Cané presentó su renuncia en el Senasa
Argumentó que es inadecuado un proyecto de decreto para recortarle funciones impulsado por la Secretaría de Agricultura
1 minuto de lectura'

El presidente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), Bernardo Cané, presentó ayer su renuncia ante el secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, Miguel Campos, por "considerar inadecuado" el proyecto de decreto que impulsó la cartera agrícola y por el cual se acotan las atribuciones del titular del organismo sanitario.
Aún no fue designado el reemplazante de Cané. Hace algunos días comenzaron a circular rumores respecto de los posibles sucesores. Entre ellos el del ex director nacional de Sanidad Animal -hasta fines de 2000- Alberto Pecker, hombre afín al subsecretario de Economía Agropecuaria, el santacruceño Javier de Urquiza. También los del actual del secretario de Recursos Naturales, Jorge Amaya, que proviene de Santa Cruz, y el del director de Ganadería de la provincia de Buenos Aires, Jorge Larreche.
La dimisión del funcionario es el corolario de un polémico proceso que llegó hasta una denuncia penal en la justicia federal, por la supuesta existencia de una cuenta bancaria en Lugano, Suiza, a nombre de Cané. El funcionario también quedó inmerso en las críticas por una serie de controvertidas resoluciones y procedimientos respecto del sector frigorífico exportador de carnes, que terminaron con la baja de 17 empresas para exportar a la Unión Europea (UE).
Junto con el titular del Senasa también elevó su renuncia el vicepresidente del organismo, Daniel Welschen. "No existe ningún servicio sanitario en el mundo donde su conducción sea compartida entre el Gobierno y un cuerpo colegiado formado por los destinatarios de la fiscalización del organismo, más la posterior decisión política del Secretario de Agricultura", señaló Cané en un comunicado.
Por su parte, voceros de Campos, que no respondió a los llamados de LA NACION, dijeron que el proyecto "permitirá definir el manejo transparente de los instrumentos que son requeridos por los países compradores de productos argentinos".
Precisamente, el mentado proyecto de decreto, que está a la firma del presidente Néstor Kirchner, retribuye a la cartera de Agricultura la función de dictar las políticas sanitarias, mientras que el Senasa sólo mantendría su condición de policía en el rubro animal y vegetal.
La norma también revitalizaría las funciones del Consejo Administrativo del Senasa compuesto por representantes de las entidades del campo y que había quedado prácticamente anulado con la asunción de Cané, tras la escandalosa reaparición de la fiebre aftosa en la Argentina.
Según el duro comunicado de Cané, el proyecto le resta "todo poder de decisión y facultades para normatizar al presidente del organismo" porque quedan limitadas sus funciones a cumplir, velar y ejecutar las resoluciones que dicte el titular de la cartera agrícola, "previa aprobación del consejo de administración, constituido por los sectores de la producción a los que el organismo debe fiscalizar; es decir que los mismos administrados dictan las normas y se aplican sanciones", según se expresó en la comunicación.
Cané llegó por primera vez al Senasa a principios de la década del noventa, cuando el actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, era secretario de Agricultura. Luego, por causas similares a las actuales, Solá le pidió la renuncia y Cané pasó a ocupar un cargo en la Secretaria de Recursos Naturales, Ambiente y Hábitat, al mando de María Julia Alsogaray.
Tiempo después, en 2001, con la asunción de Domingo Cavallo en el Ministerio de Economía, fue nuevamente convocado para ocupar la presidencia del Senasa. Este organismo es responsable de la seguridad sanitaria y alimentaria de exportaciones por 17.000 millones de dólares y cuenta con un presupuesto de cerca de 110 millones de pesos.
El texto del proyecto de recorte de funciones, argumentó Cané, provocaría "un estado deliberativo y de presión de lobbies sectoriales incompatibles con la función ejecutiva" y propiciaría "la interferencia política" porque la decisión final de las normas sanitarias "quedarían en manos del secretario de Agricultura, como ocurrió entre 1997 y 2001, lo que motivó el ocultamiento de la aftosa", dijo.
En tanto, si bien algunas entidades del campo habían reclamado la reestructuración del organismo, sólo el Frente Agropecuario Nacional (FAN) pidió en forma explícita "la intervención de los niveles jerárquicos superiores" del Senasa.
1Anses: cuándo cobro la jubilación de febrero si mi DNI termina en 7
2Plazo fijo: cuál es la tasa de interés banco por banco este lunes 23 de febrero
- 3
El Gobierno levantó una medida antidumping para el aluminio, pese al pedido de Aluar
4Cuánto hay que ganar para ser de clase media en la ciudad de Buenos Aires



