
El legado de Deng Xiao Ping
"Los mercados son buenos", decía
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Los empresarios chinos escriben hoy un capítulo postergado en la historia de su país.
Siglos atrás, cuando los expedicionarios de China encaraban viajes a Medio Oriente, nuevos destinos de Asia y las costas orientales de Africa, lo hacían sin un interés estrictamente comercial: los empresarios no viajaban detrás de estas incursiones porque eran los últimos en el escalafón social, debajo incluso de los campesinos. Sólo con Deng Xiao Ping, el estadista instruido en Francia y Rusia que sucedió a Mao en 1972, se revalorizó al empresario como motor de cambio y agente de modernización.
Este y otros aspectos de China fueron comentados recientemente por el profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, Augusto Soto, durante la 19a. Asamblea Anual de Antiguos Alumnos del IAE, la escuela de negocios de la Universidad Austral. Ante alrededor de 1900 empresarios de pymes y hombres de negocios, Soto -catedrático de Historia Política de China en el Centro de Estudios Internacionales e Interculturales de la universidad española- señaló que la política aperturista china "tiene más relevancia que la caída de la Unión Soviética o la del Muro de Berlín, por la cantidad de gente que ahora puede relacionarse abiertamente con el mundo, y no a escondidas como antes".
"Deng vio el fenómeno de los tigres asiáticos, que crecían y participaban de la Pax Americana, mientras China estaba fragmentada y con un profundo descreimiento, producto de la Revolución Cultural, la década perdida. Entonces viaja a Estados Unidos, donde firma contratos que sellan una relación estratégica de largo alcance", narró Soto. Este punto, según el académico, fue medular porque implicó la aceptación del papel del capital: "Hacerse rico es glorioso, de qué sirve ser socialistas si somos pobres", dijo, parafraseando a Deng.
A los 85 años, Deng viaja al sur, centro económico de China. "Allí dijo, temblando: «Los mercados son buenosª, lo que fue toda una señal", explicó Soto. Hoy, China forma parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Una persona del auditorio preguntó cómo hacer negocios con China, desde cero, en una pyme: "Hay que viajar a China, aprender el idioma para entenderlos. Saber que si bien en Shanghai el ingreso per cápita supera los 6000 dólares, el interior de China es el Tercer Mundo, con diferencias culturales y de dialecto. Hay que dejar gente en el terreno, contar con un padrino, ir con una carta de presentación; y hay que conocer muy bien los socios pensando en el largo plazo y tener bien presente que el sentido de la ley y los problemas legales son muy diferentes allí: para los chinos ir a la Corte es una ignominia, un insulto", explicó.




