
Italia, el imperio de las Pyme
Marketing y asociativismo, la mentalidad comercial de la península
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Italia ocupa en el mundo un espacio nueve veces menor que el de la Argentina. Sin embargo, si se mide su movimiento internacional de bienes y servicios, esta península es 10 veces nuestro país. Claro que para entender por qué esta península montañosa y sin recursos naturales es una potencia mundial hay que reconocer su lugar estratégico controlando el Mediterráneo, y concederles a Rómulo y Remo, o a Eneas, el mérito de que esto suceda.
Cuna de emperadores y del patrimonio cultural tal vez más importante de Occidente, su tendencia totalitaria en la mitad del siglo XX provocó una emigración masiva de su mano de obra y un desguace de su industria. Y desde hace 40 años, Italia debe su lenta y progresiva reconstrucción productiva y exportadora a las pequeñas y medianas empresas, un modelo comercial por imitar.
La herencia del Lazio en nuestro país excede ya el territorio de los apellidos para converger hacia su idiosincrasia económica. Con esta meta por delante, se realizó la semana última el seminario Oportunidades comerciales con la República de Italia.
Allí, la Fundación ExportAr y su par italiano Mediotrade firmaron un convenio de cooperación para el incremento de las exportaciones no tradicionales de las Pyme argentinas. Si bien el eje principal del acuerdo será la extensión de la experiencia de las poderosas Pyme italianas, el fin último será aprovechar "los instrumentos crediticios no tradicionales para la financiación de nuevos emprendimientos y la generación y detección de oportunidades comerciales para las empresas argentinas en Europa", según señaló el director de la Fundación ExportAr, Marcelo Elizondo.
Son varios los datos que sostienen la autoridad de Italia como tutor de lujo para la educación comercial de la Argentina y sus Pyme.
En 2001, el PBI italiano (un billón de dólares) creció en un 1,8%, registrando una caída respecto de 2000, cuando el indicador fue del 2,9%. No obstante, fue por primera vez, desde 1995, superior al promedio de sus socios en el bloque comunitario.
Su balanza comercial el año último arrojó exportaciones por unos US$ 265.900 millones (un 3,8% más que en 2000), en tanto que sus importaciones totalizaron 248.400 millones de dólares, registrando un superávit de unos US$ 17.500 millones.
Si bien los índices de la producción italiana descendieron en 2001, el empleo creció más de un 2%, por lo que sólo un 10 por ciento de la población económicamente activa está sin trabajo. Incluso, las inversiones en la península fueron de casi US$ 210.000 millones en 2001, según datos del Banco de Italia.
"Las economías de la Argentina e Italia ofrecen posibilidades de sinergia", señaló el embajador italiano Roberto Nigido durante el seminario, y explicó que para que esto suceda hay que ajustar la "capacidad exportadora argentina, que obliga a las empresas a ser más competitivas. Esta es una lección que Italia aprendió, y que puede enseñarle a este país", añadió.
Integración productiva
El vicecanciller Martín Redrado señaló que se está trabajando en "un nuevo paradigma que completará el de los 90 -que consistió en la apertura unilateral a las inversiones externas- y que se sustentará con un comercio más justo y libre. Esta década se caracterizará por el comportamiento exportador. Para ello, tendremos que vincularnos con socios estratégicos, como Italia, para la especialización y la integración productiva", agregó.
El camino por recorrer es largo: el intercambio con la península no llega a los 1700 millones de dólares.
"Firmamos este acuerdo porque estamos convencidos de la gran capacidad productiva y exportadora de la Argentina, y vemos como muy favorable la integración con Italia", sostuvo el presidente de Mediotrade, Mauro Seppia. Mediotrade funcionará como un puente, canalizando toda la tecnología necesaria, el know how, la asistencia técnica y el marketing, adquiriendo y comercializando los productos no tradicionales de la Argentina", añadió.
"Hay que reconocer que en la Argentina de hoy no funcionan los instrumentos de crédito tradicionales, por lo que sería útil aprovechar los flujos de exportación como instrumentos de pago", explicó el funcionario italiano.
