El proyecto siberiano del río Tumen
Rusia, China y Corea del Norte se asoman al mar del Japón por el puerto de Vladivostok
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VLADIVOSTOK (The Economist).- Basta con echar un vistazo al mapa para darse cuenta de la importancia estratégica y del potencial económico que reviste el delta del río Tumen. Durante todo el año, sus puertos brindan acceso al Japón, Corea del Norte y Corea del Sur y, más allá, al sudeste asiático y a las costas occidentales de América.
Hacia el interior se extiende una región fértil en recursos naturales, tierras de cultivo, mercado inmenso y mano de obra hábil. Todo ello conectado a Europa por el ferrocarril Transiberiano.
El Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (UNDP) considera que esta región representa una de las últimas grandes oportunidades de Asia aún no explotadas en su verdadero alcance.
Durante seis años, el UNDP ha hecho lo posible por coordinar el Proyecto Tumen, que involucra no sólo a Rusia, China y Corea del Norte -países por los que discurre el río Tumen-, sino también Corea del Sur y la Mongolia Interior. No ha sido tarea fácil pues salieron a relucir antiguas rivalidades.
Funcionarios de China y de Corea del Sur hacen notar que la ciudad rusa de Vladivostock y una gran parte del circundante Primorsky Krai (Territorio Marítimo) les perteneció en otro tiempo. En Corea del Sur hablan del Mar del Este en forma confusa hasta que uno advierte que se refieren al Mar del Japón. Algunas autoridades rusas, creyendo que el nacionalismo les procura votos, insisten en la cantilena china. Mientras que Corea del Norte y del Sur están todavía, técnicamente, en guerra.
Quinquenio
A pesar de todo, dicen los funcionarios del UNDP, se están realizando genuinos progresos. China, Rusia y Corea del Norte están completando los ramales ferroviarios en las principales rutas del transporte. Los sistemas de telecomunicaciones están bastante adelantados. En Pekín, donde se verifica el mayor cúmulo de tareas burocráticas, Ian Davies, de la secretaría del Proyecto Tumen, calcula cuánto tiempo demandará todavía la instrumentación definitiva de las obras previstas. Cinco años, a su juicio.
Mientras tanto, le corresponde a la organización asegurarse de que la región aparezca atractiva para los negocios. Tienen que atenuarse las reglamentaciones aduaneras y los gobiernos locales deberán liberalizar los incentivos para la inversión. "Los negocios y las inversiones fluyen cuando se abren las fronteras", dice Davies. Nadie lo discute.
¿Cuál es la principal dificultad en lo sucesivo? Corea del Norte sigue siendo el socio más complicado. El reino ermitaño no mantiene relaciones diplomáticas con Japón ni Estados Unidos, las dos principales naciones eventualmente interesadas en comprar los productos del Proyecto Tumen.
Rajin-Sonbong, la porción norcoreana en el área del Tumen, es una zona económica especial aislada del resto del país, pero la entrada y salida de allí por parte de extranjeros está aún sometida al capricho de los burócratas del Norte. Hay que aclarar, sin embargo, que los puertos de Rajin-Sonbong están trabajando bien. Según Dai Xiyao, que supervisa los asuntos del Tumen por el gobierno regional de la provincia china de Jilin, los buques de carga hacen normalmente escala en los puertos de Corea del Norte. Como una consecuencia de ello, muchos comerciantes chinos los prefieren en lugar de los cercanos puertos rusos de Posyet y Zarubino, que utilizaban anteriormente. Esto ha disgustado sobremanera a los rusos.
Vladimir Arkhipov, representante del Ministerio de Comercio Exterior ruso en la zona de economía libre de Nakhodka (Primorsky Krai), se pregunta por qué razón habrían de preocuparse los rusos de todo menos de sus propios problemas de desarrollo, tales como los que afligen al puerto de Vostochny. Situado inmediatamente al este de Nakhodka, es el puerto más grande y probablemente el mejor administrado del extremo oriente ruso. Aún así, ha visto caer su volumen de cargas desde las 225.000 toneladas anuales durante la era soviética a las apenas rentables 60.000 toneladas anuales de ahora. Rusia, sostiene Arkhipov, tiene que preocuparse más por la reactivación de Vostochny que por la modernización de los puertos coreanos o de los ferrocarriles chinos.
Otros opinan que, si no se logra el desarrollo del resto de la región, Vostochny declinará inexorablemente. La mayor parte de los funcionarios, ya sea de Rusia, de China o de las Naciones Unidas, está convencida de que, en la medida en que progrese el Proyecto Tumen, todos saldrán igualmente beneficiados. Algún día, tal vez.
(Traducción de Jorge Ortiz Barili).





