Competencia desleal

Directa o indirectamente se podrá optar entre un despachante o un funcionario para registrar determinadas importaciones y exportaciones
Jorge R. Safe
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28 de julio de 2015  

Muchos despachantes de aduana asisten incrédulos a una competencia más en su trabajo. Sin contemplar normas éticas que regulan la función pública, se decidió que los despachantes también puedan ser reemplazados por funcionarios aduaneros.

Según lo reglamentado por los manuales de la resolución 3628 de la AFIP, desde puestos fijos en las aduanas de todo el país, empleados del organismo podrán ser elegidos por importadores y exportadores para registrar destinaciones. Desde operaciones humanitarias, hasta comerciales con valores millonarios.

Quienes los reemplacen pueden ser los mismos autorizados a controlarlos. Suena extraño, pero estos funcionarios deberían asumir la responsabilidad de un despachante de aduana al momento de registrar declaraciones en nombre de otros. Sin embargo, sus responsabilidades no fueron determinadas.

La opinión del sindicato de los trabajadores aduaneros sobre estos reemplazos será muy interesante si llegara a comprobarse que circunstancias concernientes a una operación, relevantes para la correcta aplicación del régimen tributario o de prohibiciones o restricciones, no se corresponden con la declaración registrada por uno de sus afiliados.

Esta nueva competencia para los despachantes no es equitativa. La Aduana descuenta que sus agentes son igualmente honestos e idóneos, no los discrimina entre más o menos confiables para disminuir o incrementar el control de las declaraciones que registran en nombre de terceros. En cambio, a través de su servicio de inteligencia y para combatir ilícitos aduaneros, incluido el narcotráfico, sí lo hace con los despachantes de aduana.

La resolución 3628 de la AFIP, mediante manuales titulados "Registro de declaraciones particulares", reglamenta procedimientos para formalizar importaciones y exportaciones que no tramitan por el régimen general. Además de codificar las destinaciones para poder declararlas informáticamente, autoriza a que los titulares de las mercaderías puedan optar entre un despachante de aduana o un funcionario aduanero para registrarlas. Directamente o solicitándolo previamente. Según los anexos de esta norma (única reglamentación publicada en el Boletín Oficial) la opción sin solicitud previa se daría sólo en las importaciones con carácter de donación; de materiales anatómicos y/o tejidos con fines de implante; para consumo de medicamentos compasivos que no se comercialicen en el país; de restos humanos y de mudanzas, incluidos los automotores, velocípedos y motociclos usados. Para el resto, la opción quedaría a decisión del servicio aduanero sobre la base de un requerimiento del titular de la mercadería.

En una primera instancia, la elección directa de un funcionario para registrar destinaciones podría darse en importaciones con fines humanitarios. Pero esto cambió.

Sin explicitar fundamentos se fue incrementando la posibilidad de reemplazar directamente al despachante. Con las últimas versiones del manual (séptima y octava), no publicadas en el Boletín Oficial, se incorporaron este año operaciones que pueden alcanzar valores millonarios, a saber: importaciones para la Presidencia de la Nación; para las gobernaciones de las provincias; para la Agencia Federal de Inteligencia; de mercaderías o correspondencia bajo el régimen de franquicias diplomáticas; de insumos para investigaciones científico-tecnológicas de organismos del Estado y entidades de bien público; de material bélico para el Ministerio de Defensa y/o las Fuerzas Armadas; de bienes, materiales y publicaciones relacionados con los proyectos del Acuerdo de Cooperación Espacial para Usos Pacíficos; de mercaderías destinadas a bomberos; de bienes provenientes de herencias, etc.

La última versión del manual ratifica taxativamente la posibilidad de que el resto de las destinaciones amparadas por la resolución (importaciones y exportaciones), también puedan registrarse a través de un funcionario. En estos casos, el único requisito para reemplazar al despachante es que se lo solicite con razones fundadas, que serán analizadas por el servicio aduanero en base a parámetros desconocidos por los despachantes, los importadores y exportadores.

¿Cómo convierte la Aduana a un funcionario aduanero en despachante? Con reglas muy simples. Las jefaturas de las aduanas de registro informan a la División Análisis y Diseño de la Operativa Aduanera los CUIL de aquellos que reemplazarán a los despachantes. Sin más, mediante sus números de legajos y claves token, quedan autorizados a ingresar en el sistema informático y registrar importaciones y exportaciones en nombre de otros.

A diferencia de los despachantes, estos funcionarios no tienen la obligación de ratificar la autoría de sus declaraciones. Tampoco tienen mayores inconvenientes si quieren anular las destinaciones que registran, pueden hacerlo hasta que la misma se encuentre en estado "autorización de retiro". Afortunadamente, con una sugestiva indicación, se les advierte desde un manual interno que la anulación no será posible cuando la solicitud se encuentre en estado "salida".

El autor es especialista en comercio exterior y despachante de aduana

Cuestión de ética

Se desprendería de las normas éticas que regulan la función pública, especialmente del último párrafo del artículo 5o del decreto 618/97, la imposibilidad de que un funcionario aduanero pueda reemplazar a un despachante. Este artículo es claro y terminante. Establece que quienes desempeñen cargos en la AFIP no pueden mantener relaciones de cualquier naturaleza o de asesoramiento con exportadores o importadores o con despachantes de aduana. Visto desde la ética, resulta muy difícil sostener que empleados de la Aduana puedan registrar declaraciones en nombre de otros (con o sin relaciones de cualquier naturaleza entre ellos) y que luego esas declaraciones sean controladas por sus compañeros de trabajo. Pero más difícil aún es entender que puedan registrarlas sin brindar asesoramiento previo al importador o exportador que optó por sus servicios. Por el contrario, los despachantes de aduana tienen la obligación de asesorar a sus clientes y la ética no se verá afectada si tienen con ellos relaciones de cualquier naturaleza. Claro está, siempre que sus clientes sigan optando por sus servicios y no por los del servicio aduanero.

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