
Dónde estudiar para no quedar fuera de carrera
Los programas incluyen desde temas técnicos hasta la agenda internacional
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El inicio de la apertura comercial en los años 90 comenzó a dibujar un nuevo esquema de relación entre la Argentina y el mundo, despertando el interés por temas ligados al comercio internacional. La posibilidad de que aumentaran las exportaciones y las importaciones golpeaba a la puerta y había que estar preparado.
Así, la carrera orientada al comercio exterior fue tomando fuerza en el transcurso de la década hasta llegar a ocupar hoy un espacio importante en la oferta educativa argentina.
En los últimos meses la demanda de capacitación en estos temas se disparó de la mano de las empresas que, luego de la devaluación, intentan con fuerza trasladar sus ventas fuera de las fronteras.
Considerado por algunos como la única ruta que tiene el país para despegar de la recesión; por otros, como la alternativa para capitalizar la competitividad de una empresa, o como un nicho que encierra posibilidades de inserción laboral, el comercio exterior será una de las prioridades en las agendas públicas y privadas de este año.
Esto ya se refleja en el ámbito educativo, donde las universidades e institutos ponen a punto sus propuestas frente a una creciente demanda de carreras y cursos. Por todo ello, le acercamos en esta edición la opinión de los especialistas sobre el perfil del profesional que se requiere en el actual contexto del país y le presentamos la información sobre los lugares donde cursar estudios.
Adaptación
Según el director de la carrera de Comercio Internacional de la Universidad Nacional de Quilmes, Gabriel Fernández, el cambio en el perfil del graduado llegó a mediados de los 90. Hasta ese momento se requería un graduado con un perfil básicamente aduanero, hábil y capacitado para desarrollar todo tipo de trámites; luego, con la reconversión del sector, se comenzó a necesitar otro tipo de profesional con una formación más amplia y con capacidad de adaptarse a los cambios.
"Por eso, la carrera en la Universidad de Quilmes -contó- pasó en el 97 por una reforma académica donde se buscó darle un perfil más específico. En la actualidad tiene dos orientaciones: una que pone el acento en formar graduados capaces de proponer negocios y tener una visión estratégica y otra que promueve su inserción en la función pública y en el ámbito académico."
Por su parte, la coordinadora de Relaciones Económicas Internacionales de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Gabriela Michetti, destacó que una de las cosas fundamentales que hay que diferenciar entre las propuestas educativas es que existen algunas que están muy ligadas a lo técnico y otras que además de los conocimientos específicos del sector ofrecen elementos para entender el mundo de las relaciones comerciales internacionales.
"En este mundo hay políticas de comercio, normativas y reglas de juego específicas. En consecuencia, el perfil que nosotros creemos que se necesita es el de un profesional que haya abordado todos estos temas. Es por eso que en el transcurso de la carrera nuestros alumnos analizan procesos de negociación, políticas públicas y normativas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), entre otros temas. El plan de estudio apunta a que el egresado pueda insertarse tanto en el sector público como en el privado", puntualizó.
En relación con el mercado laboral, Michetti consideró que a corto plazo aumentará el pedido de profesionales capaces de diseñar un programa de exportación, hacer trabajos de reconversión dentro de las áreas del Estado y especialistas en controversias comerciales.
Dijo también que en la medida en que la agenda externa de la Argentina se vaya haciendo más compleja será necesario contar con gente entrenada en negociaciones y capaz de posicionar a distintos sectores industriales del país.
Héctor Arese, director de Comercio Exterior de la Universidad de Ciencias Empresariales (UCES) coincidió en que de aquí a cinco años crecerá la demanda de graduados. "Todavía hay muchas empresas que tienen problemas a la hora de cerrar un acuerdo internacional o en el manejo de los negocios, y no hay conocimientos específicos de otras carreras que se puedan aplicar a estas problemáticas", señaló.
Areas básicas
Arese sostuvo que la formación tiene que responder a áreas básicas, como operatoria, marketing y comercio internacional, idiomas e informática.
"Nosotros hacemos hincapié en lo que necesita hacer una empresa desde el punto de vista operativo. Dictamos las clases por medio del análisis de casos", precisó.
Por su parte, el director del Instituto de Comercio Internacional de la Fundación BankBoston, Félix Peña, advirtió que existen distintas instancias de inserción. "Por un lado -dijo- están los cargos en los que hay que trabajar en la operatoria y, por lo tanto, se necesita conocer los procedimientos y tener un buen manejo técnico. También existe la posilibidad de ubicarse en los departamentos de nuevos negocios de las grandes y medianas empresas, y allí se requiere gente con aptitud para analizar, entre otros puntos, los mercados externos y cómo se desplazan las ventajas competitivas. Y otra alternativa es la de trabajar en una filial externa de una firma, para lo cual además de contar con una formación técnica será necesario manejar idiomas, tener flexibilidad mental, estar abierto a recibir estímulos externos, tener curiosidad por el mundo y aptitud para el cambio".
Peña destacó que, a partir de noviembre último, se resgistró un aumento de la demanda de cursos cortos e intensivos. Son los llamados cursos "express" que se dictan fuera o dentro de las compañías.
Para el coordinador de Comercio Exterior de la Cámara Argentina de Comercio, Roberto Occhipinti, el gran problema que tienen algunos programas es que no abordan materias específicas. "Por lo general, los alumnos cursan un año o dos de materias genéricas y en el último año ven superficialmente 10 materias de comercio exterior, y lo que se necesita es tener experiencia en materias específicas", indicó, a la vez que consideró que el comercio exterior argentino todavía no llegó a su desarrollo y aún queda mucho por hacer. "Seguramente serán los jóvenes profesionales los que inicien el cambio", subrayó.
A la hora de sacar números, los interesados en propuestas privadas deben tener en cuenta que el valor de las cuotas mensuales en institutos y universidades va de los $ 145 a los $ 385.




