Instrumentos y accesorios musicales: las exportaciones menos pensadas

Con cifras que le permiten ser optimista, el sector dominado por pymes confía en que las ventas al exterior seguirán creciendo mientras se instalen políticas de promoción a largo plazo
Carlos Toppazzini
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12 de julio de 2018  

Más de seis millones de dólares vendió este sector al exterior durante el período 2016-2017
Más de seis millones de dólares vendió este sector al exterior durante el período 2016-2017 Crédito: Shutterstock

"La música puede cambiar el mundo porque puede cambiar a la gente", dijo alguna vez Bono, el cantante de la banda U2. También puede cambiar un negocio, un sector o la estrategia comercial de una pyme, agregarían desde Cafim, la Cámara Argentina de Fabricantes de Instrumentos Musicales, que nuclea a pequeñas y medianas empresas de un segmento que consolidó exportaciones –en promedio– por US$6.100.000 durante el período 2016-2017, según las cifras que manejan en la institución, provistas por Nosis.

El mercado argentino de producción de instrumentos y accesorios musicales está conformado por más de un centenar de pymes y microemprendimientos relacionados al diseño y la fabricación de una amplia variedad de productos como guitarras, charangos, contrabajos, arpas, violoncellos, flautas, bombos, redoblantes, baterías, teclados, bandoneones, cuerdas, amplificadores, pedales, micrófonos, cables, geles para baterías acústicas, correas, fundas, clavijas y un largo etcétera.

"El segmento exportador abarca de un 25 a un 30% de empresas que vienen creciendo sostenidamente desde hace más de 10 años", destacan en Cafim. Los motivos de ese crecimiento se encuentran en la alta calidad de los productos, la buena reputación del diseño argentino y la capacitación e inventiva de los recursos humanos del sector para ofrecer novedosas propuestas musicales. Este combo hace que los instrumentos y accesorios argentinos lleguen a más de 55 países.

Sin embargo, aunque el grado de inserción internacional es amplio, necesitan expandirlo. "Cuando vamos a comercializar productos al exterior, la competencia es global y para eso necesitamos contar con las mejores y más inteligentes políticas de Estado, sobre todo para la adecuada relación precio-calidad de nuestros productos, porque se nos hace inviable competir, por ejemplo, con el sudeste asiático", explican. Y la solución sería "una política por diferenciación y mejor calidad de los productos".

Para los representantes de la cámara, "la realidad política y económica del país incita a nuevos desafíos de apertura comercial por las dificultades para colocar nuestros productos en el mercado local. De ahí la necesidad de buscar y consolidar destinos de exportación para promover el crecimiento del sector y generar mayor reconocimiento internamente". Para eso, consideran, "se obtendrían mejores y más rápidos resultados con una política integral desde el Estado para la colocación de las exportaciones, y así aumentar la competitividad de las empresas".

Panorama incierto

Unos 55 países son los receptores de los instrumentos musicales argentinos
Unos 55 países son los receptores de los instrumentos musicales argentinos Crédito: Shutterstock

Magma Music se fundó en 2005 en Avellaneda, y se dedica a la fabricación de cuerdas para músicos profesionales. Gracias a la presencia en exposiciones internacionales y viajes de negocios se animaron a exportar y hoy llevan sus productos a más de 35 países. "Como estrategia, desarrollamos cuerdas de los instrumentos típicos de cada país, un nicho descuidado por otras empresas, y así logramos la apertura de mercados para luego incorporar nuestra línea completa de cuerdas", revela Lorena Medina, directora de la compañía y presidenta de Cafim.

No obstante, reconoce que todas las pymes atraviesan ahora una etapa compleja que repercute tanto a nivel interno como global. "Localmente, estamos afectados por la situación inflacionaria, la gran caída en el consumo y el incremento de las importaciones de productos de bajo costo. Y nuestra competitividad externa se ve tocada por el aumento de las tarifas e impuestos que influyen en el costo de producción", asegura.

Nikanor González Bienes Aybar es vicepresidente de dbdrums, empresa de baterías electrónicas y accesorios que dirige con Julián Berenstecher, y que comenzó escalonadamente a comercializar sus productos en Inglaterra, España, Italia, Estados Unidos y América Latina. "Si bien la situación no es ideal, las empresas siguen invirtiendo en capital de trabajo, lanzamientos de productos y en mantener los niveles de actividad. Nuestro objetivo en este escenario es atomizar y diversificar mercado aún más para sortear los vaivenes locales", planifica.

