Clases de la globalización
El gran crecimiento económico de los últimos años dio vida, en los países emergentes, a la nueva clase media mundial, la futura gran bolsa de poder adquisitivo de las próximas décadas
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Algunos hablan de la globalización 2.0; otros de la segunda oleada de globalización.
Pero más allá de las definiciones, todos coinciden en que al mismo tiempo que avanza y se consolida, el fenómeno genera lenguaje, costumbres y hasta clases sociales nuevas.
La Nueva Clase Media Mundial (NCMM) es un claro ejemplo.
Lo que el Banco Mundial comenzó a insinuar en 2006, se cristaliza hoy en un conglomerado que reúne a entre 1200 y 1800 millones de personas que viven en los países emergentes y que, según las proyecciones, concentrará en 2030 a unos 4900 millones que serán quienes dominen el gasto mundial por primera vez en la historia.
¿Quiénes son? ¿Dónde viven? ¿Cuáles son sus características y gustos? ¿Cuál es el papel de la Argentina en la movida? ¿Genera esto posibilidades desde el punto de vista comercial?
Lucio Castro, director del Programa de Integración Global y Desarrollo Productivo de Cippec, explicó que la definición alcanza al conjunto de personas que en las últimas décadas, como resultado de un proceso de vigoroso crecimiento económico –combinado con diferentes programas de asistencia social– dejaron la pobreza para integrarse a las filas de la clase media en los países emergentes o en desarrollo.
"Las estimaciones de la OCDE [Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que reúne a los países más desarrollados] proyectan que la NCMM podría alcanzar los 3200 millones en 2020, y trepar a 4900 millones en 2030, con casi todo el aumento viniendo desde el Asia Pacífico (China e India son los grandes líderes del movimiento) que podría llegar a representar la mitad de la NCMM en 2020, y el 66% en 2030", agregó.
Juan Tugores, catedrático de economía de la Universidad de Barcelona, fue tajante: "Las clases medias globales son la principal bolsa de poder adquisitivo para las próximas décadas. Conectar con sus preferencias y demandas es un punto de partida clave para las empresas con sentido de futuro global".
En declaraciones a LA NACION detalló que la NCMM hace referencia a aquellos consumidores que superan con holgura los umbrales de subsistencia pero no llegan a altos niveles de riqueza exótica, "digamos que deben seguir mirando los precios antes de comprar"."Toda referencia es arbitraria, pero en algunos estudios [Homi Kharas] se habla del intervalo de ingresos diarios superiores a 10 dólares pero inferiores a 100 [en términos de paridad de compras, ya que varía según el país]. Es una noción que por una parte se basa en las evidencias acerca de cómo en las economías avanzadas las clases medias han tenido un papel de dinamismo y estabilidad, tanto en términos económicos como políticos.
"Suministran una base de compra –cada X cantidad de años quieren coche nuevo, electrodomésticos nuevos, viajes de turismo, buenos colegios para sus hijos, etc– y rechazan "aventuras" políticas (ya se sabe que cuando se tiene algo que conservar es más fácil hacerse conservador). Y por otra parte se constata que ahora, cuando en esas economías avanzadas las clases medias presentan síntomas de empobrecimiento, aparecen a escala global segmentos con análogas aspiraciones de gasto y patrones de consumo", dijo Tugores.
Del campo a la ciudad
Ricardo Rozemberg, economista, investigador del Centro Ideas de la Universidad Nacional de San Martín, y docente de la UBA y la Fundación Standard Bank, destacó que la tendencia internacional de largo plazo hacia un incremento relativo y absoluto de la población urbana (se estima que este año la población urbana mundial superó a la rural por primera vez en la historia) y de las clases medias en los países emergentes altera los parámetros mundiales hacia una mayor demanda de alimentos, recursos energéticos e insumos básicos, que van a sustentar altos precios de materias primas y alimentos producidos en nuestro país.
Al mismo tiempo, añadió, los cambios en los gustos de los consumidores globales hacia una mayor demanda de productos naturales y alimentos diferenciados implican una mayor compatibilidad con la oferta argentina y, por ende, oportunidades de negocios más amplias.
"Dicho de otro modo, la Argentina enfrentará en los próximos años no sólo mayor demanda –y mejores precios– de materias primas e insumos básicos, sino también una mayor demanda de alimentos gourmet, productos orgánicos y vinos de alta gama, entre otras cosas", comentó.
