
Los tiempos y los modos de una argumentación
Si en un juicio, defensores y fiscales no ejercitan la "objeción" (justificada o no) corren el riesgo de que el argumento contrario, aunque débil, gane convencimiento porque nada lo detiene.
Las cámaras empresariales saben que no importa ser una voz en el desierto, la voz siempre tiene que hacerse oír. El silencio es concesión. La queja es oposición y defensa. En una argumentación, no importa el motivo ni la legitimidad del reclamo, sino el sentido de la oportunidad y el modo.
La UIA y la CAC salieron en simultáneo a protestar por otro "cargo" portuario -en rigor un seguro- que instaló Ivetra con el sistema TAP. La queja llegó dos meses después de lanzado el sistema y cuando las empresas compraron ya 140.000 certificados. Ivetra hiperjura haberlo explicado en reuniones, pero las centrales empresariales desconocen la legitimidad del TAP.
En el planteo empresario, el quid argumentativo es la asociación de Ivetra con Hugo Moyano, dado que Daniel Llermanos (abogado de camioneros) preside la empresa. En la arena del juicio de la opinión pública, para la UIA y la CAC, con estos ingredientes el caso está ganado. Ivetra carga con esto. Cuando comenzó a cobrar US$ 14 por contenedor por un predio que era un páramo, las voces bramaron de boca del Consejo de Cargadores, el matrimonio por conveniencia de la UIA y CAC para defender los intereses de la carga. Pero ese Consejo cayó en el ostracismo, testigo de cómo la UIA y la CAC ven la logística y el transporte: un inconveniente. Saben que tienen que hacer "algo" -no se sabe bien qué- y no importa tanto cómo. Los US$ 67 de un seguro deben ser difíciles de prorratear en las 20 toneladas de un TEU, y se debe perder mucha competitividad al trasladar (como siempre) ese costo al cliente final.
Pero el lobby empresario no argumenta con la misma vehemencia por cómo aumentarán (realmente) los costos si Buenos Aires queda condenado al transbordo. No se los escucha hablar de dragado. No hay industriales o comerciantes preocupados por los movimientos que se duplicarán.
Si el reclamo llegó tarde, el modo no es menos criticable. El cuerpo empresario negó su brazo importador (la CIRA) el protagonista más visible del eterno reclamo del comercio exterior al modelo K. La CIRA pidió auditar el sistema y verificar que los contenedores (de empresas representadas por la UIA y la CAC) tuvieran un certificado. Con su queja a destiempo, las gremiales se amputaron un brazo.
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