Por su parte, la marca KWCables nació de la empresa familiar Fatyc, que, en 1998, decidió diversificarse en el rubro de instrumentos musicales y que desde 2011 exporta a España, México y otros países de Sudamérica. Su director comercial, Ignacio Chichizola, comenta que "la realidad que más impacta es la retracción del consumo, aunque también notamos que se profundizó el ingreso indiscriminado de productos de origen asiático, de muy baja calidad y que no contribuyen ni al sector ni al consumidor final". Y remarca que, para progresar en mercados externos, "es necesario mejorar el ecosistema donde producimos".

"Hoy más que nunca requerimos del ingenio y la creatividad para sobrellevar el momento, a la vez que exportar se vuelve vital para seguir creciendo", dice Darío Soich, CEO en DS Pickups, creada en 2001 para diseño y fabricación de micrófonos electromagnéticos para instrumentos eléctricos. En 2013 comenzaron a exportar hacia Brasil, Venezuela, México y Estados Unidos, pese a que –según Soich– "siempre es más difícil exportar para una empresa pequeña por una cuestión de escala productiva, precios relativos, capacidad de negociación y recursos disponibles". En ese sentido, "el constante movimiento del costo de la materia prima no nos permite proyectar nuestros precios en el exterior, y si no logramos mantener los costos de fabricación de los productos, no podremos sostener ni ganar nuevos mercados", expresa Walter Núñez, director de Solidrums Argentina. Esta pyme familiar de Lanús exporta desde 2013 sus baterías semiprofesionales y profesionales al mercado europeo y estadounidense. "La situación actual de las importaciones nos perjudica por completo, ya que la mayoría de los productos son de muy bajo precio", alerta.

En resumen, las causas que complican la exportación de las empresas del sector están bien identificadas. "Los insumos básicos para producir son importados, se encuentran contemplados en posiciones arancelarias con alto valor y cuentan con licencia no automática de importación", enumera la titular de Cafim. Todo esto, según ella, "eleva notablemente el costo en la fabricación de los productos y dificulta la competitividad en el mercado externo". Por otra parte, añade, a una empresa con estructura pequeña "le resulta más complejo realizar todo el manejo de una exportación, y para que funcione una solución como el Exporta Simple, los costos de los fletes no deberían ser tan elevados como en la actualidad".

Un camino diferente

Las políticas globales tendientes al proteccionismo dificultan aún más la colocación de productos en el exterior. Al respecto, la Argentina optó por un camino distinto y desde la cámara consideran que "sería necesario tomar medidas de protección y promoción de las exportaciones e importaciones, especialmente al tratarse de sectores de alto valor agregado como el nuestro". Para mencionar solo un aspecto que mejoraría la competitividad, Cafim viene trabajando desde hace tiempo en el pedido de reducción de aranceles aduaneros para los insumos básicos que requieren para la producción. "La disminución de las alícuotas de importación en concepto de materias primas y componentes electrónicos que no se fabrican en la Argentina sería de gran ayuda para el crecimiento interno y externo", señalan.

En momentos en los que el consumo local se ve afectado, buscar mercados fuera del país parece la alternativa lógica. "De todos modos, para que una pyme pueda subsistir se requieren ciertas condiciones de estabilidad macroeconómicas locales. Pero planteando ese escenario como condición, el futuro del sector puede ser auspicioso", se ilusiona González Bienes Aybar.

Para Chichizola, en tanto, si bien se puede entender el nuevo tipo de cambio como "un poco de aire fresco para exportar, más temprano que tarde la inflación terminará emparejando esa ventaja, profundizando la problemática en detrimento de la actividad". Por eso, cree que "se necesita un plan integral para trabajar en reducir la alta presión tributaria y la inflación". Y añade que "el poco, burocrático y costoso acceso al crédito tampoco es un tema menor". Efectivamente, coincide Núñez, hace falta lo que a cualquier país para exportar: "Ser competitivo en precio y tener reglas claras, con costos internos estables y leyes laborales que permitan emplear gente sin temor". No obstante, confía Soich, "conocemos nuestro potencial y sabemos que hay un interés genuino en el exterior por los productos que hacemos en la Argentina".

Por último, desde Cafim son optimistas y creen que las exportaciones del sector seguirán en aumento, aunque no al ritmo que desean y por la capacidad productiva instalada. "Estamos convencidos de que se deben articular políticas estatales de promoción de las exportaciones y ciertas medidas de protección frente a las importaciones, como está ocurriendo en los países desarrollados. Si acompañamos esa tendencia, seguramente obtendremos mejores resultados y mayor dinamismo en el sector", concluyen.

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