denuedo a la actividad ganadera. Empezó con algún engorde de novillo y al tiempo se aplicó de lleno a la cabaña de Aberdeen Angus Colorado.
"Tuve la suerte -recuerda- de contar con muchos amigos que me aconsejaron, me señalaron el buen camino y me impidieron caer en los errores en que incurre todo novato."
Vidal se entusiasmó con el Angus Colorado y descubrió en éste una serie de óptimos elementos en lo que respecta tanto a la cría como al desarrollo o a la ambientación. Hasta hace unos treinta años, el Angus Colorado constituía una minoría, una ocupación ocasional de muchos productores, pero hoy conquistaron espacio y se los ve repartidos por todos los campos y exposiciones, de modo que -comenta Vidal- "ya compite dentro de la misma raza mano a mano con el Angus Negro".
Vidal, que forma parte del directorio de la Sociedad Rural Argentina y es director de la Asociación de Angus, se muestra bastante optimista respecto del porvenir de la ganadería.
Lamenta que ni los logros genéticos ni los progresos adquiridos en materia de sanidad "sean suficientes para avanzar posiciones en el concierto de las naciones abastecedoras de carne, para un mundo necesitado de proteínas". A pesar de ello mantiene la convicción de que -aunque al principio de una manera más lenta que la deseada- nuestras carnes van a ir entrando en el mundo, "porque son muy diferentes de las del resto del mundo y muy apetecidas por una enorme cantidad de gente".
En lo que a tecnología y progreso se refiere, juzga que la Argentina ya ha alcanzado la competitividad con cualquier lugar del Primer Mundo.
"La genética argentina está muy cotizada", comenta Vidal y añade que si no fuera por la barrera que nos significó la aftosa hubiéramos ingresado mucho antes en la competencia del mundo moderno, ya que países como Australia o Nueva Zelanda, parecidos a nosotros, aprovecharon esa circunstancia para dejarnos al margen del mundo de los negocios. "Y esto no lo impidió -aclara- el hecho de que los productores argentinos dieran todo de sí para competir."
Las múltiples tareas no le restaron tiempo a Vidal para formar una familia y hasta puede jactarse de tener, algo poco habitual a los 69 años, un bisnieto.