Para Federico Balmas, director del Instituto Italiano para el Comercio Exterior (ICE), institución que forma parte del acuerdo, "la exportación jugará un rol fundamental en la reactivación argentina". Si bien el ICE promociona en el mundo el "made in Italy", apoya el convenio para que "crezca el intercambio comercial entre ambos países. Tengan en cuenta que Italia no tiene recursos naturales, es básicamente un transformador de materias primas condenado a la importación a los mejores precios", dijo.
Pero existe un problema, dado que en tiempos normales se daba una anomalía entre ambos países: "Mientras los 25 principales productos exportados por Italia consistían en todo tipo de maquinaria y autopartes, los de la Argentina eran commodities, lo que provocaba importantes saldos negativos comerciales para este país", advirtió Balmas. Si bien ahora los productos locales son cuatro veces más baratos en el exterior, en lo que va de 2002, las exportaciones cayeron un ocho por ciento.
"La causa de esto no debe buscarse en Brasil, el principal socio comercial, o en la caída de los precios internacionales de los commodities, sino en la falta de diversificación geográfica exportadora argentina que hace que su estructura comercial hacia el mundo sea endeble", manifestó Balmas.
Para el especialista, los beneficios del comercio exterior sólo se percibirán "a partir de una poderosa producción industrial que le dé sustento a la fuerza exportadora, y no al revés".
Tras recordar el elenco estable de errores en la política económica - "ausencia de una política económica sólida que acompañe a la devaluación;inseguridad jurídica y falta de crédito"- Balmas ponderó que manejando bien las variables actuales "se podrán obtener resultados favorables".
Recomendó "empezar por un proceso de desarrollo industrial. Debe recordarse que la Argentina es uno de los pocos países de América latina con producción diversificada y de calidad; por esta razón, su competitividad no puede justificarse solamente por el lado de los costos, sino en la calidad de sus productos y en su mano de obra altamente calificada. El futuro argentino está en el desarrollo industrial; la Argentina no se arregla más con una buena cosecha", añadió.
A partir del convenio, la estrategia con Italia no deberá basarse sólo en las oportunidades comerciales, sino en las oportunidades de colaboración para la producción y exportación en conjunto.
El ICE está capacitando a directores argentinos de consorcios exportadores, un dato valioso considerando que Italia es el país con mayor experiencia mundial en la asociación para exportar: el 30% de sus empresas tiene su capital compartido. "Italia no sólo tiene know how; tiene mucho dinero", apuntó Balmas, tentando al numeroso auditorio de empresarios Pyme.
Marketing
Imagen, marca país y comercialización -asignaturas todavía pendientes- fueron los conceptos en los que Giorgio de Lorenzi, vicepresidente de la Sociedad Italo Argentina, hizo énfasis.
La unión virtuosa para él sería la calidad y la competitividad de los precios argentinos unidos a la experiencia de marketing internacional de Italia y su vasta presencia en los mercados internacionales. "Por un tiempo se generó una sensación mundial de que la exportación era para la Argentina una alternativa al mercado interno. Esta crisis puede ser, entonces, un punto de partida para encarar la producción pensando en la exportación", sostuvo.
"Esto precisa de una cultura que Italia puede ayudar a crear porque es por excelencia un país mercantil y de buenos vendedores, desde los tiempos de Marco Polo y sus largos viajes para vender sus productos", concluyó.
Productos con más posibilidades
- El convenio suscripto entre Mediotrade de Italia y la Fundación ExportAr pretende capitalizar el cruce de información sobre lo que más importa la península y lo que más exporta la Argentina para que se incremente el flujo comercial. En un estudio preliminar realizado por el organismo nacional, la coincidencia bilateral en cuanto a oferta y demanda se da en los siguientes productos:calderas, máquinas y demás artefactos eléctricos;autos y tractores; combustibles y minerales;plásticos;fármacos;papel y cartón;aluminio;pieles y cueros;manufacturas de fundición de hierro y acero; caucho y aceite, entre otros.




