Desembarcó en España la empresa que se creó para “regalar experiencias”
Cerrá el año con una facturación de US$20 millones en los mercados en que opera en Latinoamérica. En 2023 buscará expandirse a otros países europeos.
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La plataforma digital argentina especializada en regalos experienciales corporativos, Bigbox, exportó su modelo de negocios al quinto mercado, el primero fuera de Latinoamérica. Desembarcó en España con una inversión de 1,5 millones de euros; es el puntapié inicial para después expandirse a Francia, Italia y Portugal, según dijo su fundador y CEO, Gastón Parisier a LA NACION.
La empresa nació en 2009 pensada para que personas y empresas puedan regalar “experiencias capaces de movilizar a sus equipos, provocando un impacto positivo en sus vidas”. Ya opera -además de en la Argentina- en México, Chile, Uruguay y Perú donde, explican, registra un “crecimiento sostenido”.
El modelo apunta a que las empresas puedan “recompensar a sus empleados con motivos como aniversarios, festividades o cumpleaños a través de momentos gratos con libertad de elección en sectores como el wellness, el ocio o la cultura. Por ello, no solo ofrece productos, sino soluciones a medida de las compañías”.
Parisier indica que, en la post pandemia, los profesionales de Recursos Humanos enfrentan -más que nunca- la prueba de contar con “creatividad para generar experiencias capaces de fidelizar el talento”. En esa misma línea señala que hay “nuevas tendencias de consumo” y un “profundo proceso de transformación digital” en el que las compañías deben moverse y, allí, “hacer uso de herramientas basadas en la personalización y la eficacia”.
El objetivo, en definitiva, es “facilitar la desconexión” de los empleados en la era digital; en el portafolio de clientes de su compañía ya hay unas 2.500 empresas de diferentes sectores. Cuenta con 150 colaboradores y este año cerrará con una facturación de alrededor de US$ 20 millones en América Latina.
Parisier señala que la principal diferencia de España con los mercados en los que ya están presente es que en los latinoamericanos fueron “pioneros” en el concepto, mientras que en Europa el segmento ya está desarrollado. “La industria de regalar experiencias está madura, factura 1.500 millones de euros al año -agrega-. Eso nos presenta, por un lado, el desafío de competir pero, a la vez, nos ahorra el trabajo de presentarnos, de contar de qué se trata”.
Sostiene que entre los indicadores de gestión, el costo de adquisición es más bajo en este esquema. “Tenemos que lograr desarrollar una propuesta de valor más atractiva que la de la competencia, que estén más a gusto con nosotros”, plantea.
Sobre cómo lograr eso en donde hay más compañías, señala que -con la aplicación de tecnología- buscan lograr que la experiencia de “regalar, recibir, disfrutar y agradecer” sea “más eficiente y agradable”. Menciona, por ejemplo, que en España son los únicos que habilitan la posibilidad de hacer la operación por WhatsApp, de manera que sea más cómodo.
“El objetivo que sea fácil regalar; que el contenido sea diferencial; que haya opciones, que el sistema encuentre experiencias adaptadas al perfil del consumidor -describe- y que, una vez que se reciba, se pueda reservar digitalmente, que todo sea simple”.
Parisier admite que nacieron como una empresa con “ADN comercial” -con foco en la creación de la marca, incorporación de proveedores y diseño de mensajes- que contrató una agencia para que les realizara la web, poco más de una década después “la mayor parte de la nómina es tecnológica; la tecnología es clave”.
En el inicio tenían una base de datos de 3000 usuarios, y ahora son un millón. Trabajan sobre lo que los usuarios van haciendo en relación al negocio. De esos análisis surge por ejemplo que, mientras que en la Argentina quienes compran “estadías y escapadas” es el 10% del total, en España alcanza el 70%.
La diferencia se explica en que hay muchas más camas, más conexiones sea vía ferrocarril o vía aérea y los precios de una “escapada” son mucho más bajos. En la Argentina, gastronomía, spa y teatro encabezan las elecciones.
Parte de la filosofía de la empresa es “convencer al mundo de acumular menos y vivir más” y en esa línea es que diseñó un conjunto de procesos tecnológicos para asegurar y fomentar la utilización de experiencias “sin fecha de caducidad”. Por caso, de los 1500 millones de euros que factura el sector en Europa, 400 millones no se disfrutan, consecuencia de las fechas de expiración.






