China se enfría y desinfla el auge de materias primas que alimentó

John W. Miller
Rhiannon Hoyle
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1 de diciembre de 2014  

La demanda de minerales por parte de China para construir rascacielos, puentes y automóviles dio lugar a un auge de una década en los precios y la producción de materias primas. Ahora, los países que las exportan sienten el impacto de la desaceleración de la economía del gigante asiático.

La lista es encabezada por grandes exportadores de commodities como Australia y Brasil, pero también abarca a países como Guinea, Indonesia y Mongolia, donde la minería constituye un porcentaje desproporcionado de la economía y el empleo.

En las naciones especializadas en materias primas clave como el mineral de hierro y el carbón, el debilitamiento de la demanda y la caída de los precios están reduciendo la recaudación tributaria, aumentando los déficits comerciales y devaluando sus monedas.

El dólar australiano registró en noviembre su nivel más bajo en cuatro años frente a la divisa estadounidense debido en parte al descenso de los precios de los commodities y la desaceleración de la demanda china.

El banco de inversión estadounidense J.P. Morgan recortó su proyección de crecimiento de la economía australiana en 2015 de 3,3% a 2,8%. El gobierno brasileño, a su vez, redujo a la mitad su previsión de expansión en 2014, de 1,8% a 0,9%. Las ganancias procedentes de la minería como porcentaje del Producto Interno Bruto en ambos países se duplicaron con creces durante los últimos 15 años, según las estadísticas del Banco Mundial.

El impacto a largo plazo de un colapso de los precios de las materias primas podría ser más profundo, perjudicando las economías de los países productores y apuntalando el poder adquisitivo de las economías desarrolladas que consumen los commodities.

"El impacto del exceso de suministro podría ser un desastre", dice Lourenço Gonçalves, presidente ejecutivo de Cliffs Natural Resources Inc., una minera mediana que realizó despidos en Australia.

En tanto, las mayores compañías mineras mantienen firmes sus planes de seguir batiendo sus marcas de producción. Rio Tinto PLC y BHP Billiton Ltd. han estado llenando los buques de carga que zarpan desde el noroeste de Australia a un ritmo sin precedentes.

En las economías más pequeñas, la creciente dependencia de la minería adquiere una mayor relevancia. La participación de las ganancias mineras como porcentaje de la economía de Guinea se más que triplicó entre 2000 y 2012 para llegar a 18,3%, según el Banco Mundial. En el caso de Mongolia, casi se duplicó a 11,9%.

En este momento, ningún país puede llenar el vacío que deja China, a pesar de que las empresas mineras, entre ellas BHP Billiton, esperan que India contribuya a absorber la nueva producción. De todos modos, se prevé que China marque la pauta para la próxima década.

Ningún commodity ha sido tan dependiente de la demanda china como el mineral de hierro. China produce la mitad del acero del mundo y 98% del mineral de hierro se destina a la fabricación de este material. El gigante asiático importa dos tercios de los 1.200 millones de toneladas de mineral de hierro que se transa anualmente en los mercados de transporte marítimo.

En 2003, ocho países exportaban más de 10 millones de toneladas de mineral de hierro. El año pasado, la cantidad había aumentado a casi el doble, 15 países.

Australia, el principal exportador de mineral de hierro, envía 80% de su producción a China, por lo que el año pasado recibió unos US$67.000 millones. Brasil, en tanto, envía la mitad de su producción de mineral de hierro al gigante asiático. En los últimos años, las mineras que operan en esos países han aumentado la producción, el empleo y la inversión en vías férreas, puentes y puertos en anticipación a un incremento de la demanda por parte de China.

No obstante, el consumo de acero chino cayó 0,3% en los primeros ocho meses del año a 500 millones de toneladas, el primer descenso en 14 años.

"El país está entrando en un patrón de menor consumo de acero, más típico de las economías modernas y desarrolladas", señala Daniel Rohr, analista de Morningstar Inc.

El resultado es un exceso de mineral de hierro. Se estima que para 2018 el superávit de mineral de hierro ascienda a 300 millones de toneladas. Citigroup calcula que los precios podrían caer a unos US$50 por tonelada en 2015, tras empezar este año en US$135 y alcanzar el viernes US$69,80.

La reacción obvia hubiese sido una reducción considerable o incluso una suspensión de la producción, pero ninguna minera quiere dar su brazo a torcer.

Se espera que Australia y Brasil dejen fuera del mercado a otros exportadores. Australia envía cerca de la mitad del mineral de hierro transportado por mar. Luego de invertir miles de millones de dólares en la construcción de puertos y vías férreas, BHP y Rio Tinto afirman que seguirán produciendo y reduciendo costos para paliar la caída de los precios. Eso se podría traducir en la renegociación de los acuerdos con los proveedores y miles de despidos.

"En general, cuando tienes capacidad instalada, si dejas de producir terminas con costos por unidad más altos", indicó re-cientemente Andrew Mackenzie, presidente ejecutivo de BHP. "Nuestra intención siempre es maximizar la producción de la capacidad existente".

La chatarra es otra amenaza. Dentro de unos años, China tendrá disposición cantidades gigantescas de chatarra de acero proveniente de la primera generación de autos y lavadoras para el mercado masivo. En cantidades suficientemente grandes, la chatarra de acero puede ser un sustituto del mineral de hierro. La chatarra exacerbará la sobreoferta de mineral de hierro y el impacto de los menores precios en la economía global.

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