
Licencias controvertidas
Son exigidas por Brasil y la Argentina dentro del bloque
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Ante la reciente imposición de licencias no automáticas por parte de la Argentina para productos brasileños -que suceden a otras normas del mismo tipo impuestas por Brasil para bienes argentinos- surge la duda de si se trata de medidas transitorias o si se mantendrán en el tiempo más allá de lo recomendable, complicando el funcionamiento del Mercosur.
-¿Tenemos que acostumbrarnos a trabas como las licencias no automáticas dentro del bloque?
Enrique Mantilla: -El término traba es descalificador y esconde otro problema. Parte de la idea que hay una unión aduanera y no la hay. Se toman estas soluciones ad hoc porque a los gobiernos les cuesta mucho desde el punto de vista político decir la verdad: somos una unión aduanera en construcción y necesitamos instrumentos para administrar asimetrías. Además, Brasil tiene como 300 licencias.
Alberto Dumont: -A ver si nos sacamos de encima un par de mitos. Un mito es que la UE ha sido desde sus inicios un mercado libre. ¿Quién lo dijo? ¿A quién se le puede ocurrir? La UE tuvo cuotas de producción en el sector agrícola durante añares, montantes compensatorios, moneda verde y cuanto instrumento a usted se le pueda ocurrir. Los europeos tuvieron la virtud de reconocer dónde iban a tener los grandes ruidos económicos si liberalizaban totalmente el mercado. Y en esos sectores no liberalizaron.
Nosotros fuimos mucho más ambiciosos en el modelo que adoptamos. Esas ambiciones no tuvieron en cuenta que en algún momento podían producirse desfases macroeconómicos. Tampoco se crearon mecanismos para compensar deficiencias estructurales. Nos hemos quedado cortos de instrumentos. Y ante esa falta, nos encontramos con lo que usted llama trabas, pero son instrumentos ad hoc.
Si lo pudiéramos corregir a través de acuerdos de privados u otros mecanismos estaríamos encantados. Pero faltan instrumentos para gestionar adecuadamente la inversión y motivar a las empresas de los dos lados de la fronteras para un mejor equilibrio de la producción regional, un mejor empleo y una mejor complementación. Todo eso tiene que hacerse a partir de unas reglas que en su momento no pudimos construir. El diálogo entre Brasil y la Argentina tiene que estar dirigido a este objetivo.
Diego Pérez Santisteban: -Yo no soy partidario de abandonar el proyecto de unión aduanera. Hay que mantenerlo. Si no podemos condenar a nuestros países a zonas de libre comercio intervencionistas de por vida. Además, tenemos cierta morosidad en medidas que acordamos pero no internalizamos.
Estoy de acuerdo con medidas transitorias en situaciones [de crisis] que los países sufren, con una duración concreta y premios y castigos. Cuando se eternizan les dan a los países la posibilidad de no hacer los cambios estructurales que tienen que hacer. La Argentina no puede igualar los instrumentos de promoción industrial de Brasil. No es que no quiera. Entonces, pongamos medidas para la transición que lleve a la Argentina igualar esos mecanismos o sentémonos con Brasil a definir entre los dos mecanismos alcanzables.
Dumont: -Creo que no hay discrepancia en la mesa con que lo ideal es tener instrumentos similares. Sería razonable que la Argentina se pueda dotar de un banco similar al Bndes de Brasil.
Ricardo Sarmiento: -O de una institución similar al Sebrae [Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas empresas de Brasil].
Dumont:- No sé, pero debería tener un [programa de fomento exportador como el brasileño] Proex. No sé si estamos en condiciones de crearlo, pero debería ser un objetivo de la Argentina. Sin embargo, parece que cuando hablamos de trabas hablamos exclusivamente de las argentinas, como si el país tuviera un ingreso irrestricto al mercado brasileño. Esa no es la pintura. Farmacéuticos no estamos vendiendo. Agroquímicos no estamos vendiendo. Hemos perdido el mercado brasileño de lácteos. La Argentina no es el único malo de la película...
-La pregunta aludía al comercio del bloque. No sólo a las importaciones argentinas de Brasil.
Sarmiento: -Las imperfecciones son en ambos sentidos y tenemos que trabajar para desplazarlas.
Manfredo Arheit: - Respecto de los instrumentos que se requieren, voy a dar un ejemplo distinto al de los electrodomésticos, pero no tanto. La Argentina pasó de tener una industria automotriz integrada en un 95% a un sector en el que el rubro autopartista quedó reducido al 20%. En ese caso es irremediable que el Gobierno tenga que intervenir. El resultado de esa política está a la vista de todos: fueron casi tres millones de desocupados. Por eso, la industria automotriz se pierde de vender 100.000 automóviles al año.
Mantilla: -Por otro lado, muchas de las normas del bloque son de mala calidad y es mejor que no las internalicen. El código aduanero del Mercosur es malísimo. Recomendaría determinar si las normas que tenemos aprobadas y no internalizadas son congruentes con el estado institucional del Mercosur. Hay que mirar una por una y esto es funcional con el bloque si se acepta que está en una transición.




