La importancia del agente marítimo
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A pesar de ser un eslabón esencial del comercio exterior, no todos saben lo que hace un agente marítimo. Para resumirlo, es el representante legal y comercial del buque en el puerto. A su cargo se encuentran todas las operaciones de carga y descarga, convirtiéndose en un coordinador de servicios en nombre del propietario, operador u armador de la embarcación.
En algunos casos, es quien dispone de la carga para la que fue contratado, atendiendo las cuestiones operativas, comerciales, laborales y de seguridad, entre otras.
El agente marítimo tiene variados interlocutores, entre los que se encuentran autoridades, armadores, cargadores, recibidores, prácticos, remolques, terminales portuarias y demás sectores de la comunidad marítima. Planifica sus tareas con el objetivo de que el buque realice una operación eficaz y eficiente, minimice demoras y costos bajo criterios de simplificación y competitividad. Tiene además una relación legal y comercial con su principal (armador, propietario o capitán) y, de acuerdo con la ley argentina, cumple una función pública como auxiliar de la autoridad. Esta representación lo hace responsable de cuestiones comerciales y privadas. Ante cualquier incumplimiento de su principal, está obligado a hacerse cargo de multas, sumarios y procedimientos que imponga el Estado.
En definitiva, sin agente no hay garantías para el Estado sobre las actividades que realizan los buques y cualquier problema relacionado.
En tiempos en los que se habla y avanza en materia de ventanilla única, el agente marítimo es, en sí mismo, un eslabón donde confluyen requerimientos y saberes legales, comerciales, logísticos y técnicos. Un verdadero pivote, sin el cual el comercio marítimo no podría desarrollarse.
Julio Delfino





