
Las tres prioridades
Los auxiliares de la Aduana apuntarán este año a conquistar tres puntos trascendentales: la posibilidad de contar con un colegio profesional, la obtención de una cobertura por mala praxis y la creación de la Obra Social Despachantes de Aduana
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Así como los abogados son auxiliares de la Justicia y los contadores ponen su firma en los balances, hacen lo propio ante la Aduana: son agentes auxiliares del comercio exterior y con su firma garantizan ser solidariamente responsables.
Pero el peso de esta mochila no tiene las espaldas jurídicas lo suficientemente robustas, aún entrado como está el siglo XXI, con un comercio y una economía totalmente globalizados, con instituciones internacionales como la Organización Mundial de Aduanas (OMA) que fijan normas que enaltecen esta profesión habida cuenta del rol que juegan en la trazabilidad y transparencia de la operatoria de los importadores y exportadores ante las autoridades recaudatorias.
La nueva gestión del Centro Despachantes de Aduana (CDA), que renovó recientemente su comisión directiva a cuyo mando está Gustavo López, persigue los mismos objetivos de la que dejó Rubén Pérez, que pueden resumirse en tres grandes puntos: lograr la colegiatura de la profesión; crear una obra social propia, y gestionar un seguro que cubra las operaciones.
"El objetivo prioritario es pelear por la colegiatura, proyecto que entra en tratamiento legislativo en la primera sesión de marzo, porque ya tiene el aval de tres comisiones en el Congreso", indicó López en diálogo con LA NACION.
El segundo gran desafío será lograr este año la aprobación en la Superintendencia de Servicios de Salud de la Nación el número de registro para habilitar la Obra Social de Despachantes de Aduanas (OSDA). "Tener una obra social propia representa una ventaja abismal a sólo tener un acuerdo con una prepaga, como el que tenemos ahora. Además, entrar en una prepaga por medio de una obra social se logra un costo un 40% inferior", explicó el presidente del CDA.
Para eso, el centro creará una estructura aparte, con su comisión directiva propia, que funcionará con total independencia del Centro.
Mala praxis
"El tercer gran objetivo es obtener un seguro por mala praxis al documentar operaciones (similar al que existe en el ejercicio de la medicina), para cubrir al despachante que es solidariamente responsable ante la Aduana. Tal vez hizo todo bien pero se cometió un error en el embarque en el exterior y el despacho termina por no coincidir. Y el despachante corre el riesgo de caer en un juicio por contrabando, y los costos de estructurar una defensa para demostrar su inocencia son altísimos", añadió López.
Los riesgos aumentar desde el momento en que la clasificación arancelaria comenzó a correr por cuenta del despachante, mientras antes sólo sugería y la potestad seguía en manos de la Aduana. "Es una cobertura, incluso ante errores involuntarios", amplió el directivo, tras agregar: "Creo que podemos obtener un seguro competitivo porque hay una masa crítica atractiva para las compañías de seguro. Si logramos una tarifa competitiva y el respaldo de una buena compañía detrás, el seguro se convertirá en una herramienta de trabajo", agregó.
Cabe recordar que los despachantes tienen asegurado un sistema de cobertura legal en primera instancia, algo que López pretende extender también a los asociados de todo el país, ya que hoy sólo alcanza a los profesionales de Buenos Aires.
-¿Cuáles son los principales dolores de cabeza que tiene hoy un despachante?
-En lo operativo, las terminales están saturadas. Aumenta el trabajo nocturno y con ello los costos. Ayudaría habilitar la Aduana de noche.
-¿Cómo calificaría la relación actual de los despachantes con la Aduana?
-Tenemos mayor responsabilidad porque tenemos más reconocimiento, y eso es gracias a que hay un aduanero al frente de la AFIP [por Ricardo Echegaray] que entiende que los despachantes somos aliados estratégicos de la Aduana.
-¿En qué cambió la figura del despachante en el Código Aduanero del Mercosur?
-El Código incluye explícitamente la figura del despachante como tal, y esto fue un logro de los negociadores argentinos de la Aduana/AFIP. Es una jerarquización importantísima de la profesión.
-¿Cómo llevan adelante la guarda y la digitalización de los despachos?
-Hoy el 95% de las operaciones de comercio exterior están digitalizadas. Es algo muy positivo, porque las herramientas tecnológicas facilitan los tiempos operativos y de control.
Con la figura del "depositario fiel", la Aduana le trasladó al despachante la responsabilidad por la guarda y la digitalización de las carpetas, en 2009. La AFIP se sacó de encima así el problema del archivo físico de los despachos (por año se presentan 1,5 millón de despachos, y se deben guardar por 10 años) y los despachantes sumaron un ítem más a su foja de servicios. Los despachantes pueden optar por hacer ellos mismos la digitalización y el guardado, o pueden tercerizar el servicio, alternativa contemplada en la resolución oficial.
