
La liebre, sólo para paladares exquisitos
Crece la demanda de gourmets europeos
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RIO CUARTO, Córdoba.- Los inmigrantes del Viejo Continente la trajeron a América a fines del siglo XIX y, curiosamente, hoy se extingue en Europa. Justamente por eso, la faena de la liebre, uno de los animales silvestres más codiciados en la práctica de la caza menor, se ha convertido en un negocio.
La sostenida demanda de cortes congelados de la liebre lepus europeaeus (la autóctona, o patagónica, está en vías de extinción) generó la proliferación de empresas frigoríficas en el país. Algunas están radicadas en las provincias de Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe.
En estos días, la firma Rigon SRL, que posee plantas en Río Cuarto y Rufino, está pronta a enviar cerca de 800.000 kg a Alemania, Francia e Italia, entre otros países. En rigor, es una cantidad un tanto menor de la remitida años atrás, debido a que el actual ciclo de caza sólo duró dos meses, como consecuencia de la reaparición de la aftosa en el país.
"En 1968 montamos el primer frigorífico en Rufino, y como el negocio se volvió interesante, compramos en 1980 otra planta aquí para cumplir con el incremento de la demanda", explicó a La Nación el gerente general de la firma, Marcelo Barral.
Varias cadenas de comercialización de los países europeos ofrecen en sus góndolas la carne de liebre congelada faenada por empresas locales, que respetan las normas impuestas por la Unión Europea (UE) y son controladas regularmente por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
Las operaciones de exportación que cierra Rigon SRL cada año dan trabajo a cerca de 200 operarios, además de a una innumerable cantidad de cazadores, que cobran 4 pesos promedio por cada liebre.
"Respetamos el tiempo permitido de la caza (entre el 1° de mayo y el 1° de agosto) porque coincide con el descanso reproductivo de la liebre. No nos interesa trabajar en épocas en que está prohibida; si lo hiciéramos, echaríamos a perder el negocio", explicó Barral.
Los orígenes
La liebre europea fue traída a Santa Fe por el cónsul alemán de Rosario, a fines de 1800. Posteriormente, otros inmigrantes hicieron lo mismo en Buenos Aires y San Luis. Fue considerada plaga hasta 1978. En 1980, se habilitó la caza comercial.
Algunos grupos son muy prolíficos, y paren entre tres y ocho crías entre 4 y 8 veces al año. Las crías alcanzan una madurez sexual a los seis meses de edad. El peso del animal adulto oscila entre 2 y 4 kg.
"En Europa es demandada porque el avance de las poblaciones ha hecho perder la fauna silvestre. Sólo se practica la caza deportiva, pero no comercial. Además, la liebre no se reproduce en cautiverio", explicó el directivo de la empresa.
Los equipos de caza, que se arman para abastecer la demanda de los frigoríficos, están compuestos por dos o tres personas, que se dividen las funciones de alumbrar, buscar y disparar, preferentemente con escopeta.




