
Darío Ventimiglia: "El diálogo lleva 10 años de silencio"
El candidato a senador en Italia por los italianos residentes en América del Sur subraya la necesidad de recomponer las relaciones institucionales y económicas
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Por qué suscita tanto interés en una Argentina con elecciones críticas de medio término este año las elecciones de fin de mes de Italia? En primer lugar, porque es cierto que los argentinos descendemos "de los barcos": el país tiene una de las comunidades de italianos residentes en el exterior más importantes del mundo (600.000 ciudadanos italianos están en condiciones de votar); en segundo lugar, algo característico de esta elección es la proliferación de listas que vino a romper cierta omertà entre las listas que buscan retener las bancas de senadores y diputados: el Movimiento Asociativo Italianos en el Exterior e Italia per la Libertá, sospechados de un "pacto de no agresión" para mantener el statu quo. Ahora hay siete listas, y no todos con candidatos de marquesina, actores o médicos mediáticos, muchos de los cuales ni siquiera hablan la lengua del Dante y pasaron años sin presentar proyectos.
Darío Ventimiglia, candidato a senador por Unión Sudamericana de Emigrati Italiani (USEI), es uno de los que irrumpió en escena y contó detalles de una campaña que, a pesar de disputarse cargos en Italia, tiene todos los matices del folklore político argentino.
"Hay un acuerdo tácito de los partidos grandes para retener los cargos, pero prefiero no hablar de eso", dice en diálogo con La NacioN este empresario, ex Gruppo Telecom Italia, abogado con posgrados en economía y profesor en Italia, Inglaterra y en la Argentina.
Por su conocimiento de ambos mercados, y su trayectoria política (es discípulo dilecto del ex primer ministro Romano Prodi, de quien fue consejero de asuntos internacionales), fue tentado para acompañar al candidato a diputado Eugenio Sangregorio en estas elecciones.
"Mis prioridades son, más allá de pelear por nuestros viejos –cuyas pensiones fueron pesificadas y los parlamentarios actuales, que sabían que iba a pasar eso un año antes, no hicieron nada– y recuperar el nivel de relaciones entre Italia y la Argentina. Italia está en la peor crisis desde la posguerra, y hoy es tiempo de que no sólo la Argentina, sino América latina, hagan algo por Italia", argumenta.
–¿Cómo es eso? La Argentina no está en su mejor momento...
–En primer lugar, no considero la coyuntura actual, sino las posibilidades. Italia es el undécimo país en cuando a inversiones extranjeras y es la segunda economía industrial de Europa. El 90% de sus exportaciones industriales está en manos de pymes y el comercio bilateral con la Argentina está en los niveles más bajos. No obstante, Europa ve en América latina el lugar para invertir y desplegar una nueva ola de comercio. Necesitamos retomar el diálogo y fomentar los intercambios y la transmisión de conocimiento productivo y comercial de los modelos asociativos italianos. Acá hay 14.500 pymes de las que sólo exporta el 10%. Y el 80% de las importaciones industriales del Mercosur, de máquinas y know how, sigue teniendo a Europa como origen. Queremos ensayar la creación de un organismo público de un alto contenido técnico para una promoción y monitoreo de acuerdos, consorcios y misiones entre las pymes de ambos países. Queremos terminar con los negocios de las cámaras de comercio que no funcionan. Tiene que ser un acuerdo Estado a Estado. Y resolver la historia de escándalos y corrupción en los acuerdos y fondeos italianos para las pymes argentinas en las que se "perdieron" miles de millones de dólares.
–¿Por qué en Italia funcionan las pymes y el asociativismo y acá no?
–Falta cultura en la industrial, por las dificultades macroeconómicas. La Argentina siempre premió al que especuló, no al que produjo.
–¿Qué proyectos impulsará de ser electo?
–Primero, lograr pensiones por indigencia para ayudar a nuestros viejos. Luego, lograr integración total. Todos los empresarios europeos miran a la región como una panacea. Vamos a fomentar la creación de polos económicos industriales-productivos en el Mercosur para desarrollar productos del tipo "Made us in Italy", es decir, que se integren cadenas de valor entre América latina e Italia para exportarle al mundo entero.
–Pero hoy la Argentina es sólo tango bonds, y hay mucho malestar en Italia por los bonos en deafult que quedaron fuera del canje.
–Si, es cierto. Hay que trabajar para recomponer las relaciones institucionales entre dos países con tanta afinidad. Estamos en el peor momento del diálogo bilateral que lleva 10 años de silencio.
Hoja de ruta
Nacido en Rosario, tiene 54 años. Casado, dos hijos. Es tercera generación de italianos en el país.
Formación académica. Abogado, profesor universitario, graduado con medalla de oro y diploma de honor en la Argentina. Cuenta con estudios de posgrado en derecho y economía en Italia e Inglaterra
Trayectoria empresaria. Gruppo IRI; Società Finanziaria di Partecipazioni Azionarie S.p.A.; Stet International S.p.A.; presidente de Trainet Latam
Actividad actual. Es fundador y director del fondo de inversión de capitales chinos, norteamericanos y europeos White-Bridge Capital Management