Una de las empresas que brindan este servicio de almacenamiento físico y virtual de las carpetas es Lakaut, creada por Guillermo Cantini, un despachante de aduana con 30 años de profesión pero que renunció al registro cuando se dedicó a la política: fue diputado nacional entre 2001 y 2005.
"Lakaut empezó digitalizando documentos en Aeropuertos Argentina 2000. Cuando se publicó esta resolución, nos presentamos ante la AFIP y fuimos los primeros en ser aprobados como prestador de servicios de archivo y digitalización (PSAD) de los despachos aduaneros. Luego, firmamos un acuerdo con el CDA y nos transformamos en archiveros exclusivos del centro para los socios", contó a La Nacion Pablo Coni, asesor técnico de la firma.
Lakaut hoy tiene más de 1900 despachantes como clientes, procesa con 140 empleados alrededor de 5000 carpetas por día (cada una con un promedio de 30 fojas) y tiene el 60% de participación en el mercado de la digitalización de despachos.
"Lo que hace el sistema, a partir de una plataforma web, es permitirle al despachante, y por supuesto a la AFIP; la visualización completa de las operaciones, todos los días, a cualquier hora. A las 72 horas de presentado lo subimos a Internet, y además lo conservamos en físico y virtualmente por 10 años", sostuvo Coni.
Control
Con la figura del PSAD, la AFIP se asegura una herramienta de control en tiempo real de todos los despachos del país, que puede visualizar en un sólo lugar (al que se puede acceder desde cualquier lado con conexión a Internet) y donde puede verificar despachos, facturas, comparar valor, chequear procedencia... En definitiva, lo que quiera lo puede ver, como quiera y donde quiera.
"Se terceriza la guarda y digitalización de los despachos, pero no la responsabilidad, porque el despachantes sigue siendo depositario fiel. Sí puede atenuar esa responsabilidad porque entrega la documentación a un prestador auditado y controlado por la AFIP", aseguró Coni.
Como PSAD, la empresa firmó una declaración jurada el cumplimiento del secreto fiscal.
Para cumplir con la regla, el PSAD debe cumplir con requisitos de seguridad informática y físicas (contra incendio, cuidad del medio ambiente, desinfección) exigidos por la AFIP.
"Tenemos cuatro servidores (en Aeroparque, en Ezeiza, en Palermo y en el Microcentro) por lo que tenemos las imágenes cuadruplicadas por cualquier contingencia. Que eso lo haga un despachante, que autoarchiva, es muy difícil. Además, el know how del despachante es despachar, y nuestro expertise es la tecnología", amplió.
Parte de este conocimiento tecnológico aplicado, y diferencial, no sólo es el escaneo de las imágenes: la diferenciación que instaló la compañía consiste en "cómo" buscar la información: si antes llevaba tiempo ubicar los despachos archivados hace años, la Madre Tecnología redujo la operación a un par de clicks .
"Elaboramos un complejo sistema de indexación que le permiten a la AFIP y al despachantes optar por 14 filtros de búsqueda para ubicar su carpeta: n° de despacho, nombre del importador/exportador o su CUIT, fecha de oficialización o digitalización, código de la unidad declarada, n° interno (o legajo), la aduana de oficialización, el tipo de declaración, si se pagó automáticamente por SIM o de forma manual, por cantidad de páginas, por posición arancelaria y finalmente por país de procedencia, origen o destino", enumeró.
Una de las primeras cosas que se hacen al recibir las carpetas es "sacarle los ganchos" ("es el mayor trabajo de todos", advirtió, Coni), que luego pasan a escáneres de alta velocidad para ser más tarde sometidos a los sistemas de indexación: algunos se hacen en pantalla, donde se cargan los métodos de búsqueda que se traducirán en códigos de barras. Otros filtros, en cambio, se hacen a mano.
"En un futuro, apuntamos a un servicio integral, que permita la trazabilidad completa de la operación. Ya estamos en contacto con importadores que quieren digitalizar desde la colocación de la orden de compra hasta llegada a plaza con despacho, y varios despachantes están viendo de digitalizar hasta los gastos de nacionalización asociados a la carpeta. Así se logra la trazabilidad, y la transparencia, de toda la operación", sostuvo a su vez Tamara Paniego, ejecutiva de cuentas de Lakaut.
¿Y el costo? "Le cobramos a los despachantes un valor único al tomar la carpeta (despacho) de 15 dólares por los 10 años de guarda física, digitalización y conservación de la imagen digital. O sea que por despacho es US$ 1,5 por año", concluyó Paniego.
1. COLEGIATURA
La colegiatura para todos los despachantes de aduana es una asignatura que podría resolverse este año, si el Congreso aprueba el proyecto de ley.
2. OBRA SOCIAL
La posibilidad de contar con la Obras Social Despachantes de Aduana (OSDA) implicaría un cambio trascendental en el día a día de la profesión.
3. SEGURO
La cobertura por mala praxis en las operaciones podría convertirse en una gran herramienta de trabajo para los despachantes para mitigar los riesgos.