Castro dijo que el impacto de la NCMM en la economía mundial se dará a través de distintos canales:
- Aumento del comercio mundial Sur-Sur dado por la mayor demanda de productos desde los países emergentes, sobre todo desde el Asia Pacífico.
- Incremento de la demanda de bienes con mayor valor agregado por el mayor consumo de bienes suntuarios y alimentos con mayor contenido proteínico.
Y enfatizó que la OCDE estima que la capacidad de compra de la NCMM podría más que duplicarse en la próxima década. "La Argentina ya se está beneficiando del aumento del consumo de la NCMM sobre todo en el Asia Pacífico, por ejemplo, por carnes (cerdo) y aceites, que impacta directamente en la demanda mundial por oleaginosas y cereales. Otro derrame positivo de esa demanda es la explosión de consumo de automóviles que está experimentando Brasil, que beneficia directamente a nuestra industria", señaló.
Nuevos protagonistas
Según un informe realizado por Jim O’Neill, economista jefe de Goldman Sachs, hacia 2050, el 60% del PBI mundial dependerá de las clases medias.
Si bien el ránking de los que encabezan el movimiento seguirá siendo liderado por China e India, países como Egipto, Filipinas, Indonesia, Irán, México, Vietnam y Brasil, también serán protagonistas importantes.
En 1990 sólo el 1%de la población china podía considerarse clase media; hoy más del 35% de sus 1300 millones de habitantes pertenecen a esta categoría y las proyecciones indican que en 2020 la cifra trepará al 70%.
Por otra parte, uno de los trabajos de investigación del Banco Mundial que analiza la distribución geográfica de los individuos de clase media, muestra que mientras en 2000 los países en desarrollo albergaban al 56% de las clases medias del mundo, en 2030, el número subirá a 93%.
Si bien es cierto que el fenómeno tendrá consecuencias muy positivas como la reducción de la pobreza, también se prevé una presión creciente por los recursos, de modo particular alimentos, combustibles y recursos naturales como el agua y varios minerales.
"A nivel aprovisionamiento, la Argentina tiene oportunidades impresionantes, no sólo por lo que ya hacemos sino por lo que podríamos hacer. Producimos commodities de gran calidad a un precio muy competitivo. Somos una potencial fábrica de alimentos para el mundo, en un mercado masivo que demanda mejor calidad. En commodities minerales estamos entre los 10 países con mayor riqueza per cápita", dijo Guillermo D’Andrea, profesor de Dirección de Empresas del IAE.
Sin embargo, advirtió: "Esto es el potencial, pero para aprovecharlo habría que cambiar la orientación actual. La mayor parte de nuestras exportaciones hacia Asia se va en materias primas. Habría que hacer algo semejante a lo que hizo la industria del vino, que pasó de vender vino a granel a exportar botellas con marca propia".
A la hora de echar una mirada a lo que ocurre en la región, Jamele Rigolini, economista del Banco Mundial, de la oficina para América latina y el Caribe, dijo que se trata de un fenómeno que llegó para quedarse, aunque aquí la movilidad intergeneracional sigue siendo muy baja. "La educación de los padres sigue siendo determinante para [las expectativas que puedan tener] los hijos", comentó.
Luego, dijo que la tasa de crecimiento de la clase media en América latina y el Caribe entre 2003 y 2009, fue de entre el 6 y 7% anual. El Banco Mundial trabaja actualmente en un reporte regional sobre el tema que se publicará el año próximo.
Al respecto, Castro dijo que si bien los estudios no son concluyentes, un trabajo de la OCDE sugiere que el tamaño de la clase media argentina es menor que la de otros países de América latina. "Por ejemplo, sólo un poco más de la mitad de los argentinos puede ser considerado clase media, muy lejos del promedio de la OCDE (62%), pero por encima de la media latinoamericana (42%), y por debajo de Uruguay que tiene, según ese estudio, la clase media de mayor tamaño en términos relativos (56%)", comentó.
De todas formas, es bueno recordar que la definición de NCMM no es igual a lo que consideramos clase media en nuestro país. Como señaló Tugores, en la definición global está comprendido quien tenga un ingreso diario de entre 10 y 100 dólares, según paridad de compra.
Paradójicamente, muchos de los países que se mostraban más temerosos por los efectos de la globalización, están siendo hoy no sólo protagonistas (positivos) del fenómeno, sino constructores del mismo. Y las previsiones a mediano plazo van en el mismo sentido. El aumento de las clases medias en el mundo –y con ello la salida de muchísima gente de la pobreza– es un dato que refleja esa realidad.




