La Aduana largó la instrumentación progresiva del Sistema Malvina

El uso de la nueva plataforma informática de registración de operaciones aduaneras ya es obligatorio en operaciones de exportación en planta y factoría; detalles que los operadores deben tener en cuenta
El uso de la nueva plataforma informática de registración de operaciones aduaneras ya es obligatorio en operaciones de exportación en planta y factoría; detalles que los operadores deben tener en cuenta
Flavio Jesús Lobosco
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26 de noviembre de 2013  

Desde hace unas semanas comenzó a tomar forma lo que antes era un rumor, el cambio de sistema informático aduanero, donde el todavía vigente SIM (Sistema Informático María) le cederá espacio a otro SIM (en este caso, Sistema Informático Malvina, sin "s" al final).

Para aquellos que ya hace décadas estamos en el ámbito del comercio exterior, este nuevo sistema ya tiene un proceso de un par de años, generando o intentando generar no sólo un cambio de etiquetas respecto de su denominación, sino también acercar algunas soluciones o adaptaciones a las necesidades informáticas para la registración de destinaciones aduaneras, ahora en su correlación con temas vinculados como el ingreso y egreso de divisas, el control de valor y origen de las mercaderías y otros tópicos por considerar dentro del proceso de registración.

Haciendo un poco de historia y de antecedentes en la materia, recordemos que la efectiva puesta en marcha del María comenzó el 1° de enero de 1999, hace casi quince años, que parecen una eternidad. Entonces eran muchos los escépticos respecto de su real funcionamiento y aplicabilidad, dado que, seamos sinceros, había todo un culto a la burocracia instalada que generaba una gran fuente de corrupción y manejos espurios, y existían muchos sectores que apostaron al fracaso del sistema para asegurar una continuidad de esas prácticas.

Recordemos que, a principios del nuevo siglo, el acceso a Internet (o a las herramientas informáticas en general) en las empresas, e incluso para las personas, no era sencillo, por lo que hubo un reacomodamiento a los usos y costumbres respecto de cómo llevar adelante una operación de importación y exportación.

No obstante, con algunos tropiezos, lentamente el sistema logró incorporarse definitivamente como el medio para poder realizar registraciones de operaciones aduaneras de cualquier índole, y a la fecha prácticamente todas las destinaciones se canalizan a través de esta herramienta informática.

Evolución

Sin embargo, los cambios se suceden de modo irreversible y rápidamente en lo temporal, por lo que aquello que aparecía como "novedoso" hace poco más de una década, se presenta como obsoleto en la actualidad, por lo que se impone un cambio en la formalidad de las registraciones aduaneras que permita tener una actualización de cara a la coyuntura de lo que en la práctica se necesita.

Entonces, ¿qué cambia con la aparición del Malvina?

Al momento de realizar este informe, cabe aclarar, el nuevo sistema se encuentra en un proceso exploratorio y de instrumentación progresiva. El servicio aduanero ya lo hizo obligatorio para operaciones de exportación en planta y de factoría, así como en lo que respecta a las autorizaciones para las importaciones y exportaciones.

Actualmente, desde el punto de vista operativo, sólo es utilizado por los guardas y verificadores de aduana, y el próximo paso será la incorporación como usuarios de los despachantes de aduana.

Se busca con el cambio de sistema la sustitución de falencias que tiene todavía el actual Sistema María, en cuanto, por ejemplo, a sus mecanismos de control. Se perseguirá mejorar los niveles de recaudación a través del Banco Nación, y se espera también poder controlar en un futuro próximo los ingresos y egresos de divisas que generan los intercambios comerciales con el exterior.

Online

Otra diferencia sustancial del sistema Malvina es que ya está alojada en la página de AFIP/Aduana, mientras que el sistema informático anterior sólo estaba disponible a través de un kit que debía ser previamente instalado.

Un tema que necesariamente deberá tenerse en cuenta es que más de 40.000 usuarios se conectarán al sistema. Habrá que lograr condiciones de buena operatividad y que no se generen caídas importantes durante su utilización.

De esta manera, se terminará de integrar el proceso declaratorio aduanero con el de control fiscal, y se espera, de este modo, un tratamiento más eficaz a la hora de detectar contrabandos, evasiones impositivas y de índole no económica, y una notoria mejora en los sistemas informáticos utilizados por el país.

Con seguridad, en el proceso de implementación se apreciarán algunas trabas y errores en su utilización, proceso que puede considerarse lógico hasta su pleno funcionamiento. Este tipo de "trabas" puede generar, en el futuro, algunas incomodidades entre los usuarios, es decir, entre los importadores y los exportadores, y que ello derive en sobrecostos y pérdidas de tiempo hasta su acomodamiento final.

Ahora bien, prestemos atención al siguiente hecho: la intención de canalizar toda la información a través de una ventanilla única puede generar en el corto plazo la unificación de la información, por lo que es dable pensar en que derive también en drásticos cambios en la modalidad de la registración de las DJAI, por ejemplo.

Por eso, los importadores y exportadores deben prestar cuidadosa atención a estos cambios, dado que si bien no se prevé que tengan la capacidad de poder llevar adelante un proceso de registración aduanera, serán mucho más ágiles las posibilidades de ser sancionados on line, por lo cual necesita un rápido acomodamiento a lo establecido en el marco informativo establecido en el Sistema de Comunicación y Notificación Electrónica Aduanera (Sicnea), y una mayor interacción con los despachantes de aduanas que son, sin dudas, no sólo intermediarios necesarios e imprescindibles, sino actores que ya tienen un perfil de consultor asociado para tener un comercio internacional más eficaz en su operatividad.

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