El perfil del nuevo contexto

Sybil Rhodes
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19 de mayo de 2015  

Brasil ha sido visto como un país dinámico, emergente a nivel global y líder de Sudamérica desde, por lo menos, el principio de este siglo. Hay fundamentos concretos para apoyar estas percepciones. La economía brasileña, que ya era una de las mayores del mundo, creció sostenidamente hasta 2012. Según las medidas de especialistas académicos, Brasil ha sido la "potencia unipolar" del subsistema internacional sudamericano desde 1985.

Los gobiernos brasileños, particularmente durante las presidencias de Cardoso y Lula, usaron efectivamente el soft power para proyectar una buena imagen del país y alcanzar objetivos diplomáticos. Brasil incorporó la idea de "Brics" en su política exterior, logrando -junto con los otros miembros de la sigla- darle existencia política a un grupo que sólo existía conceptualmente. También usó la diplomacia para liderar la construcción de un sistema de instituciones para la cooperación en Sudamérica. Para esto, además de basarse en sus capacidades materiales, recurrió a su prestigio como nación emergente pacífica y democrática y aprovechó las tendencias, en el mismo sentido, de sus vecinos.

Para las autoridades brasileñas ha sido una prioridad consistente que la Argentina sea un socio de su ascenso. Por eso ha tolerado un nivel de proteccionismo que irrita a los empresarios brasileños. Por su parte, la Argentina retaceó su apoyo a las ambiciones globales de Brasil mientras lo acompañó en las sudamericanas. Así, a diferencia de varios otros países de la región como Colombia y Perú (que han firmado acuerdos comerciales bilaterales con Estados Unidos), la Argentina se opuso activamente a la visión norteamericana de una zona hemisférica de libre comercio, uniéndose a Brasil en la resistencia al ALCA. Hoy las estrategias regionales y globales de Brasil están más en duda debido a sus problemas económicos y políticos.

Su economía está a punto de entrar en una recesión y el gobierno de Dilma Rousseff ha sido jaqueado por los escándalos de corrupción y las numerosas protestas populares. Estos problemas ya impactaron en la política exterior. Desde 2011 hay menos iniciativas para proyectar el país globalmente. Dentro de la región el Mercosur está en crisis y la Unasur se estancó. El liderazgo brasileño de Sudamérica parece débil comparado con la Alianza del Pacífico, la iniciativa de México, Colombia, Chile y Perú para aprovechar el boom asiático.

Mundo multipolar

El ascenso de nuevas potencias económicas resultará eventualmente en cambios en las reglas e instituciones políticas internacionales. En lugar de un sistema dominado por una sola superpotencia tendremos un mundo más multipolar. Tanto el proceso de cambio en sí como su dirección traen oportunidades e incertidumbres para los países chicos y medianos. ¿Cómo deberían responder a las presiones externas? ¿Cuáles son las estrategias de acción colectiva regional que deberían priorizar? Brasil y China son los principales socios comerciales de la Argentina. ¿Está el país trasladando el eje de su inserción internacional desde el atribulado vecino hacia el gigante asiático? Un dato quizá revelador es que el acuerdo entre la Argentina y China del último febrero molestó más en Brasilia que lo anunciado por fuentes oficiales.

Es de esperar que Brasil tenga -dados los problemas mencionados- menos paciencia con las diversas disputas comerciales que sostiene con Argentina. Desde hace un tiempo viene reconsiderando si debería mantener el estatus de socio especial que le concede. Las autoridades argentinas tendrían que contemplar la coyuntura actual del país vecino y lidiar constructivamente con los roces de corto plazo. No menos importante resulta el serio debate que Argentina debe dar sobre el tipo de relación de largo plazo que quiere mantener con Brasil y el papel que el Mercosur desempeñará en un mundo de grandes cambios. Lo ideal para los dos sería encontrar un justo medio que permita aprovechar las oportunidades de la multipolaridad (como la inversión china) sin perder los beneficios de las instituciones para la cooperación regional ya construidas. Las declaraciones de diplomáticos de algunos de los países de la Alianza del Pacífico en favor de un acercamiento con el Mercosur ofrecen una visión de otras posibilidades que no se han contemplado hasta ahora.

La autora es directora de la Maestría en Estudios Internacionales de Ucema

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