
Ese desempeño se produjo en un semestre en el que todo el complejo alcanzó ventas al exterior por US$2075 millones, frente a US$907 millones en igual período del año pasado, lo que significó una mejora interanual del 128,7%, según el Indec
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Las exportaciones argentinas de semilla de girasol registraron un salto extraordinario en el primer semestre de 2026. Según el último informe de complejos exportadores del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el índice de valor de las ventas externas del producto aumentó un 875,4% respecto del mismo período de 2025, mientras que los precios avanzaron 14,1% y las cantidades exportadas lo hicieron un 754,5%. Los datos muestran que la fuerte expansión estuvo explicada principalmente por el volumen despachado y, en mucha menor medida, por la mejora de los precios.
De acuerdo con la información del organismo, la magnitud de la suba quedó muy por encima de la registrada por otros productos agropecuarios relevados. En el mismo período, por ejemplo, el índice de valor del trigo creció 43,1%; el del maíz, 6,7%; el de la carne bovina, un 43,2%, y el del aceite de girasol, 84,6%. En este último caso, las cantidades aumentaron 56,9% y los precios, 17,6%.
El desempeño del grano se produjo en un semestre en el que todo el complejo girasolero alcanzó exportaciones por US$2075 millones, frente a US$907 millones en igual período del año pasado, lo que significó una mejora interanual del 128,7%. Con ese monto, el girasol se ubicó como el octavo complejo exportador de la Argentina, con una participación del 4,2% sobre las ventas externas totales de bienes. Además, el Indec señaló que se trató del mayor valor para un primer semestre de toda la serie 2002-2026.
Dentro del complejo, el aceite de girasol explicó el 64,1% de las exportaciones, las semillas el 27,9% y las harinas y pellets el 8%. Sobre los US$2075 millones exportados por la cadena, la participación informada para las semillas equivale a alrededor de US$580 millones.
En total, tres países concentraron el 51,6% de las ventas externas de la cadena, cuyos principales mercados del complejo también muestran la magnitud del movimiento comercial. India recibió exportaciones por US$725 millones; la Unión Europea, por US$590 millones, y el denominado “Resto de ALADI”, por US$165 millones.

Para Jorge Ingaramo, economista de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), el crecimiento se explica por una combinación de una mayor producción local y una menor disponibilidad de materia prima en los países tradicionalmente abastecedores del mercado. “El complejo de girasol es el octavo complejo exportador de la Argentina. El año pasado tuvimos varios récords en lo que va del siglo: fue récord de siembra, récord de rendimiento de grano por hectárea y récord de rendimiento de aceite en la molienda del grano”, señaló.
Según explicó, a esa mayor oferta se sumó un cambio en la demanda internacional. “Las empresas que normalmente molían y tenían capacidad de molienda en Europa empezaron a quedarse sin girasol por la mala cosecha del hemisferio norte y empezaron a comprar cada vez más girasol como grano en la Argentina”, dijo. Esa situación, indicó, permitió un incremento poco habitual de las ventas del producto sin procesar, en un negocio en el que históricamente tiene más peso la colocación externa de aceite.
Ingaramo destacó que, más allá del crecimiento de las exportaciones de semilla, el aceite continúa siendo el producto central de la cadena por su incidencia en la formación del precio recibido por el productor. “La exportación más importante es la de aceite de girasol, porque el aceite es el que fija el precio del grano de girasol que se le paga al productor”, explicó. De acuerdo con el Indec, ese producto concentró casi dos tercios de las ventas externas del complejo durante el semestre.
El economista también resaltó el desempeño actual en el contexto del mercado internacional que se configuró después de la guerra entre Rusia y Ucrania. “Hace cuatro años, cuando estalló la guerra entre Rusia y Ucrania, Rusia y Ucrania eran el 55% de la producción de grano de girasol y el 80% de la exportación de aceite. Desde entonces, los precios internacionales son más o menos un 40% superiores a los previos al conflicto, sobre todo en aceite”, afirmó.

A ese escenario, agregó, se sumó una cosecha débil en el hemisferio norte. “La última campaña del hemisferio norte fue bastante floja y ahora tienen un problema muy serio porque la nueva cosecha recién va a entrar en octubre. Por eso los precios se mantienen con tal firmeza y la Argentina hasta octubre tranquilamente puede aprovechar ese excelente momento de precios internacionales”, sostuvo.
Ingaramo señaló además que las condiciones del mercado derivaron en nuevas inversiones en capacidad industrial y en una ampliación de la superficie proyectada para la próxima campaña. Según indicó, la intención de siembra aumentó de 2,85 millones a 3 millones de hectáreas, con los primeros lotes ya implantados en el norte del país. “Eso contribuye mucho a que el momento actual sea realmente excepcional, lo que hizo que también aumentara la intención de siembra de los productores argentinos”, dijo.
El crecimiento del complejo girasolero se dio, además, en un contexto de expansión general de las exportaciones argentinas. En el primer semestre del año, las ventas de bienes del país alcanzaron US$49.511 millones, un 24,6% más que en igual período de 2025. El incremento general estuvo explicado por una mejora del 9% en los precios y del 14,2% en las cantidades. Dentro de los diez principales complejos exportadores, el girasol fue el segundo que más creció, detrás del litio, que avanzó 186,3%.
De cara a la próxima campaña, Ingaramo proyectó que la Argentina podría escalar posiciones en el ranking mundial de exportadores de aceite de girasol, si se concreta una producción cercana a 7 millones de toneladas, como prevé la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. “Vamos a ser seguramente el tercer exportador, con más o menos el 13% o 14% del mercado mundial de aceite”, afirmó. Remarcó además el avance que tuvo la Argentina en los últimos años: “En aceite éramos el 7% hace cinco años; ahora estamos en 14%, o sea, prácticamente duplicamos”.
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